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Cada vez más aguda la escasez de agua

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Al conmemorarse este 22 de marzo el Día Mundial del Agua una de cada tres personas del planeta enfrenta escasez del vital líquido y cada vez más regiones padecen escasez crónica de recurso. El problema es más agudo en las zonas más secas del mundo, donde viven más de 2,000 millones de personas, de las cuales la mitad son pobres.

La siguiente sería una estadística más, sino se tratará de seres humanos: “Todos los días 3,800 niños mueren de enfermedades asociadas a la falta de agua potable y de saneamiento adecuado”, apunta un documento de la ONU.

El organismo refiere que casi todos los países del Medio Oriente y África del Norte sufren de escasez aguda de agua, así como otros países, como México, Pakistán, Sudáfrica y grandes partes de China y la India. Casi toda el agua dulce que se utiliza en esas zonas se destina a la agricultura de riego.

Hay ejemplos patéticos: en una ciudad industrializada el uso del sanitario en un hogar promedio puede consumir hasta 50 litros de agua diarios. En contraste, más de una de cada seis personas en todo el mundo, es decir, unas 1,100 millones, no tienen acceso a entre 20 y 50 litros de agua al día –volumen mínimo que la ONU recomienda para satisfacer las necesidades básicas de las personas para beber, cocinar y limpieza.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) destaca que en esta región, donde existe más agua dulce  en el mundo, hay escasez en extensas zonas del continente, como en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Perú y nuestro país.

En el ámbito global, “la utilización del agua aumenta a más del doble de la tasa de crecimiento demográfico y más personas que nunca están aprendiendo por experiencia propia a afrontar la escasez de agua”, señala la ONU.

Y en este mundo globalizado, de muy pobres y muy ricos: “el acceso a agua limpia y a saneamiento adecuado es parte del abismo que separa a las personas que llevan una vida sana y productiva, de las que no consiguen producir suficientes alimentos para su consumo, obtener los ingresos necesarios, resistir enfermedades que ponen en peligro su vida y mandar a sus hijos a la escuela”, anota la ONU.

Además, “las familias pobres de los países en desarrollo gastan una mayor parte de sus ingresos en agua que las familias de los países industrializados”.

Incluso, la organización que aglutina a gran parte de los países del mundo, destaca que “las consecuencias de grandes problemas como la guerra y la propagación del VIH/SIDA, se pueden agravar debido al deficiente acceso al agua y al saneamiento”.

Agua y agricultura

El organismo internacional prevé que la población mundial llegará a 8,100 millones de personas en 2030, por lo que  la necesidad de alimentos se espera aumente 55 por ciento, respecto a 1998. Al mismo tiempo, habrá mayor necesidad de agua para suministrar los servicios básicos de saneamiento, producir energía, para la industria y las urbes en crecimiento.

Para reducir la pobreza y fomentar el desarrollo social y económico es decisivo poder producir alimentos. Pero el incremento de la producción agrícola ha tenido un precio caro, según la ONU.

Y es que si bien la mayor parte del agua que utilizan los cultivos procede de la humedad que dejan las lluvias en el suelo, el 40 por ciento del total de los alimentos se produce con riego. Sin embargo, este sistema de cultivo afecta los recursos de agua subterránea y superficial, deteriora la calidad de los suelos por salinidad y anegamiento, y reduce la diversidad de la flora y la fauna.

La ONU subraya: “el sector agrícola debe tomar la iniciativa para afrontar un desafío que nadie puede pasar por alto: encontrar la forma de producir más con menos agua y reducir el daño potencial al medio ambiente”.

En todos los continentes, el aumento del riego agrícola, la urbanización y la industrialización afectan el suministro de agua. Con frecuencia, el desarrollo económico y el crecimiento urbano contaminan los recursos de agua dulce, que también son dañados por el escurrimiento de aguas residuales.

Afrontar la escasez

“Afrontar la escasez de agua” es el lema del Día Mundial del Agua. De acuerdo con la ONU este año se pretende hacer hincapié en la importancia creciente de la escasez de agua en el ámbito mundial y la necesidad de una cooperación y una integración mayores que permitan garantizar una gestión sostenible, eficiente y equitativa de los escasos recursos hídricos, tanto a escala internacional como local.

”Al plantear el tema de los recursos hídricos limitados –destaca el organismo–resulta imprescindible abordar tanto problemas culturales y éticos como los relativos a la igualdad y derechos. Los desequilibrios entre la disponibilidad y la demanda, la degradación de la calidad de las aguas subterráneas y las aguas superficiales, la competencia intersectorial, las disputas interregionales e internacionales giran alrededor de la problemática de cómo afrontar los escasos recursos hídricos”.

En los años recientes cada vez hay más consenso entre los países sobre la necesidad de coordinar las políticas internacionales, nacionales y locales a fin de orientar con mayor eficacia la utilización de los recursos hídricos destinados a la agricultura y la pesca, la urbanización y la producción de energía. Este enfoque se basa en el concepto de que el agua es una responsabilidad compartida.


– Tres cuartas partes de la Tierra están cubiertas de agua, pero sólo una reducida proporción de la misma está disponible como agua dulce.

– De esta cantidad, cerca del 70 por ciento del agua que se extrae se utiliza para producir alimentos.

– Incluso las zonas urbanas y los países donde abunda el agua dulce afrontan el desafío de la escasez de agua.

– El concepto de escasez es relativo, ya que puede significar la carencia absoluta de agua o la falta de acceso a un suministro de agua de calidad.



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