Omiten principio precautorio para experimentar con maíz transgénico - Imagen Agropecuaria

Omiten principio precautorio para experimentar con maíz transgénico

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El Protocolo de Cartagena, al que se han adherido 153 países incluido México tiene como objetivo “contribuir a garantizar un nivel adecuado de protección en la transferencia, manipulación y utilización seguras de los organismos vivos modificados”. Es decir, “más vale prevenir que lamentar”, agrega el investigador.

Con la publicación en el Diario Oficial de la Federación del decreto modificatorio del reglamento de la Ley de Biodiversidad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) se da luz verde a la experimentación de maíz transgénico tras cuatro años de haberse frenado esta posibilidad.

Rafael Calderón expresa a Imagen Agropecuaria que hay un grave riesgo  a la diversidad genética del grano que no podría coexistir con un maíz transgénico que lo contaminaría por la polinización y acción del aire que esparciría la semilla.

“Al principio precautorio se le ha dado la vuelta también, ya que los granos transgénicos que se comercializan no tienen una etiqueta que los identifique como tales”, agrega.

Por otra parte, el experto agrega que la semilla transgénica es cinco veces más cara (120 pesos el kilogramo) que la híbrida mejorada tradicional (20 pesos el kilogramo), en tanto la semilla del productor cuesta 3 pesos el kilogramo, informó.

El especialista con 33 años de experiencia académica, añadió que también se prevé desempleo en el campo ya que la siembra y cosecha de una hectárea demanda el trabajo de once personas en promedio y ahora con los granos transgénicos sólo una, dio a conocer Rafael Calderón.

El también Fundador de la Carrera de Agronomía en la UAM, expuso que la semilla transgénica que privilegia el uso de la bacteria Bacillus turingesis, que es un parásito de las larvas de los lepidópteros, que son plagas comunes en los cultivos, como las orugas y otros gusanos tiene un promedio de vida útil de dos años.

Explica que lepidópteros, como la mariposa y otros insectos benéficos, mueren al consumir la semilla transgénica Bt  y las plagas de insectos se hacen resistentes, por lo que hay que realizar cambios a este tipo de granos.

Se prevé que los primeros experimentos incluyan al maíz genéticamente modificado empleado hace 13 años, el cual defiende a la planta únicamente del gusano barrenador, que destruye el tallo de la planta. Este tipo de semilla es obsoleta por lo que las mismas compañías podrían ofrecer desarrollos novedosos que implican menos riesgos.

Rafael Calderón considera que esos granos transgénicos no tendrían un efecto en la productividad, ésta aumentaría con tecnologías  nacionales.