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Recomendaciones al G20 para cambiar la agricultura mundial

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Organismos internacionales recomendaron a los países del G20 –que se reúnen estos días en Los Cabos, Baja California– reducir sustancialmente los apoyos internos que distorsionan el comercio y eliminar subsidios a la exportación; impulsar la productividad en pequeños agricultores para garantizar la seguridad alimentaria y hacer un uso eficiente del agua en agricultura, entre otras medidas para hacer frente a los retos alimentarios globales.

El reporte Crecimiento de la productividad agrícola sustentable y reducción de la brecha para pequeñas unidades de producción, coordinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), reconoce que los países de ingresos altos están proporcionando apoyo relativamente altos para su sector agrícola, en promedio, aunque matiza que han ido disminuyendo desde la década de 1990.

El apoyo a productores agrícolas –abunda– en países de la OCDE se ha reducido desde hace tres décadas y en los últimos años representa alrededor del 20 por ciento de los ingresos brutos en comparación con 37 por ciento de mediados de 1980, con grandes diferencias entre países y productos en términos de nivel y composición.

De igual forma –apunta el reporte– la proporción de los apoyos más distorsionantes ha disminuido del 86 al 45 por ciento, de mediados de la década de 1980 y finales de la década del 2000.

A partir de este diagnóstico, el reporte de diversos organismos internacionales, sugiere a los gobiernos de las naciones del G20 demostrar su liderazgo en las negociaciones multilaterales para tomar medidas globales en torno a las restricciones a la importación y exportación, así como en programas de apoyo interno que distorsionan los incentivos de producción.

Se pronunciaron por reducir sustancialmente, en el comercio interno de los países, los apoyos que distorsionan y eliminar los subsidios a la exportación; mejorar la transparencia en las políticas comerciales y las medidas de apoyo interno; apoyar y fortalecer iniciativas de organismos internacionales en favor de facilitar el comercio, que pretenden reducir restricciones fronterizas a éste; y promover una mayor adhesión a las medidas basadas en la ciencia-sanitarias y fitosanitarias desarrolladas por organismos como la FAO o la OMS.

Al referirse a los apoyos destinados al fomento de una agricultura sustentable, las organizaciones internacionales consideran necesario “revisar las políticas que pueden generar incentivos perversos para la sostenibilidad”.

Apoyar pequeños productores rurales

En el mundo existen unas 500 millones de pequeñas explotaciones familiares, en las cuales se puede reducir la brecha de productividad para impulsar la seguridad alimentaria, la nutrición y el aumento de los ingresos rurales, refiere el reporte, tras destacar que las tasas promedio de rendimiento de la mayoría de los cereales más importantes están en declive.

Según la FAO, refiere el análisis, el cerrar las brechas de género en pequeñas explotaciones puede aumentar la producción agrícola total en los países en desarrollo entre 2.5 y 4 por ciento, lo que lleva a una reducción del 12 al 17 por ciento en el número de personas desnutridas en el mundo.

Por ello, el reporte recomienda invertir en los enfoques sostenibles para el crecimiento de la productividad en sus sectores agrícolas nacionales, con especial atención a los pequeños agricultores, tanto hombres como mujeres, de acuerdo con los sistemas nacionales de seguridad agrícola y alimentaria, el fomento de la transformación estructural y el crecimiento sostenible de la agricultura.

Igual sugiere introducir, como una característica en marcha de los trabajos del G-20, un proceso de análisis y revisión para identificar las mejores opciones de política para aumentar la productividad agrícola de manera sostenible; y promover la coherencia entre la seguridad alimentaria, la productividad agrícola y los objetivos de sostenibilidad.

En particular, se deben promover herramientas como el empoderamiento de las mujeres en el Índice de Agricultura para evaluar el impacto de las políticas y las inversiones en las mujeres.

Mejorar uso de agua

La agricultura es el mayor usuario de agua en el mundo, al representar un 70 por ciento de la extracción total. En algunos países, más del 90 por ciento se destina a fines agrícolas. Las ciudades y las industrias están compitiendo intensamente con la agricultura por el uso del recurso y un número creciente de países o regiones dentro de países, están alcanzando niveles alarmantes de escasez de agua y contaminación.

El informe sugiere al G-20 apoyar a los países en el examen de una serie de respuestas políticas para hacer frente a la creciente importancia de la mejora de la gestión del agua para uso agrícola, lo cual incluye políticas que creen incentivos para los agricultores y otros usuarios del agua para incorporar mejor el valor del recursos y el costo de la contaminación en sus decisiones; además de incluir inversiones estratégicas en infraestructura de almacenamiento de agua y de suministro con la participación de asociaciones de usuarios del agua, incluidos agricultores, en asociaciones público-privadas.

También habrá que fomentar innovaciones en la investigación sobre el agua, sistemas de información y el conocimiento y la difusión entre los agricultores y otras partes interesadas a nivel de captación de agua; mejorar la eficacia institucional de la gestión del agua en la agricultura, y aumentar la capacidad para hacer frente a los riesgos asociados al cambio climático.

Dado que los esfuerzos para aumentar la producción de alimentos se llevará a cabo en un entorno caracterizado por la escasez de los recursos naturales. En muchas regiones, hay poco espacio para la expansión de las tierras cultivables, prácticamente sin tierra disponible en el sur de Asia, el Cercano Oriente y África del Norte. Cuando hay disponibilidad de tierra, en África subsahariana y América Latina, más del 70 por ciento sufre de limitaciones del suelo y del terreno.

Recomienda la aplicación de Directrices voluntarias sobre la gobernanza de la tenencia de la tierra, la pesca y bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, reconociendo la importancia de las entidades justas y eficientes para la tenencia de los recursos naturales y la gestión.

El documento también habla de proporcionar a los pequeños agricultores opciones de gestión de riesgos, incluidos los seguros en índices climáticos y fortalecer sus propios esfuerzos hacia el intercambio de información sobre el clima, incluyendo la recuperación de la información meteorológica histórica para facilitar el desarrollo de seguros de índices climáticos y de los mercados de reaseguro.

En el informe realizado a petición de la Presidencia de México del G-20, también participaron Grupo Consultor para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR); Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola International (FIDA/IFAD); Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias (IFPRI); Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA); Organización Mundial del Comercio (OMC); Programa Mundial de Alimentos (PMA); Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD); Equipo de Tareas de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Seguridad Alimentaria Mundial (UN-HLT); Banco Mundial y Bioversity International.