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Llaman la OIT y la FAO a poner un alto al trabajo infantil en la agricultura

De los más de 3 millones de niños que trabajan en México, un tercio, se localiza en el sector agrícola.

En México, de acuerdo con el Módulo de Trabajo Infantil (INEGI, STPS, 2011) 3 millones 35 mil 466 niños, niñas y adolescentes trabajan, de ellos 882 mil 778 (30 por ciento) son menores de 14 años; 31 por ciento enfrenta jornadas laborales mayores a 35 horas y 40 por ciento de quienes trabajan no asisten a la escuela, lo cual es una abierta violación a sus derechos más elementales.

Las largas y extenuantes jornadas de trabajo limita su posibilidad de estos infantes asistir a la escuela o a la formación profesional. Además, en el campo se exponen a productos químicos y tóxicos y a fauna y flora nociva con mayores consecuencias para su salud que las que podría enfrentar un adulto; frecuentemente utilizan maquinaria y herramientas peligrosas, entre otros muchos peligros. En el caso de las niñas, es muy común que su jornada sea de sol a sol, combinandosus tareas en el campo con las tareas domésticas.

Así lo recordaron la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en México, al conmemorar este 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo infantil, marco en el que llamaron a la toma de conciencia y de acción para luchar contra la gravísima situación de millones de niños, niñas y adolescentes que están expuestos a condiciones de trabajo peligrosas en el sector agrícola.

Tras precisar que en la agricultura, los niños y las niñas representan la tercera parte de la mano de obra, la FAO señala que aunado a los problemas de salud y de desarrollo, una de las principales consecuencias del trabajo infantil en este sector se refleja en el fortalecimiento del ciclo de la pobreza rural, ya que las escalas salariales infantiles son más bajas que las de los adultos, lo que socava la capacidad de negociación de los trabajadores agrícolas adultos para obtener un salario decente.

De acuerdo con los convenios de la OIT: 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo y 182 sobre las peores formas de trabajo infantil, el trabajo infantil es aquel que daña la salud de los niños y niñas y menoscaba su educación, desarrollo y futura calidad de vida.

Por medio de un comunicado, ambos organismos recordaron que enfrentar el trabajo infantil agrícola debe ser una prioridad en los programas y acciones nacionales si se considera la magnitud del trabajo infantil en la agricultura y los serios peligros a los que los niños, niñas y adolescentes se ven expuestos. Solo de esta manera, será posible encontrar el camino que permita alcanzar las metas globales de eliminar las peores formas de trabajo infantil para el año 2016 y todo el trabajo infantil para el año 2020.

La a OIT y la FAO en México hicieron un llamado para que se ratifique el Convenio 138 de la OIT sobre la edad mínima de admisión al empleo; se apliquen las leyes en materia de trabajo infantil y se intervenga para garantizar que los niños y las niñas no efectúen trabajos peligrosos en la agricultura, conforme lo determina el artículo 176 de la Ley Federal del Trabajo; y se promuevan estrategias y programas destinados a mejorar las condiciones de vida en las zonas rurales y a integrar los aspectos relativos al trabajo infantil en las políticas agrícolas.

Además de que se ejecuten estrategias que permitan acelerar los esfuerzos para colmar la brecha educativa existente entre las zonas urbanas y rurales, y niños y las niñas; se promuevan oportunidades de empleo para los adolescentes por encima de la edad mínima para trabajar; y se desarrollen estrategias sectoriales que involucren a toda la cadena de valor de los productos agrícolas, desde el campo hasta su comercialización final, involucrando a los sectores públicos y privados en un esfuerzo por generar alternativas al trabajo infantil para los niños y niñas.

De acuerdo al informe de la FAO, El Trabajo Infantil en el Sector Ganadero (2013), con base en estimaciones de la OIT, en el mundo hay 215 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan y 115 millones lo hacen en entornos peligrosos o en situaciones análogas a la esclavitud y el trabajo forzoso.

Aunque el trabajo infantil es un fenómeno global que persiste en muchos sectores económicos, es principalmente, y con mucha diferencia, una situación que se contextualiza en el sector agrícola y rural – donde un 60 por ciento de los niños y niñas que trabajan realizan actividades relacionadas con labores de agricultura, pesca, acuicultura, silvicultura y ganadería.

 

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