Desarrollan recubrimiento plástico con cáscara de aguacate - Imagen Agropecuaria

Desarrollan recubrimiento plástico con cáscara de aguacate

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Para generar un producto que sustituya el plástico en la conservación de la fresa, así como de otros posibles alimentos, Pamela Alexandra Márquez Carpinteyro, estudiante de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), trabaja en el desarrollo de un recubrimiento con extracto de la cáscara de aguacate.

La fresa es un fruto delicado, perecedero y se deteriora dentro de dos o tres días posterior a su cosecha en condiciones ambientales naturales. Para prolongar la vida útil y conservar la calidad de la fresa, una práctica habitual es la conservación en frío, así como el uso de bandejas de plástico diseñadas para resistir temperaturas elevadas y proteger la calidad de los alimentos.

El proyecto de investigación, bajo la tutoría de Cinthya Nathaly Quiroz Reyes, doctora en tecnología avanzada de biomateriales por el Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada del Instituto Politécnico Nacional (CICATA IPN), nace dentro del Programa Adopte un Talento (Pauta), diseñado para impulsar el desarrollo de habilidades y la construcción de conocimiento científico en niños y jóvenes.

Pamela Márquez señala que el proyecto nace a partir de la inquietud de sustituir el policloruro de vinilo (PVC), un material tóxico, por un biomaterial. “Cuando conocí a mi mentora, me dijo que debía iniciar por entender qué es un bioplástico y cómo funciona. Así nació la idea por desarrollar un recubrimiento”.

Aunque las cajas de plástico son útiles en la conservación de la fresa, dice, es un material contaminante. “Entonces tomé la decisión de crear un sustituto”, comenta.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) señala que la temperatura es un factor muy importante en la duración de las fresas. Para su mayor conservación, una vez cosechadas deben ser transportadas al lugar de procesamiento lo más rápido posible.

“Mantener la fresa en refrigeración desde que se cosecha es imposible para los pequeños campesinos, quienes las meten en cajas tan rápido como la mandan en transporte para su distribución, pero estos transportes no tienen refrigeración porque es muy costoso”, explica Pamela Márquez.

Con estos antecedentes, la joven estudiante diseña un bioplástico que cubre y protege la fresa de la intemperie. Sus experimentos han logrado que la fresa se conserve hasta por 15 días.

El recubrimiento en el que trabaja Pamela Márquez Carpinteyro está hecho a base de carboximetilcelulosa, un compuesto orgánico derivado de la celulosa, gelatina tipo B, glicerol. “A esta mezcla agregué los compuestos de la cáscara de aguacate y logré su conservación hasta por 15 días, mucho más tiempo de lo estimado por la FAO”, resaltó.

La joven estudiante destacó que la cáscara del aguacate tiene propiedades antioxidantes comprobadas, además de características antifúngicas y antibacterianas.

“Nos comemos la pulpa de aguacate y su semilla se utiliza en la cosmetología para extraer aceites esenciales, pero la cáscara es completamente un desperdicio y casi no hay estudios de ella aun cuando tiene antioxidantes, para mí tiene muchísimo potencial. Hay estudios sobre este fruto pero están enfocados en su pulpa y semilla, entonces yo pensé que la cáscara también podría tener muchas propiedades”, dijo.

Después, con ayuda de su mentora y tutora de proyecto, Márquez Carpinteyro estudió cómo extraer las propiedades antioxidantes de la cáscara del aguacate para luego agregarlas al recubrimiento.

“Se trata de un procedimiento estándar de extracción que ya existe, asistido por ultrasonido. Posteriormente, disuelvo los ingredientes en agua y obtengo una mezcla líquida. Apliqué un método que se llama de inmersión, es decir, sumergimos las fresas por unos segundos y las dejamos secar”, detalló.

Aunque ha podido observar que al agregar las propiedades de la cáscara de aguacate al recubrimiento es posible conservar las fresas hasta por 15 días, se necesitan más estudios para demostrar que son estas las que logran su conservación, por lo que la joven, que cursa el primer año de universidad, pretende continuar con la investigación para desarrollar nuevos recubrimientos.