Sismos, sequía y roya impactan a cafeticultores de Oaxaca - Imagen Agropecuaria

Sismos, sequía y roya impactan a cafeticultores de Oaxaca

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Sismos, sequía, roya, migración, narcotráfico y burocracia gubernamental en el otorgamiento de apoyos afectan a los cafeticultores del Itsmo de Tehuantepec, Oaxaca.

A las comunidades cafetaleras de la región “nos llovió sobre mojado”, expresa Luis Martínez, integrante de la Unión de Comunidades de la Región del Istmo (UCIRI), quien añade que hoy los habitantes de esta zona enfrentan una difícil situación económica y social, que incluso ha llevado a algunos jóvenes hacia las filas del narcotráfico.

En entrevista con www.imagenagropecuaria.com, el dirigente relata que hace dos o tres años, dos ciclos seguidos, había habido una sequía muy fuerte, luego vino la roya que afectó casi 70 por ciento de las parcelas y después los sismos de septiembre pasado, que “fue la gota que derramó el vaso”.

Si bien el sismo del 7 de septiembre –recapitula– no afectó tanto a la zona, el del día 21 de ese mismos mes, que las autoridades dicen que fue replica, pero nosotros decimos que fue otro sismo, afectó a más de 600 productores de UCIRI, que representa la tercera parte de sus integrantes –que en total suman mil 800 cafeticultores–, “quienes perdieron su casa y están viviendo de arrimados con sus familiares o donde estaba su casa con hules o lonas, en el mejor de los casos”.

La emergencia por los sismos –anota– fue fuerte y sí hubo apoyo de la sociedad civil, quienes llevaron despensas a las comunidades, pero el apoyo gubernamental ha sido lento, “muy manoseado”, estamos viendo que hay clonación de tarjetas y otras no tienen dinero; están cambiando la categorización de los daños de total a parcial y no sabemos por qué se esta dando y esto esta llevando a que los habitantes caigan en la desesperación.

Luis Martínez considera que tiene que haber una revisión justa de los daños derivados de los temblores y las autoridades municipales estatales y federales deben coordinarse para evitar burocracia en el otorgamiento de los apoyos y que todos los productores sean del color o de la región que sean reciban atención, “no somos hijos de segunda”.

Roya generó pérdidas cuantiosas

La perdida económica que ocasionó la presencia de la roya en zonas cafetaleras del Itsmo representó del 70 al 80 por ciento de los ingresos de los productores; los jóvenes salieron de las comunidades en búsqueda de trabajo, unos a las ciudades, otros hacia los Estados Unidos. “Incluso pocos, pero tenemos noticias de que algunos se metieron también a la cuestión del narcotráfico”, afirma Luis Martínez.

Esta situación –agrega– ocasionó que muchas familias se empezaran a desintegrar, por lo que todos estos fenómenos naturales afectaron la vida social de la zona.

El cafeticultor expone que los daños provocados por la roya los llevó a plantear una estrategia para renovar los cafetales –la producción de café de UCIRI es orgánica–, mediante nuevas tecnologías y variedades, porque es un problema que no se elimina inmediatamente y se requieren de unos cuatro años para producir nuevamente café, tiempo durante el cual las personas no tienen ingresos económicos.

Ha habido apoyos gubernamentales, comenta, pero el problema es que mucha veces la asistencia técnica se vuelve burocrática, por lo que planteamos que el plan de trabajo sea desde las mismas organizaciones, que los técnicos sean campesinos de las mismas comunidades, porque si bien los externos pueden tener conocimientos nuevos, no tiene la sensibilidad para atender a los cafeticultores.

Otro problema –asevera– es que se da por sentado que los productores son conocedores de la tecnología, pero muchos no saben usar celular o computadora o manejar internet o una tarjeta bancaria. Son políticas públicas que no están apegadas a la realidad de las comunidades. Por ejemplo, el padrón de productores se esta haciendo con un registro biométrico y si el productor no esta a la hora de hacerlo luego tiene que bajar hasta la ciudad para registrarse y eso ha llevado a que muchos sean excluidos de los programas gubernamentales.