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Ante aplicación de cuota compensatoria al tomate, gobierno de México busca reunión con autoridades de EU

Ante la decisión del Departamento de Comercio de los Estados Unidos de dar por terminado el acuerdo de suspensión con productores de tomate para el próximo 7 de mayo y aplicar una cuota compensatoria, la titular de la Secretaría de Economía, Graciela Márquez, solicitó una reunión bilateral con el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, para tratar el tema.

Respecto a una posible respuesta del gobierno mexicano ante la imposición de un arancel a la hortaliza mexicana, la funcionaria federal expuso quepodemos aplicar represalias, por ejemplo, en el caso del acero y del aluminio, y es ahí donde nosotros estamos poniendo aranceles en términos de retaliación, pero entran también otro tipo de productos. “Podremos, en algún momento, considerar incluir algún otro tipo de productos en ese carrusel de aranceles, pero no está directamente conectado, porque nosotros no podemos retaliar”.

La hortaliza es un alimento estratégico para México, porque 97 por ciento de las exportaciones de tomate de México se colocan en el mercado estadounidense, lo que significa alrededor de tres mil millones de dólares y es el tercer producto agropecuario de exportación hacia los Estados Unidos, sólo superado por la cerveza y el aguacate. Pero también lo es para el consumidor americano, quien se vería afectado con la imposición de  una cuota compensatoria del orden del 17.5 por ciento valor en promedio, porque se agregaría al precio en punto de entrada y le llegaría al ama de casa con ese efecto multiplicador vía precio.

En rueda de prensa, Graciela Márquez expuso que aunque el gobierno mexicano no es directamente negociador en este tema, realiza gestiones para facilitar la interlocución entre las partes y alcanzar un acuerdo, por lo que esperan poder reunirse con Wilbur Ross en el CEO Dialogue, que se realizará  el próximo jueves y viernes en Mérida, Yucatán.

La funcionaria y el subsecretario de Agricultura, Miguel García Winder, advirtieron que están en juego 400 mil empleos directos y más de un millón de empleos indirectos en México; pero también estaba podría haber afectaciones  para los consumidores en los Estados Unidos. Indicaron que México produce alrededor de 3.5 millones de toneladas de tomate y exporta alrededor de 1.6 millones de toneladas, de las cuales 1.4 se envían hacia los Estados Unidos.

Winder añadió que “el impacto podría ser también muy serio en los consumidores en los Estados Unidos, a lo largo de toda esta integración de ambas naciones, donde se han desarrollado cadenas de comercializadoras, de distribución, empleos, incluso hasta restaurantes y los consumidores y los supermercados en los Estados Unidos que dependen del tomate mexicano”.

Graciela Márquez informó que los productores de Florida están dispuestos a analizar la propuesta de los productores mexicanos, por lo que consideró que aún hay espacios importantes de negociación antes de que entre a efecto el siete de mayo la suspensión del acuerdo.

El director general de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa y representante de los exportadores, Mario Haroldo Robles Escalante, apuntó que la negociación ha entrado en un impasse y los tiempos para un acuerdo sin entrar en la zona de cuotas compensatorias terminaron el 6 de abril y el 7 de mayo se cancelaría el acuerdo actual y por cada día que pase se tendrá que pagar dicha cuota, según los tiempos establecidos.

Si no hay acuerdo se reactiva el caso que quedó suspendido en 1996 y la Comisión de Comercio Internacional tiene que dar la resolución final en relación al daño, o la amenaza de daño a la industria nacional de Estados Unidos”.

Explicó que la pretensión del Departamento de Comercio y los productores de Florida es eliminar el precio de verano del tomate, que es de 15 a 20 por ciento más bajo y mantener el precio de invierno, que es más alto. Cedimos en ese punto y los productores de verano en México aceptarían que hubiera un solo precio. También aceptamos ajustes por el efecto de calidad y ofrecimos un aumento en el precio de referencia de 31 centavos a 33 centavos en el caso del tomate a campo abierto y de casa-sombra. Además, la parte estadounidense está abriendo una nueva categoría de jitomates orgánicos, cuyo precio que ellos plantean es de 85 por ciento más alto respecto a los convencionales; no encontramos ninguna razón lógica para ello y los productores orgánicos de México propusieron aumentarlo pero 30 por ciento.

Recordó que el acuerdo data de hace 22 años atrás, cuando productores de Florida solicitaron al Departamento de Comercio una investigación de dumping al tomate mexicano, en 1996, que fue  cancelada en su etapa de terminación preliminar gracias a este acuerdo, que se ha negociado en tres ocasiones, en periodos quinquenales, y en esta última revisión desafortunadamente no hemos podido llegar todavía a un consenso con las autoridades norteamericanas.

Bajo la vigencia del acuerdo, se ha brindado una protección a los productores norteamericanos con precios piso, por debajo de los cuales nosotros no podemos vender. El acuerdo ha traído estabilidad al mercado y el consumo per cápita de los Estados Unidos ha crecido al pasar de 12 a 21 libras, por lo que  el consumidor americano prefiere comprar los tomates mexicanos por su mejor sabor y sanidad, gracias a las exigentes certificaciones que tenemos aquí en México para la exportación. “Esto, por supuesto, no ha complacido a los productores norteamericanos que culpan el acuerdo de su falta de competitividad, sin tener ninguna evidencia, y buscan ahora una mayor protección”.

Mario Haroldo recordó que se iniciaron los primeros contactos con el Departamento de Comercio en febrero del año pasado y se esperaba un acuerdo rápido; sin embargo, la primer propuesta de ellos fue dos meses después; luego hubo una contrapropuesta de la parte mexicana y no hubo una respuesta sino hasta octubre del 2018, que también ameritó otra contrapropuesta de nuestra parte. Ya no hubo más respuesta del Departamento de Comercio, y gracias a la intervención del gobierno mexicano con el secretario Ross se abrió la oportunidad de que nos pudieran recibir, pero la respuesta fue un oficio donde nos informa la intención del esa instancia de terminar con el acuerdo de suspensión en un periodo de 90 días, que vence el 7 de mayo de 2019, pero también  indicó que de cualquier manera estaban abiertos a una negociación.

En ese interés, añadió, la semana pasada entregamos una propuesta mejorada que atiende básicamente todos los planteamientos hechos por Florida, el Departamento de Comercio, excepto que ellos que no se puede negociar porque están fuera de la ley. Es una propuesta viable, ofrece una protección sin precedentes a los productores de ese país; sin embargo, no fue considerada por el Departamento de Comercio, que a cambio nos remite la misma propuesta de octubre del 2018, que ya había sido rechazada por nosotros por ser altamente perjudicial a la exportación mexicana, y nos sacaría materialmente del mercado.Le hicimos saber al Departamento de Comercio que “sólo podemos negociar algo que sea justo y razonable”.

Enfatizó que el Departamento de Comercio y los productores de Florida deben entender que una cuota compensatoria no conviene a nadie. En Estados Unidos la terminaría pagando el consumidor. Uno de cada dos tomates que paga el ama de casa en el supermercado, vienen de México. Por cada dólar que paga sólo 30 centavos llegan al exportador mexicano, así que dos terceras partes del valor se genera dentro de su propio país.

Hizo énfasis en que el comercio entre México y Estados Unidos está de tal manera interrelacionado de forma que los más grandes productores de Florida tienen operaciones ahora en México o son grandes importadores y compradores de tomate mexicano, que tendrían también que pagar sus cuotas compensatorias en un juego en el que parecen ser juez y parte.

Winder manifestó quela Secretaría de Agricultura ha venido haciendo cabildeos y gestiones. El propio titular de la dependencia, Víctor Villalobos, le hizo saber al secretario Perdue, de los Estados Unidos, en el mes de febrero, la importancia que tiene de mantener un comercio abierto, limpio y transparente en todo lo que tiene que ver con hortalizas, y particularmente en el caso del tomate. En el mes de marzo, nos reunimos con autoridades de los Estados Unidos y tratamos este tema. De parte de la Secretaría de Agricultura de los Estados Unidos hay una gran apertura y una gran preocupación porque se mantenga. Entonces tenemos un buen aliado.

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ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

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