La colecta de maíces nativos servirá para que en el futuro se conviertan en híbridos mejorados para comercializarlos con instituciones o empresas, expuso el director del proyecto José Luis Herrera Ayala, director del PMMM, al participar recientemente en un foro sobre transgénicos en la Cámara de Diputados.
María Cristina Vera Sánchez, subdirectora del de Conservación in situ del programa, plática a Imagen Agropecuaria que en 2008 realizaron un diagnóstico, con base a la literatura existente que definía que en México había 35 razas en el país, de las cuales se ubicaron cinco en Puebla. Sin embargo, al hacer la búsqueda encontramos 14 razas. Estudiamos los municipios cercanos a Veracruz, Oaxaca y todos los estados colindantes y “hay infiltradas más razas, porque hay más movimiento”, es decir, ha habido flujo de genes.
Así, maíces que sólo se encontraban en otras entidades ahora están en tierra poblana. Por ejemplo, el maíz Pepitilla, procedente del Estado de México y Morelos; el Chalqueño, ubicado en Chalco, territorio mexiquense; tampoco estaba reportado el Bolita y el Ancho –que se usa para pozole como el cacahuacintle--, ambos de origen morelense.
Otras razas de maíz encontradas son: Palomero, Tabloncillo, Conejo, Zapalote Chico y Elotes Occidentales.
Ha habido un flujo de genes, que por curiosidad o lo que sea. Esto ha sido el resultado de la interacción entre las comunidades, a un compadre le gusta se la lleva y las va reproduciendo, recalca Vera Sánchez.
La productividad –explica-- que se ha logrado, con criollos de temporal y un paquete tecnológico, varía de los 600 kilos en la mixteca hasta 9 toneladas en la región de Serdán, Chalchicomula, con Chalqueño y con Cónicos amarillos, a una altura de 2 mil 500 metros sobre el nivel del mar (msnm).
Rescatan maíces en peligro de extinción
Una tarea del proyecto es el rescate de especies que se encuentran en peligro de extinción, como el maíz Panela, que al no ser blanco tiene uso escaso, pero es cristalino, pesado y puede servir para elaborar hojuelas; maíces de coloración obscura pueden emplearse en la industria de pigmentos, por ejemplo, el “Sucuyul”, que es pequeño de color guinda, simular al color de la papa de valles altos y resiste sequía; el Cristalino tiene una mazorca de 18 centímetros, forma un grano pesado y resiste sequía; con el Chalqueño se obtuvo un material mejorado de granos pesados y amarillos que sirven para alimento de aves.
Como mejoradora de plantas –expresa María Cristina-- se lo importante que un gen puede hacer la diferencia, en resistencia a sequía o plagas, o hacerlas de porte más bajo. “No es la semilla per se la que importa, sino el contenido genético para hacer un maíz mejorado. Estamos caracterizando la planta, la mazorca, el maíz, los usos y también el contenido genético”, dice.
Toda esta caracterización, considera, puede servir “para obtener genes muy importantes para la formación de otros materiales”.
Hoy, asevera, los agricultores de este maíz sólo lo cultivan para autoconsumo, no tienen un mercado al cual ofrecerlo. A diferencia de los maíces de altura que duran hasta once meses en cultivarse; éstos se cosechan en 4 a 5 meses, aunque no tienen un mayor rendimiento.
Para la conservación de los maíces se trabaja con 186 hectáreas y cada custodio posee una hectárea, pero no recibe ningún pago por su tarea de conservación.
María Cristina Vera señala que se está peleando que una vez que se determine el uso al maíz de los agricultores se les den regalías. El objetivo del proyecto es que los productores tengan un reconocimiento como verdaderos custodios de los maíces a través del tiempo y si a largo plazo del maíz se obtuvo un gen excelente y participa de un híbrido se le de reconocimiento.
Para conservar las razas de maíces ex situ se cuenta con un banco de germoplasma ubicado en la UAAAN, pero también se capacita al productor para que conserve in situ, donde se fomenta un paquete tecnológico específico para cada región, para que los agricultores vean el potencial que tienen en sus manos. Además se está organizando a los productores para crear un sistema productivo, a través de proyectos inversión, mecanización y uso de biofertilizantes.
El banco de germoplasma es el sueño de los productores de maíz, no es un banco de los académicos, ni de una institución privada, asevera Luis Herrera Ayala.
Hay ambientalistas que pretenden resguardar en un congelador al campesino y su maíz, pero esa no es la visión de los productores, afirmó.
Respecto a la polémica que existe en torno al uso de maíces transgénicos en nuestro país, señala que muchos de los inmigrantes entran con semilla procedente de Estados Unidos hacia México, no saben y llevan la semilla y se puede de esa manera contaminar. ¿Quién nos dice que ese no es transgénico? Se pregunta María Cristina Vera.
“Ellos –los campesinos-- no saben ni que es un transgen ni mucho menos y no los alarmamos, poco a poco les vamos platicando”, reconoce. Como un gen es algo que no se ve, entonces les decimos que no se lleven semilla de otros lados y que si les regalan la identifiquen antes de usarla.
El PMMM inició en 2008 y tiene una duración de tres años, cuenta con un Consejo de Administración integrado por Monsanto, quien aporta 6.5 millones de pesos por año; el gobierno del estado de Puebla, destinará 1.5 millones por año; la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM),facilitará el equipo y la infraestructura; y la UAAAN, paga el sueldo de los investigadores que participan en el proyecto, además de la donación de un terreno de aproximadamente dos hectáreas (con valor de ocho millones de pesos) para edificar el Banco de Germoplasma.
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Puebla vestigios ancestrales de maíz
*Puebla es la región donde se halló el vestigio más antiguo del maíz y donde fueron identificadas desde hace 50 años, cinco razas distintas: Arrocillo, Pepitilla, Chalqueño, Toluqueño y Cacahuacintle.
*El PMMM opera en 38 municipios de la región norte de Puebla, la mixteca (árida), donde las temperaturas son altas y no llueve; la zona central, donde hay son condiciones favorables las superficie son de 4 a 6 hectáreas.
*Las regiones donde opera el programa se ubican hasta 3,050 msnm en el Popo, 3,024 msnm en las faldas de Orizaba, a 20 msnm de los límites con Veracruz y a 170 msnm de los límites con Oaxaca y Guerrero.