Cuando el café no huele a negocio
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Detenido
Bajo precio sumado a altos costos de insumos, donde la mano de obra en zonas cafetaleras del país representa 65 por ciento de los costos, no es una buena ecuación. Y es que como indicó aquí el secretario de Agricultura,
Alberto Cárdenas, en Vietnam la mano de obra por hectárea se paga a 1.3 dólares, mientras que en México la cifra es de 4.7 dólares.
Cafeticultores consultados durante la presentación del Programa de Fomento Productivo y Mejoramiento de la Calidad del Café 2009, que promete 536.8 millones de pesos de apoyo para este sector, informaron que l año pasado el kilo de café cereza –sin despulpar, que no tiene ningún valor agregado—se vendió a 3.80 pesos kilo en la temporada donde alcanza su pico de precio, es decir, por los meses de noviembre y diciembre; ahora los productores consideran que 5 ó 6 pesos por kilo serían buenos para seguir en la actividad.
Agricultores de la región han abandonado sus cafetales por los bajos precios que se presentaron en el mercado internacional. “Esta todo tirado”, dice uno de ellos. Esta es parte de la realidad del sector, que en México observa un envejecimiento en 80 por ciento de cafetales, ya que en promedio tienen de 15 a 20 años, según el diagnóstico de la Secretaría de Agricultura.
Don Gregorio González, con 30 años en el oficio, con ese rostro de grietas profundas y oscuras que deja trabajar entre los cafetales, habla de la dificultad de permanecer apegado a éstos, ya que con el precio que tiene el aromático, “a veces resulta mejor trabajar café ajeno que producirlo nosotros”.
Este hombre posee diez hectáreas, donde apenas produce 10 toneladas de café cereza, que vende a los acopiadores, quienes con sólo despulparlo agregan valor al producto. Por eso Cárdenas insistiría en su discurso que la idea es que en el futuro ningún productor venda café en fresco.
Al asistir a la Entrega de apoyos del programa de fomento productivo y mejoramiento de la calidad del café 2009, Don Gregorio señala hacia el templete y se queja: “de eso no nos avisaron”. Sin embargo, confía que habrá apoyos donde “todos nos podamos beneficiar”, y sabedor de que este producto se comercializa en el mercado internacional, agrega: “que el gobierno se preocupe porque crezcan las exportaciones”.
Abandonan actividad
“No hay dinero para despulpar” y “estamos en la ruina”, son expresiones lanzadas por cafeticultores de esta zona, quienes explican que cuando el café comienza a cosecharse, allá por los meses de octubre, el kilo vale –si se puede utilizar la expresión—un peso; y un peón cobra dos pesos.
La falta de viabilidad del cultivo ha llevado a cafeticultores a dejar de serlo. Tal es el caso de José Durán Vega, cincuentón de rostro moreno oscuro, quien durante más de 20 años se dedicó al café en Xico, y que partir de este 2009 decidió no seguir en la actividad, “por falta de recursos”, que lo obligaron a vender tres hectáreas de cafetales. Resignado expresa que ya no se beneficiará del programa ni de buenos precios del aromático. “Por esa parte ya perdí”.
Por eso las palabras de Cárdenas Jiménez de que los recursos beneficiarán a 297 mil 573 productores de doce entidades y que se entregarán con tres meses de antelación; de que iniciará el proceso de bancarización de este sector, en algunos cafeticultores no hacen eco.
El funcionario federal hizo alusión en que cuando los productores no están debidamente organizados, la pulverización de la tierra es una debilidad. Por ejemplo, agregó, en Brasil los productores cuentan con un promedio de 10 hectáreas y en México con sólo 1.3. También habló de la necesidad de renovar los cafetales viejos para hacer el cultivo más productivo.
La Sagarpa detalló que la producción promedio se estima en seis millones de quintales, de los cuales el 62 por ciento de destina a la exportación con una generación de divisas de 400 millones de dólares anuales.
México ocupa el sexto lugar mundial en producción y el décimo primero como país exportador. Se estima que más de tres millones de mexicanos participan directa o indirectamente en toda la cadena productiva del café.
En este lugar, donde el presidente municipal, Juan Carlos Valderábano, afirmó que el café es la única alternativa de producción agrícola, el gobernador de Puebla, Mario Marín, entregó 62.9 millones de pesos que beneficiarán a 33 mil productores de 50 municipios cafetaleros de la entidad.
Los cafeticultores que asistieron tienen la esperanza de que los recursos, ahora sí, les lleguen, aunque un “catastrofista”, expresó con un dejo de tristeza en su rostro: “Yo veo que en el café ya no hay esperanza”.


