Gran potencial de negocio para bioenergéticos en mercados químico y farmacéutico
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Detenido
La Secretaría de Agricultura trata de lograr la competitividad, rentabilidad y sustentabilidad en el campo mexicano, a través de la energía alternativa, con proyectos como la producción de etanol a partir de la caña de azúcar, que aunque incipiente, tiene gran un potencial de negocio, capaz de dar una rentabilidad de 10 por ciento anual y que puede ir creciendo año con año.
Los inversionistas consideran que el precio del etanol debe ubicarse en 2 dólares –hoy ronda los 1.75 dólares– para que realmente genere ganancia.
El precio se moverá conforme lo haga el del petróleo y es posible que en algunos meses se eleve o haya nuevas tecnologías que bajen el costo, donde las algas son una promesa podrían abaratar el proceso.
Cuando baja el precio del petróleo disminuye el del el etanol, están asociados uno con el otro, por ello, quienes querían invertir lo están repensando; el interés continua y la situación de mercado actual sí lo hace rentable, siempre y cuando los paquetes tecnológicos sean eficientes en toda la cadena.
Existe interés por realizar proyectos de etanol en el país, hay varias solicitudes para desarrollar paquetes tecnológicos a fin de validar siembras en algunas regiones y para la creación de semilleros, “ese es un termómetro” y van ligados a un proyecto de manufactura.
Miguel Ángel Cervantes Sánchez, director general adjunto de Bioeconomía de la subsecretaria de Agricultura, reveló que las plantas productoras de etanol, para procesar cultivos de caña de azúcar de superficies de entre 15 mil y 20 mil hectáreas, requieren de una inversión de alrededor de 100 millones de dólares, monto que recupera el inversionista en siete años.
A su vez, agregó, la inversión de siembra por hectárea es variable y va desde los 30 mil pesos hasta los 80 mil pesos cuando se utiliza riego muy tecnificado.
En opinión del funcionario los proyectos más rentables son los que se pueden establecer en regiones con agricultura de subsistencia o abandonados y que además tienen acceso al riego. Así, se presenta la oportunidad de desarrollar mayor riqueza en el campo con el cuidado al medio ambiente.
Hay varios proyectos “piloto”, que duran en promedio de dos a tres años para ver su viabilidad, y que se ubican en la zona del Pánuco, en Papaloapan, en el estado de Tabasco, en Jalisco y Tomatlán, informó.
Tras reconocer que hay un poco de retraso en los proyectos de etanol con bagazo de caña de azúcar, cuyas metas planteadas pueden cumplirse en el 2013 en lugar del 2012, dijo que en ésta primera etapa se requerirían cerca de 200 mil hectáreas.
El funcionario enfatizó que la producción estimada es de 880 millones de litros de etanol al año, donde un litro de alcohol es equivalente a un litro de gasolina y da el mismo rendimiento energético y el mismo kilometraje.
El volumen mencionado está calculados para sustituir el oxigenante que se usa en las principales zonas metropolitanas del Valle de México, dependerá de las condiciones del mercado de energéticos el que se haga extensivo a todo el país.
La producción de etanol para biocombustibles en México apenas inicia. Existe una destiladora en Tuxtepec que comienza a realizar exportaciones de etanol y es posible que parte se utilice para biocombustibles.
Recordó que antes de que iniciara el mercado de biocombustibles, México tenía una deficiencia en producción de alcohol destinada para autos, químicos, farmacéuticos o hasta de consumo humano. “Este mercado es más atractivo que el de bioenergéticos, ya que pueden pagar mayores precios”.
En los últimos años México no está importando alcohol, ya que la autoridad pidió que era indispensable lograr la autosuficiencia de éste para otros usos, para que sus excedentes se destinarán a elaborar biocombustibles.
En este contexto, el 18 de junio 2009 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Reglamento a la Ley de Promoción y Desarrollo de Biocombustibles.
El mejor termómetro para medir si se desarrollarán más proyectos de etanol, lo serán las solicitudes que reciba la Secretaría de Energía para instalar plantas procesadoras.
El reglamento establece que todas las secretarías deberán tener sus programas de apoyo a la producción sustentable de bioenergéticos, que estén coordinadas en una comisión intersecretarial de bioenergéticos, que van a estar sujetos a permisos.
En el área de producción e insumos, las únicas condiciones que se establecen es la prohibición de cambio de uso de suelo e forestal a agrícola para siembra de biocombustibles.
Al destacar que el reglamento en cuestión da certidumbre jurídica a quienes inviertan en el agro, Cervantes Sánchez, dijo que esta prohibida la utilización de maíz mientras no haya excedentes nacionales en la producción nacional.
Falso dilema producir o no para biocombustibles
Hoy existe un falso debate sobre si conviene producir alimentos o producir combustibles. La mitad de los costos que intervienen en la producción de una tonelada de maíz de riego está relacionada con el uso de la energía, concretamente el petróleo, entonces, lo que debe preocupar es que el modelo tecnológico que tenemos depende del uso del petróleo y en la medida en que éste se encarece y escasea, no es sostenible en términos económicos ni ambientalmente, subrayó Miguel ángel Cervantes.
Tenemos que buscar nuevas formas de obtener y producir energía y la producción de etanol es un inicio. La idea es que haya nuevas tecnologías, procesos y nuevas formas de hacerlo, porque tampoco podemos pensar que las actuales basadas en la fermentación de azúcares puedan abastecer la demanda de la humanidad, agregó.
La industria azucarera tiene un rezago tecnológico importante, tampoco se le puede atribuir al gobierno, es corresponsabilidad de todos y las circunstancias que se han dado alrededor de la caña, que muchos lo han visto más que como un negocio de largo plazo y sustentable, como una vaca de ordeña, cortoplacista, y desde luego, también las condiciones económicas del país inciden, apuntó el director general adjunto de Bioeconomía de la subsecretaría de Agricultura.
La Sagarpa y el Colpos están haciendo un estudio detallado de tierras aptas que no están aprovechadas para producir alcohol, se han hecho estimaciones preliminares, y podría habilitarse el doble de tierras que en la actualidad existen, lograr otras 600 mil hectáreas de tierra que esté produciendo alcohol es factible dentro de seis años si las condiciones son favorables, adelantó el funcionario.
Las inversiones que se requerirán es como para rehacer la industria azucarera, inclusive con montos mayores porque hay que empezar de cero en la siembra, anotó.
Mencionó que dependerá de la propia producción petrolera como se va desarrollando, de los precios de otros cultivos que puede ser mejor para el campesino sembrarlos que en lugar de caña.
Todavía –explicó– no tenemos paquetes tecnológicos muy validados para la mayoría de cultivos, pero ya se hacen pruebas y estudios junto con el INIFAP para contar con ellos. En la zona norte del país hay planes “piloto” para producir biocombustibles a base de sorgo dulce, remolacha tropical y jatropha; en la zona centro con caña de azúcar y sorgo dulce; en la zona sur con yuca, caña y sorgo dulce; en la zona tropical con palma africana, muchas de ellas son variedades importadas y nativas, que nos van a permitir conocer qué productividad, rentabilidad y sustentabilidad podemos lograr.
Por ello, añadió, la Secretaría de Agricultura todavía no lanza un programa y hay dudas e inversionistas que se han animado a invertir por su cuenta, lo más analizado hasta el momento es con caña de azúcar y sorgo dulce”, precisó Cervantes Sánchez.
Es de resaltar, expresó, que con los biocombustibles se reducen cerca de 3 kilogramos de emisiones contaminantes a la atmósfera, además de que se evita erosionar la tierra, que no se apliquen fertilizantes, que se evaporen o que causen contaminación.
Así, el bagazo se utiliza para producir energía eléctrica de forma eficiente, y que ninguna fábrica consuma ni agua ni combustibles fósiles, todo eso se logra en varias factorías del mundo, si se hace en México habría reducciones adicionales que van a depender de caso en caso, indicó Cervantes Sánchez.
Sobre el que prevalecen minifundios en el sector rural del país, el funcionario de Sagarpa, manifestó que los proyectos de biocombustibles para que sean rentables tienen que ser tierras compactas y coordinadas en su producción y abasto a la unidad procesadora, el modelo ideal sería que los dueños de la tierra fueran dueños o socios de las instalaciones industriales, algo difícil de lograr en México, sin embargo podrían generarse también sociedades parciales, rentas, contratos a largo plazo.
Otros bioenergéticos
El director general adjunto de bioeconomía de la Subsecretaría de Agricultura, expuso que además estamos explorando otros bioenergéticos, uno de ellos es la producción de etanol con fuentes de biomasa, algunos a base de desechos.
Se comienza a invertir en desarrollo piloto de algas como una alternativa a la gasolina y al diesel. El aceite de las algas está más ensayado para producir etanol.
Este es un proyecto “piloto” que ya arrancó hace un mes en Ensenada, Baja California. Se evalúan especies y se está en trabajos de reproducción. El fondo sectorial de la Secretaría de Agricultura aprobó 5 millones de pesos, para ampliarlo y seguir con esta actividad.
El proyecto ya traía el antecedente de un estudio de la universidad de Baja California y pidieron recursos para expandirlo y llevarlo a una escala piloto que puede durar entre dos y tres años.
El desarrollo e inversión de estos proyectos va a depender del precio del petróleo.
Los proyectos en fase piloto todavía no se lanzan y ello dependerá además de los acuerdos que se logren en el seno de la Comisión Intersecretarial de Bioenrgéticos, concretamente si Pemex va a comprar o no etanol y cuáles serán las políticas a seguir. Y la parte de biodiesel va a depender de los resultados que nos den todos los ensayos de validación porque hay resultados contradictorios de que no son negocio, habrá que validarlo con bases.



