Naufragan pescadores artesanales de México entre ínfimos ingresos y marginación
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Detenido
El Estudio social de la pesca en México, realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a petición de la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca), dependiente de Sagarpa, revela que en general 47.4 por ciento de los pescadores artesanales recibe menos de 500 pesos por semana y 37.7 por ciento entre 500 y mil pesos como ingreso por realizar actividades pesqueras.
En estados como Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Nayarit los bajos ingresos de los pescadores artesanales se acentúan aún más, ya que 62 por ciento de éstos reciben percepciones menores a 500 pesos por semana y otro 29 por ciento entre esta cantidad y mil pesos en el mismo periodo.
La situación no es muy diferente aguas adentro y en entidades como Hidalgo, Estado de México, Coahuila, Puebla y Morelos, 53.9 por ciento perciben menos de 500 pesos semanales y 34 por ciento, entre 500 y mil pesos.
Un dato que llama la atención en el estudio es que el ingreso semanal de los pescadores suma 788 pesos, incluyendo la aportación de otros miembros de la familia, mientras que el gasto familiar reportado por 60 por ciento de las mujeres entrevistadas fue de 982 a la semana.
Sólo en estados como Campeche, Yucatán y Quintana Roo un porcentaje significativamente mayor (6.5 por ciento), en comparación con las demás regiones, recibe más de 2 mil 500 por semana, ya que ahí se capturan especies de alto valor como langosta, caracol, mero y pulpo.
Al comparar indicadores de bienestar de comunidades pesqueras artesanales con el CONEVAL el estudio observa que los primeros están muy por debajo de los indicadores promedio nacionales. Por ejemplo, 11 por ciento de la población del país ocupa una vivienda sin agua entubada y en las comunidades pesqueras la cifra es del 24.1 por ciento; en todo el territorio 9.9 no tiene sanitario contra 24.5 en estas comunidades; en el país 6.1 de sus habitantes registra una vivienda sin energía eléctrica contra 10.4 en poblaciones pesqueras.
Otras cifras que reporta la FAO es que en zonas pesqueras artesanales de México 78.8 por ciento tiene acceso a luz, 74.3 por ciento cuenta con agua potable y 62.6 por ciento recibe servicio de recolección de basura. Sin embargo, sólo 24.7 por ciento tiene calles pavimentadas, 26.9 por ciento no cuenta con drenaje y 3.4 por ciento no recibe ningún servicio.
En este punto el organismo considera que “se deberá poner especial énfasis en canalizar apoyos y recursos de los programas de combate a la pobreza del país para atender a las comunidades más necesitadas de las zonas costeras y las que dependen de la pesca en aguas interiores”.
Sobre los apoyos institucionales, se anota que de 2 mil 119 entrevistados, 32.7 por ciento indicaron haber recibido algún tipo de apoyo de la Conapesca, los cuales 33 por ciento considero que se entregan muy a tiempo, 30.5 por ciento como un poco atrasados, mientras que 16.9 por ciento de los beneficiarios indicaron que los apoyos llegaron fuera de tiempo o muy retrasados respecto al tiempo en que eran requeridos.
Al abordar el tema de la seguridad social, el diagnóstico refiere que 48.4 por ciento tiene acceso al seguro popular, que es el servicio más utilizado en las comunidades pesqueras artesanales; 21 por ciento cuenta con seguro social y 14.3 por ciento de los pescadores y sus familias no tienen acceso a servicios de salud.
Al hacer referencia a otros problemas sociales en dichas poblaciones pesqueras, el estudio señala que 66.5 por ciento de los encuestados consideró que hay problemas serios de alcoholismo en su comunidad y 58.3 por ciento considera que existen problemas de drogadicción en su localidad.
Los pescadores artesanales identifican como los principales problemas de su actividad el aumento del precio del diesel, el decrecimiento de capturas, bajo precio de sus productos, dificultad para cubrir los costos del viaje de pesca, además del hecho que se requiere alejarse más de la costa para capturar las especies objetivo que sostienen su actividad pesquera.
Entre las principales soluciones que proponen los propios pescadores están: aumentar y mejorar la vigilancia para respetar y hacer cumplir las normas; aumentar los apoyos económicos para la obtención y reparación de equipos de pesca; regular de manera correcta el tipo de artes de pesca permitidas en todos los puertos y para todas las especies; dar pláticas y capacitación a los pescadores; regular y vigilar que se cumplan las tallas mínimas de cada especie.
Respecto a la percepción que los pescadores tienen de los procesos de inspección y vigilancia de las pesquerías, a cargo de la Conapesca, el reporte señala que 26 por ciento considera como buena o muy buena mientras que 69 por ciento la califica como regular o mala.
Mejora nivel de estudios
Al hacer mención de la edad de los pescadores, el estudio anota que 79.9 por ciento son mayores de 30 años, de los cuales 54 por ciento tienen más de cuarenta años.
Además un decreciente número de jóvenes ingresa y permanece a esta actividad, ya que 13.5 por ciento registra entre 20 y 30 años, lo cual “puede deberse a los bajos rendimientos económicos de esta actividad”, sólo en los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, donde se capturan especies de alto valor comercial, el número de jóvenes duplica el promedio nacional.
El 49 por ciento de las mujeres que viven en comunidades pesqueras participan actividades de comercialización, procesamiento y congelado y labores de captura.
Los padres de los pescadores actuales muestran un incremento en los estudios de primaria, ya que el 49.9 por ciento de éstos los pudieron realizar y se observa una reducción significativa en el porcentaje de padres sin estudios en comparación con los abuelos, pasando de 77.4 por ciento a 45.7 por ciento.
En los pescadores contemporáneos hay una tendencia de mejora en el nivel de estudios, ya que 20.1 por ciento no tiene estudios, 25.5 por ciento tienen secundaria, 8.8 por ciento tiene preparatoria y sólo 5.1 por ciento no tiene estudios de primaria.
La FAO considera como “esperanzador observar que el nivel de estudios del primer hijo de lo pescadores actuales entrevistados ya incluye estudios de técnico superior universitario y de licenciatura, y que únicamente el 5.1 por ciento no tiene estudios de primaria”.
Con relación al nivel de seguridad en las poblaciones pesqueras en cuestión, se apunta que 38 por ciento de los encuestados considera a su comunidad como insegura y 15 por ciento como insegura, mientras 44 por ciento consideró que es segura o muy segura.
El diagnóstico muestra que 93.3 por ciento de mujeres y 88 por ciento de pescadores considera que las relaciones humanas en su comunidad son en general “respetuosas y amigables”. La FAO apunta que “este indicador es esperanzador en cuanto a que brinda la posibilidad de esfuerzos y sinergias comunitarias para resolver sus problemas y/o aprovechar las oportunidades de desarrollo comunitario”.
Cabe mencionar que las capturas de stocks son realizadas por la flota mexicana compuesta por 106 mil embarcaciones, de las cuales 97 por ciento son artesanales o de pequeña escala.
Para realizar el Estudio social de la pesca en México, Diagnóstico sobre la problemática social de los pescadores, su entorno, su visión sobre las posibles soluciones a los problemas que afectan la pesca en México, se aplicaron en total 2 mil 167 cuestionarios en 54 comunidades pesqueras artesanales de los litorales del Pacífico, Golfo de México, Mar Caribe y cuerpos de aguas interiores distribuidos en cinco regiones pesqueras establecidas por la Conapesca y el Instituto Nacional de Pesca.



