Nuestro país no tiene ningún organismo que reúna al sector cafetalero y lo regule, como los que existen en los Estados Unidos, Colombia o Brasil, donde les ayudan a la promoción, así como a producir y vender café de alta especialidad, afirmó Enrique López Aguilar, integrante de la Productora de cafés orgánicos de la reserva El Triunfo de Santa Cruz y las Nubes, en Chiapas.Hoy cuando los precios del aromático se han recuperado y alcanzan niveles históricos, “el mercado de Japón es el que mejor paga el café y los países de Centro y Sudamérica están comiendo el mercado a los productores mexicanos, ya que los japoneses están comprando a países como Guatemala, Perú y Nicaragua”, indicó. En su Finca Santa Cruz, este joven cafeticultor produce café arábiga, cuya calidad lo llevó a ganar el primer lugar en el concurso del año pasado en la Expo Café; este año ganó en la categoría de robusta. Su empresa exporta toda su producción a Japón y Finlandia, a través de Toyota y Mitsubishi, ambas empresas comercializadoras. A esta última abastece de café desde el año 2003. Su café cuenta certificaciones como Jas, KMD (Kosher), Naturland, IMO y USDA Organic, por lo cual le pagan 70 dólares por arriba del precio de la Bolsa de Nueva York.Con este respaldo, Perú está vendiendo café orgánico certificado, ya que en México se produce pero se necesita la certificación para venderlo como tal, y para eso se requiere dinero, alrededor de 100 mil pesos para obtener un certificado, y esto no garantiza que se tengan los canales de distribución para que te lo compren, expresó López Aguilar. Amecafé –reconoce-- hace labor de promoción, pero es poca y solo acceden al organismo los que saben de él; debe suceder como en Brasil, donde una parte la hace el gobierno y otra los productores.Este productor recibe apoyo de los programas destinados a la producción de café, pero aun teniéndolos hace falta gente que contacte con la distribución y comercialización en el exterior, “porque muchas veces se les vende a los coyotes y ellos son los que se llevan toda la ganancia”, subrayó.El café de México –consideró-- pierde mucho terreno al no ser conocido a nivel mundial, pues en los concursos internacionales las calificaciones que han tenido, “no le pide nada al mejor café del mundo”. La mejor alternativa es que Amecafe tenga la gestión de promoción, que forme entidades u organismos que agremien estados y productores, y en conjunto hagan promoción en países donde se tengan buen consumo, aseveró. Mejor los arábigos que el robustaEnrique López, ganador del primer lugar en producción de café robusta este año, en el marco de la en la Expo Café, curiosamente está en pro de fomentar el consumo de café arábigo lavado y natural.Argumentó que el robusta no es el café más preciado del mundo, sirve de base para el café express, tiene más cafeína que un café arábico lavado, no es de buena calidad y sólo aporta cuerpo, además que puede ser sustituido por un café arábigo natural que tiene mejor calidad. Incluso, en la bolsa de Nueva York se paga casi el doble por un café arábigo respecto a la variedad robusta. La producción de café robusta en México –subrayó-- no es lo más óptima y de los cuatro millones de sacos que produce el país, medio millón de sacos son de robusta, que se producen sobre todo en Chiapas, en parte del Soconusco y Tapachula, y una parte importante de Guerrero y Veracruz.