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Bambú, oportunidad para pequeños productores rurales

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Por la gran gama de usos que se le puede dar al bambú en rubros como la alimentación, la construcción, la decoración y la industria en general, no sólo en el mercado interno, sino en todo el mundo, el cultivo representa una alternativa para combatir la pobreza en el campo.

México consume más de 20 millones de metros cúbicos de este material, pero sólo produce alrededor de siete millones, el resto se importa principalmente de Estados Unidos y Chile, países con los que tiene signado tratados de libre comercio.

Lo anterior representa un espacio que los productores de escasos recursos pueden aprovechar, ya que el país aun no cuenta con una producción comercial suficiente que garantice una oferta mínima capaz de satisfacer el mercado interno, de acuerdo el coordinador de la diputación federal del sector agrario, Alberto Jiménez Merino.

En su ponencia “la importancia del bambú contra la pobreza, el deterioro ambiental y el cambio climático en México”, resaltó que el bambú requiere de las condiciones físicas y ambientales del clima tropical, y en México las regiones con estas características representan alrededor del 36 por ciento de su territorio.

Algunas zonas son especialmente favorables para su producción, debido a la conformación del terreno, la calidad del suelo y la periodicidad de las lluvias, tales como las que presentan las vertientes altas del Golfo de México y del Océano Pacífico, que corresponden a los estados de San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla y, en mayor medida a Veracruz, Tabasco, Campeche y Quintana Roo.

Las entidades de la costa oeste, como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Colima, Nayarit y Sinaloa, son terrenos propicios para producirlo.

Amplios beneficios económicos y ambientales

El país cuenta con  ocho géneros y 36 especies de bambú nativas, de las cuales 15 son endémicas. No obstante que, cuatro de éstas han sido declaradas en peligro de extinción.

El bambú es un cultivo que presenta un crecimiento y desarrollo rápido, tarda en madurar cuatro años, desde su plantación y hasta la cosecha. Al mismo tiempo, su plantación permite retener eficientemente suelo y agua.

Ofrece beneficios ambientales como la captura hasta 30 toneladas de dióxido de carbono por hectárea al año; con ello se reduciría considerablemente la emisión de gases efecto invernadero a la atmósfera. También sirve como barrera para evitar la erosión de las laderas en las partes altas de las cuencas y como protector de las tierras ubicadas a la orilla de barrancas y ríos.

El bambú es un cultivo que se utiliza en la fabricación de muebles, artesanías, papel, alimento, textiles, carbón, entre otros. Por esa razón el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lo denominó en 2007 como “la planta del milenio.”

Para fomentar la incentivar la producción del cultivo, legisladores promueven varias acciones, como que la Sagarpa reconozca al bambú como “un cultivo estratégico de las regiones tropicales dentro de sus programas de apoyo y promueva un programa nacional de fomento para esa especie.

Consideran que la Semarnat, Conagua y Conafor, deben fortalecer programas de reforestación productiva, protección del suelo y saneamiento de las cuencas, especialmente en las orillas de ríos, barrancas y laderas con problemas de erosión, priorizando la incorporación del bambú al manejo de cuencas.

La Sedesol y los organismos promotores de vivienda deben promover el uso del bambú en programas de desarrollo inmobiliario, vivienda, piso y techo digno, plantean legisladores, porque este cultivo sirve para construir viviendas a bajo costo: alrededor del 40 por ciento menos que el valor de edificar una casa con materiales tradicionales.

En el ámbito internacional, los principales países exportadores de bambú “con un cierto grado de elaboración” son China y la India, que acaparan cerca del 80 por ciento de la producción mundial.

Mientras que los Estados Unidos es uno de los mayores consumidores de bambú, sus importaciones alcanzan más de tres millones de dólares anuales, de las cuales, 71 por ciento proviene de Asia, y por la distancia tan grande de traslado, su valor se incrementa en 30 por ciento.

Lo anterior favorece enormemente a México para suplir a esos países en el papel de proveedor de bambú en unos cuantos años, siempre y cuando se promuevan todas las acciones necesarias para incrementar la producción de este material.

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