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El regreso del oro blanco

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En las últimas tres décadas la industria textil en México se desarrolló de forma exponencial, al grado que hoy requiere cerca de dos millones de pacas de algodón para satisfacer sus necesidades, ya que el año pasada apenas se produjeron alrededor de 500 mil pacas.

La demanda de algodón a nivel mundial creció. Y es que China se propuso, hace unos años, vestir a más del 80 por ciento de la población del planeta para lo que necesitaba 14 millones de pacas adicionales a su producción, 30 por ciento de la producción mundial; hoy necesita más de 17.5 millones para cumplir su objetivo, destaca Jorge Antonio Medina, presidente del Consejo Nacional de Productores de Algodón A.C. (CNPAAC).

El precio observa un crecimiento constante principalmente porque los inventarios de algodón han caído paulatinamente en el mundo; la demanda se ha incrementado por el aumento de la población y los fenómenos naturales han dañado cultivos.

La libra de algodón en 2009 se pagó a 63 centavos de dólar; en lo que va del presente año se cotizó en 1.63 dólares, es decir, se incrementó el precio en más del cien por ciento. Una paca de algodón, que equivale a 240 kilos, se vende en más de 10 mil 300 pesos.

El precio de la fibra se mantendrá en los parámetros actuales hasta el segundo trimestre del año y, para finales de 2011 disminuirá paulatinamente hasta ubicarse en alrededor de 1.25 dólares, esto si no se caen las cosechas prospectadas, de acuerdo con proyecciones del Rabobank.

En tanto, el reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), proyecta una caída en los inventarios iniciales en un 23 por ciento para el periodo 2010/2011. Espera una producción de 117 millones de pacas, que representan 16 por ciento más que en el periodo anterior, cuando se produjeron 101 millones de pacas en el ámbito mundial.

El organismo revela que habrá un incremento en la demanda de algodón del orden del 3 por ciento y coloca a China como el principal importador, pues absorbe 33 por ciento del volumen mundial exportado.

Por si fuera poco, la tendencia en la contracción de los inventarios se mantendrá, pues se estima que al final del año habrán 46 millones de pacas en todo el mundo, un millón menos con respecto a las que se tenían al inicio de 2011.

Precio incentiva cultivo

Ante tal situación, los productores algodoneros mexicanos afiliados al CNPAAC tienen proyectado incrementar la superficie de siembra de este cultivo en más del 130 por ciento para el presente año, con relación a 2010.

Los cultivos pasarán de 72 mil 251 hectáreas que se destinaron al algodón en 2010, a 172 mil 500 hectáreas para el presente año, con un rendimiento promedio de siete pacas por hectárea, que en conjunto sumarían una producción nacional total de un millón 207 mil 500 pacas.

Sinaloa es uno de los estados que pretenden reactivar el cultivo de la fibra, puesto en 2009 sólo sembraron mil 800 hectáreas y para 2011 tiene proyectado incrementar la siembra hasta en 15 mil hectáreas. Ello obedece a que el precio del algodón se encuentra en los niveles más altos desde 1870, explica el presidente de CNPAAC.

México llegó a producir 2 millones 984 mil pacas al año de algodón en la década de los 50. En esos tiempos el consumo nacional era máximo de 650 mil pacas, había un diferencial positivo muy grande de existencias (2 millones 334 mil pacas) que enviábamos a Japón. Ellos a su vez, surtían de algodón a otros países asiáticos, con quienes nuestro país no tenía relación directa, pero que consumían nuestro producto, recuerda Jorge Antonio Medina, también vicepresidente del Comité Nacional del Sistema Producto Algodón.

Además del mercado asiático, nuestro país tenía relaciones comerciales de algodón con Inglaterra y Alemania, y esta relación comercial se daba a través de compañías algodoneras muy grandes, agrega.

Después del esplendor algodonero que se vivió a mediados del siglo pasado, la producción nacional se cayó de forma estrepitosa.

Australia entró al mercado con un potencial de producción muy fuerte y con buenos estándares de calidad en su producto. A la postre nos ganaron el mercado japonés, porque es mucho más barato transportar las mercancías de Australia a Japón, que llevarlas desde el continente americano.

De igual forma, los productores de los Estados Unidos comenzaron a crecer, a ampliar su producción y mercados, ello trajo consigo un mayor debilitamiento de la producción mexicana. Jorge medina explica que no se llevaron a cabo las medidas necesarias por parte de las autoridades gubernamentales de aquella época, porque no conocían ni comprendían el negocio del algodón.

Con más de 50 años dedicados al negocio del “oro blanco,” como llegó a considerarse a esta fibra, Jorge Antonio Medina, también representante no gubernamental del sistema producto algodón; recuerda que en las décadas subsecuentes a la bonanza algodonera en México daba vergüenza decir cuánto se producía en territorio nacional.

Muchas empresas quebraron, las despepitadoras cerraron –hoy sólo opera la mitad de éstas– y los productores decidieron dedicarse a la siembra de otro cultivo.

Algodón transgénico

Desde finales de los años 80 y hasta el día de hoy México trabaja en la recuperar la productividad algodonera y la rentabilidad del cultivo. El 80 por ciento de la producción se obtiene a través de la siembra de semillas transgénicas, “porque con ellas se incrementa la productividad casi al doble,” explica el presidente del Consejo Nacional de Productores de Algodón.

Con los transgénicos pasaron de 3.5 pacas por hectárea con semilla criolla, a rendimientos de siete y hasta ocho pacas con materiales transgénicos. Aunque comprar el material con tecnología genética cuesta casi 80 por ciento más que la semilla tradicional, pero es mucho más rentable, señala el dirigente del Sistema Producto Algodón.

Enrique Sánchez Cruz, director en Jefe del Senasica afirma que en materiales transgénicos el algodón “es un éxito”, que ya recibió la validación de las tres etapas de bioseguridad y que en el terreno comercial transita con esplendidos resultados de competitividad, rentabilidad y disminución de uso de plaguicidas. En algunos casos se duplica la productividad.

Añade que los algodoneros están muy contentos porque es un buen negocio, a pesar de que tardó 10 años de experimentación y papeleo.

Por su parte, Jorge Medina comenta que desde su experiencia como productor y representante de productores de algodón, el uso de los transgénicos es altamente recomendable, porque generan más utilidades a los productores y su empleo es seguro, puesto que implica un estudio previo a través de un análisis satelital del espacio que se va a sembrar, eso da garantía y seguridad a los cultivos, explica.

Sin embargo, el problema para el uso de transgénicos está en los trámites burocráticos, ellos detienen la productividad, subraya.

Para sembrar semillas con tecnología génica se requiere de la autorización del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Semarnat, y muchas veces la liberación del documento vinculante que autoriza la siembra tarda mucho tiempo. “Hay veces que la tierra ya está lista para la siembra, pero el papel no sale, tengo que estar insistiendo, en mi función como representante de los productores.”

“México puede ser primer mundo, porque tenemos todo, ríos, lagos, mares golfos, desiertos, selva, tópicos, etc.; sólo falta una buena administración gubernamental”, expresa Jorge Medina.

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