El tema de la seguridad alimentaria está en el centro del debate en todo el mundo. Mil millones de personas padecen hambre, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), organismo que estima que el mal manejo de la postproducción produce mermas de entre 30 y 45 por ciento, siendo las principales deficiencias el manejo de productos agroalimentarios en los procesos de almacenamiento y transporte.El desperdicio de productos agrícolas se presenta a lo largo de toda la cadena productiva, pero en mayor medida, en la fase postcosecha, específicamente, en el traslado de la zona de producción al punto de venta detallista, asevera Manuel Alonso Báez, del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), unidad Culiacán.En México tenemos severas deficiencia en el manejo de los productos después de la cosecha. Desde el corte prematuro de frutales y hortalizas, que impiden su adecuada maduración; así como la selección, empaque y transportación, que deterioran los productos y con esas características ya no se pueden vender, se tiran, no se consumen, subraya.En cuanto al manejo y selección de la producción agrícola se tiene que capacitar a todos las personas que participan de esas tareas para hacerlas más eficientes, para reducir la merma. Porque muchos de los jornaleros desconocen que las frutas que están cosechando son un ser vivo, que se está madurando, que está creciendo y como tal, se deben cuidar.Las tendencias del mercado apuntan hacia la capacitación del productor, mostrarles índices de cosecha, enseñarles puntos y grados de maduración. Asimismo, el manejo del producto ya es más automatizado, con menor intervención de la mano humana. La incorporación de tecnologías como las bandas de lavado y selección es elevado, pero ofrece muchos beneficios que justifican la inversión. Reducen tiempos, son más eficaces y le dan un valor agregado a la producción, explica Alonso Báez Sañudo.Los procesos de empacado tampoco son eficientes en el país. En muchos centros de producción meten en cajas inadecuadas los productos, que en vez de absorber el peso del empale se deforman y las frutas se aplastan.Esos soportes de almacenaje tampoco permiten el adecuado flujo de aire, impiden la respiración del producto y al momento de meterlos a la cadena de frío no dejan que la temperatura se nivele uniformemente.En el mercado mexicano ya existe una buena oferta de cajas con mayor soporte, mayor resistencia y que facilitan el empale, sólo falta enseñarle a los productores que pueden acceder a esas opciones que les generarán mejores resultados y que ya están probadas, asegura el investigador.Para alcanzar a la competitividad tenemos que entender que los sistemas de transporte de las mercancías es otro elemento en constante cambio, al cual debemos adaptarnos. El estibado en tráiler y vagones de tren es más optimizado; se tiene que buscar una verticalidad absoluta del pale, con cajas apropiadas para cada producto.De igual forma, en productos agrícolas de exportación, si las cajas de los camiones no cuentan con un sistema de temperatura estable se corre el riesgo de que el producto no pueda salir del país por las variaciones de temperatura que podrían propiciar su descomposición o disminución nutricional.Buen manejo abre oportunidadesMéxico tiene un gran potencial en la exportación de frutas y verduras por la gran diversidad de climas que permiten la producción de una gran variedad de cultivos. Las frutas y verduras representan alrededor del 30 por ciento de las exportaciones de productos agropecuarios de México hacia Estados Unidos.En el mundo hay muchas campañas que promocionan el consumo de frutas y hortalizas, el mercado está ahí, tenemos que tomarlo, refiere durante su presentación en el Foro de expectativas del sector agroalimentario y pesquero, organizado por el Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).Ese mercado es una gran oportunidad, pero para entrar a él se deben cumplir todas las exigencias, como inocuidad e higiene; así como el desarrollo completo de los sabores, aromas, azúcar y todas las propiedades que el mercado busca en las frutas. En ese sentido, destaca Manuel Alonso Báez, es muy importante que los productores busquen las certificaciones que les pidan sus clientes, como la “México Calidad Suprema,” que ha resultado muy buena.Productores y autoridades deben seguir trabajando en la diversificación de mercados e identificación de nuevos nichos para muchos productos que hoy día se desperdician porque no cuentan con canales de venta, como la guayaba, que no se vende ni en México y se echa a perder.Una buena estrategia es colocar recetas en la parte de información nutrimental de los empaques; decirles como se puede preparar el producto.Otro aspecto importante, agrega, es que debemos incrementar los rendimientos de los cultivos si queremos abastecer mercados más grandes. La producción en ambientes controlados como invernaderos o maya sombra, dan como resultado un producto con mayor calidad que en un sistema abierto y; la producción es casi 10 veces mayor. Concluye que se perderán menos alimentos y se ganará en competitividad si se mejoran las tecnologías poscosecha, que ya están probadas en otras partes del mundo.El representante en México del Texas Transportation Institute, Juan Carlos Villa, considera pertinente agilizar los puntos de inspección de productos hortícolas, a fin de reducir los tiempos y costos de traslado y aprovechar mejor la infraestructura de comunicación terrestre y marítima con la que cuenta el país.Cabe señalar que para minimizar mermas, mejorar los ingresos de los productores mexicanos y fortalecer los estándares de calidad, inocuidad y seguridad alimentaria, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), a través de la Subsecretaría de Fomento a los Agronegocios, puso en marcha el Programa de Manejo de Postproducción integrado por un conjunto de procesos que generan valor agregado a los productos agropecuarios y pesqueros.