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La actividad agrícola mexicana que creció en medio de la crisis

La producción orgánica creció 19% cada año desde 1996 y generó 28% más divisas.

Rita Schwentesius Rindermann, Laura Gómez Tovar, Manuel Ángel Gómez Cruz*

A principios del siglo XXI, la agricultura orgánica se ha convertido en uno de los rubros más exitosos del sector agrícola mexicano. De hecho, a diferencia de los otros ramos agropecuarios del país, éste ha crecido en forma dinámica, a pesar de la crisis económica.

La superficie orgánica registró entre 1996 y 2012 un crecimiento anual superior a 19 por ciento y el empleo aumentó 17 por ciento por año; en tanto, las divisas que generó subieron 28 por ciento.

Como resultado de este crecimiento tan rápido, hasta 2012 más de 169 mil productores mexicanos estaban cultivando 512 mil 246 hectáreas de manera orgánica. Alrededor de la mitad de esta producción es café, seguido en términos de importancia por hierbas, hortalizas, cacao y otras frutas.

No obstante, el crecimiento del sector orgánico representa un avance en la lucha para lograr un sistema alimentario más sostenible, en México se mantiene la dañina situación del monocultivo, y la agricultura orgánica está dirigida casi exclusivamente a la exportación.

Estimaciones propias, encontraron que 85 por ciento de la producción se exporta principalmente a Estados Unidos, Alemania, Holanda, Japón, Inglaterra, Suiza y Canadá, entre otros. Así, en el ámbito internacional, a México se le cataloga como productor-exportador orgánico y no como consumidor.

Libre de tóxicos, de transgénicos y de radiaciones

Cabe recordar que a finales de la década de los ochenta la demanda por los productos orgánicos -los cuales están libres de residuos tóxicos, organismos genéticamente modificados, aguas negras y radiaciones- empezó a crecer exponencialmente en los países desarrollados.

Dicha demanda, basada en una creciente conciencia sobre la importancia del cuidado de la salud y la protección del medio ambiente, no se podía satisfacer sólo con la producción de los mismos países consumidores, sobre todo en el caso de café y frutas tropicales. Ante ello, muchos países en desarrollo respondieron con la producción orgánica y su exportación.

En México el desarrollo de la agricultura orgánica inició en los años sesenta con agentes extranjeros, quienes e conectaron con diferentes actores mexicanos, solicitando la producción de determinados productos orgánicos. Así comenzó su cultivo, principalmente en áreas donde insumos de síntesis química no eran empleados. Tal fue el caso de las regiones indígenas y áreas de agricultura tradicional en los estados de Chiapas y Oaxaca, donde se empezó la producción de café orgánico.

Posteriormente, compañías comercializadoras de Estados Unidos influyeron en el cambio a la producción orgánica en la zona norte del país, ofreciendo a empresas y productores privados financiamiento y comercialización, a cambio de productos orgánicos.

*IISEHMER, CIIDRI, Universidad Autónoma Chapingo, rschwent@prodigy.net.mx

 

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