Aprovecharán pescado de bajo valor y que se desperdicia para elaborar productos procesados
Pequeños productores ofrecerán “reestructurados de pescado”: nugget, medallones y salchicha.
Con especies que se desperdician o se pagan a 1 peso por kilo en playa, pescadores y autoridades federales diseñaron el esquema “productos reestructurados de pescado”, que permitirá a pequeños productores y poblaciones ribereñas comercializar nugget, medallones y salchicha de pescado y así triplicar su ingreso actual.
Esta iniciativa forma parte de un “proyecto estratégico” en el marco de la Cruzada Nacional contra el Hambre, por lo que el Comité Nacional Sistema Producto Escama (CNSPE) trabaja con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) para impulsar que estos productos formen parte de programas asistenciales de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) o que el DIF los incluya en los desayunos escolares.
Vamos a producir alimentos económicos a base de pescado de escama y productos del mar de bajo costo y también de agua dulce, que costarán entre 35 y 45 pesos por kilo y estarán al alcance de toda la población, informó Juan Antonio Pérez Hernández, director de Integración de cadenas productivas de la Conapesca.
Durante una charla con www.imagenagropecuaria.com en el marco del foro La pesca y la acuacultura una oportunidad para México, realizado en la ciudad de México, el facilitador del CNSPE, Francisco Javier Luna, resaltó que la iniciativa es una excelente oportunidad de negocio para pescadores y poblaciones ribereñas, que además ofrecerán productos con alto valor nutricional a la población mexicana.
“Estamos –aseguró– por recibir oficialmente la respuesta positiva de Sedesol, lo cual sería extraordinario porque vamos a ofrecer productos de buena calidad y alta proteína a las comunidades que lo requieren; mientras que las personas que se dedique a este negocio e implementen este proyecto, tendrán asegurado un canal de venta constante; aunque también deberán de participar en el mercado tradicional con las fuerzas y problemas que cualquier empresa enfrenta”.
Mediante este proceso de industrialización –que impulsan en forma conjunta el CNSPE, la Conapesca, el Instituto Nacional de Pesca, Inca Rural, proveedores de servicios y organizaciones de pescadores–, se contempla involucrar a alrededor de 100 mil productores, quienes podrán triplicar el valor de su producción. “Se trata de negocios rentables, con margen de utilidad aceptable, que generarán empleos, subrayó Francisco Javier.
Recordó que, por ejemplo, el ronco amarillo se tiraba y hay lugares en Veracruz donde el bonito se paga a un peso, porque cuando hay un arribazón fuerte las lanchas de las cooperativas capturan hasta 40 toneladas y al no poderlo desplazar fácilmente el comprador se aprovecha. Igual en Veracruz y Tabasco hay pescado Sierra de 12 pesos kilo, pero ya procesado se puede comercializar a 35-40 pesos, por lo que es un alimento de fácil adquisición para el consumidor y de alta calidad.
Entre las especies, que se transformarían están: sierra, cojinuda, cintilla, ronco amarillo, bonito, especies que la gente a veces no conoce, pero son de alta calidad y bajo valor.
La idea es salir al mercado en mayo próximo con proyectos que ya están avanzados en entidades como Guerrero, Sinaloa y Veracruz, mientras que otros tres están en proceso de concertación, uno en Tamaulipas y dos en Veracruz.
Explicó que dentro del esquema no se está proyectando grandes industrias, sino microempresas que puedan ser operadas por los pescadores y pobladores de comunidades ribereñas. “Es una estrategia para fomentar el desarrollo rural, cada planta puede procesar 220 toneladas anuales, pero el modelo es escalable y puede elevarse a 400 o 600 toneladas por año”.
La idea es utilizar infraestructura ya construida, como plantas o almacenes que sólo requieren adecuaciones. La inversión en equipo es de un millón 600 mil y de 125 mil pesos de capital trabajo (materia prima, pagar energía y salarios para echar andar la planta).
Al ser cuestionado sobre la dificultad de acceso al financiamiento que tiene los pescadores al no contar con garantías –como expusieron varios participantes en el foro–, Javier Luna reconoció que es un problema grave, porque la metodología de las instituciones financieras no se adapta a la realidad pesquera de México, en la región sur-sureste, por ejemplo, esta actividad no tiene las dimensiones de norte del país, y hay una ausencia total de garantías.
Por ello, informó que están trabajando con FIRA y la Financiera Rural para buscar nuevos mecanismos de financiamiento a través de dispersoras o parafinancieras, que bajan el nivel de requisitos porque se opera con una entidad y se puede operar y dispersar más fácilmente el crédito.
Respecto al beneficio que tendrán los productos reestructurados de pescado en la población, el facilitador del CNSPE, abundó que llevarlo a escuelas tendrá un alto impacto, ya que el problema de obesidad infantil es grave y hay una estrategia del gobierno federal para combatir este problema, y los productos pesqueros son idóneos para ello, porque son saludables, muy nutritivos y pueden ser consumidos, como golosina o botana y de esta forma “estas induciendo a una buena alimentación”.
En un análisis –apuntó– que se hizo con amas de casas, éstas clasificaban los productos como gourmet y estaban dispuestas a pagar hasta 250 pesos, pero al comentarles que la idea era comercializarlo a 30 o 40 pesos se sorprendían.




