Medio Ambiente

“Generación Yum” dispuesta a pagar más por producción sostenible

La Generación Y –que nació entre principios de la década de 1980 y alrededor del año 2000) está actuando sobre su aprendizaje acerca de prácticas agrícolas. Según una encuesta casi tres veces más de los participantes en ésta habían cambiado sus hábitos alimenticios por razones de sostenibilidad en el último año frente a los encuestados mayores de Estados Unidos (19 por ciento). México, Francia y China mostraron una correlación de edad similar; el 80 por ciento de los jóvenes chinos reportó cambios.

Más del 80 por ciento de los encuestados dijo que la forma en que se cría a un animal es importante, y casi la mitad de ellos estaban dispuestos a pagar más como resultado de una crianza sostenible. Los participantes chinos en la encuesta (59 por ciento) eran los más dispuestos a pagar una prima basada en factores como la alimentación y el alojamiento de los animales; los estadounidenses (31 por ciento) eran los que menos.

De acuerdo con la última encuesta Feed4Thought, realizada por Cargill, los encuestados de la “Generación Yum” en Estados Unidos, así como sus contemporáneos chinos, estaban más dispuestos que sus abuelos a pagar por la producción con mejores prácticas agropecuarias.

El doble de jóvenes encuestados (entre 18 y 24 años) en los Estados Unidos y China reportaron conocer a un ganadero o acuacultor, en comparación con los mayores de 55 años; existen tendencias similares en México y Francia.

También se encontró, que mientras 81 por ciento de los participantes chinos de 18 a 34 años dijo haber visitado una granja de ganado o de mariscos durante su vida, sólo 50 por ciento de sus compatriotas mayores lo había hecho.

Los jóvenes en todos los países encuestados tenían más probabilidades de haber visitado una granja que los mayores de 55 años; esto a pesar del hecho de que, a nivel mundial, hay menos agricultores que conocer o visitar hoy que hace una generación.

De acuerdo con información difundida por Cargill, los jóvenes hacen honor a la etiqueta “Generation Yum”, acuñada por la autora Eve Turow, por su conexión con la gente, los lugares y las prácticas que se realizan con nuestros alimentos.

“Sabemos que la gente se preocupa cada vez más por el bienestar de los animales, la salubridad de los alimentos y la sostenibilidad”, dijo Marina Crocker, directora del departamento de Nutrición Animal de Cargill.

“Al combinar la comprensión de Cargill sobre las necesidades de nuestros clientes, con un análisis de vanguardia sobre lo que la gente quiere, podemos anticipar y satisfacer las nuevas expectativas de los consumidores en las soluciones que les ofrecemos”. 

Lo anterior podría significar desde usar una cadena de bloques para vincular a los consumidores estadounidenses con el agricultor familiar que crio el pavo Honeysuckle White® que compraron, hasta implementar la trazabilidad completa en las cadenas de suministro de cacao de Cargill para el año 2030 . Se podría llevar a cabo un proyecto piloto de carne vacuna sostenible en Canadá para conectar a los clientes con productos certificados o ayudar a los agricultores a mejorar la productividad, la sostenibilidad y el bienestar de las vacas mediante el uso de la tecnología de reconocimiento facial de Cainthus para controlar la alimentación, el consumo de alcohol y la actividad individual. 


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