Medio Ambiente

México pierde 425 mdp por desastres naturales

El 15 de mayo en el Pacífico mexicano inició la temporada de ciclones tropicales y en el Atlántico será el próximo 1 de junio. Estos eventos son una de las principales causas de desastres asociados al paso de fenómenos hidrometeorológicos, que en el país deja pérdidas millonarias.

Según cifras del Centro Nacional de Prevención de Desastres, México ha tenido pérdidas de 425 mil millones de pesos por desastres desde 2000-2016 y 60 por ciento son principalmente debido a ciclones tropicales.

En 1988 ocurrió Gilberto, uno de los ciclones más catastróficos para la nación, por la pérdida de vidas humanas y materiales. “Nos tomó desprevenidos”, dijo Christian Domínguez Sarmiento, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera. No teníamos sistema de alerta temprana ante ciclones tropicales (conocido como SIACT) ni capacidad de respuesta para evacuación.

Fue peor en 2013, cuando México enfrentó dos ciclones tropicales al mismo tiempo: Ingrid, del lado del Atlántico y Manuel, en el lado del Pacífico. Causaron 150 decesos y pérdidas por 57 mil 387.5 millones.

El país, por encontrarse entre dos cuencas océanicas, es afectado cada año por ciclones tropicales. “Lo atacan por ambos lados: el Golfo y el Pacífico”. En situación similar está Australia. A los demás territorios, como Estados Unidos, sólo les pega por un lado, señaló.

El hecho de que haya desastres se asocia a una mala gestión de riesgos por parte del gobierno y lamentablemente “no tenemos la capacidad de respuesta integrada”. Se tardan mucho en emitir el alertamiento a la población. Tres días antes ya se sabe la trayectoria que tendrá el ciclón y por dónde va a tocar tierra. Sin embargo, la evacuación es seis o 12 horas antes. “No encuentro la concordancia ahí”.

En general, quien es más afectada por un ciclón es la gente más vulnerable, los asentados sobre las costas en casas humildes. También la población de bajos y medios recursos. En cambio, las zonas hoteleras tienen una capacidad de recuperación más rápida. A los hoteles de Cancún, por los ciclones de 2010, les llevó menos de un año reparar sus daños; poco tiempo en comparación, por ejemplo, con los damnificados por los recientes sismos, pues algunos aún no tienen casa.

Aunque por el cambio climático global, la proyección de escenarios a futuro indican la ocurrencia de ciclones tropicales más intensos, por el momento –según registros y estadísticas desde 1950 hasta ahora, así como reportes científicos– no hay una tendencia de que en esta temporada sean más severos.

Los ciclones se clasifican en categorías según la velocidad del viento. Los más fuertes son categoría 3, 4 y 5. Ya más de 5, cuya velocidad es 250 kilómetros por hora, son menos probables a ocurrir, aunque se han registrado vientos huracanados hasta de 300 km/h, pero son raros.

Esos fenómenos típicos de verano y otoño, se esperan, como en temporadas pasadas, que se formen más seguido y sean más intensos en julio, agosto y septiembre en el Pacífico y en el Atlántico, en agosto, septiembre y octubre, cuyo día 30 termina la temporada en ambos océanos. Fuera de este periodo puede haber perturbaciones pequeñas (“cicloncitos”) que no alcanzan a volverse huracanes. En promedio, por temporada, ocurren 12 ciclones tropicales en el Atlántico y las zonas más afectadas de México son Veracruz y Yucatán. En el Pacífico, se presentan unos 14 y pegan más en la península de Baja California, en Oaxaca y Guerrero.

El National Hurricane Center de Estados Unidos elabora el pronóstico estacional (con meses de anticipación) y meteorológico (con días de anticipación) de ciclones tropicales para México y Centroamérica. El pronóstico estacional indica en dónde se gestarán, pero no mencionan por dónde entrarán.

La información de los anticipos meteorológicos es utilizada por la Secretaría de Marina para movilizar a la gente en los puertos y salvaguardar sus embarcaciones. La Comisión Federal de Electricidad utiliza esta información para proteger sus instalaciones y mantener su operatividad. Y Protección Civil para emitir alertas y la evacuación.

Como en México no se tiene una escala para saber que tan intenso es un ciclón con base en la velocidad de viento y la precipitación (“puede llover más con una tormenta tropical que con un huracán categoría 2 o 3”), Domínguez Sarmiento investigará próximamente esas variables en ciclones tropicales, para determinar qué tan peligrosos pueden ser y qué tanto podrían precipitar. “Y así calcular más o menos los daños”.

“Un problema grandísimo es que los mexicanos, en general, tienden a subestimar los eventos meteorológicos; dicen: ah, es una tormenta tropical”. Pero si es un ciclón, con categoría de tormenta tropical, puede ser catastrófico, ya que puede producir muchas lluvias y éstas a su vez, deslaves en laderas, y podría morir gente por no seguir las indicaciones de Protección Civil.

Finalmente, Domínguez Sarmiento sugirió a la población, sobre todo la que habita en costas y faldas de montañas, no minimizar las alertas hidrometeorológicas y seguir todas las recomendaciones de Protección Civil.

Fuente: UNAM

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