Agronegocios

Urgente dar certidumbre a comercialización de granos nacionales

La oferta de granos nacional y la caída en el precio internacional, aunado a la confusión y distorsiones que causan los nuevos esquemas de comercialización del mismo, están generando incertidumbre entre los agricultores de México.

Esta preocupación se acentúa si se considera que la proyección para las próximas cosechas del ciclo otoño-invierno de maíz y sorgo, es que entre mayo y julio entren al canal comercial al menos 9.8 millones de toneladas de Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.

“El descontrol y falta de claridad en el mercado provoca mayores importaciones y dependencia del extranjero, es urgente dar certidumbre a la comercialización de las cosechas”, anota un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

Argumenta que el mercado ha identificado la gran oferta disponible, que aunada a la caída de los futuros de maíz deprimen los precios, mientras que no se logran cierres bajo el esquema de Agricultura por Contrato, pues la Base publicada está fuera de mercado. Esta situación es preocupante para los productores que sólo podrán acceder al Ingreso Objetivo (IO) si participan en el esquema.

El análisis expone que a pesar que el nivel de IO puede ser atractivo al productor, no garantiza la comercialización de las cosechas nacionales. Además la existencia de dos ingresos garantizados, Precio de Garantía para pequeños y medianos productores e IO para productores comerciales, causa confusión y distorsiones en el mercado.

Al mismo tiempo, añade, la búsqueda ingeniosa para obtener mayor ingreso, de hecho como se había previsto, la limitación de superficie por productor para participar en Ingreso Objetivo a 100 hectáreas de temporal y 50 riego, ha provocado la división de tierras con el fin de maximizar el apoyo.

Por ello, el GCMA considera necesario establecer reglas claras para productores y compradores; definir la instancia operadora del programa; bases de Agricultura por Contrato competitivas calculadas de acuerdo con las condiciones prevalentes del mercado a fin de hacer competitiva la producción nacional; ofrecer alternativas de administración de riesgos; acceso a financiamiento y seguro agrícola.

Cabe recordar que los productores de Sinaloa señalan que hay más de 3 millones de toneladas de maíz blanco sin comercializar, pero los compradores pecuarios se niegan a comprarlo, pues están en espera de que ingrese el maíz amarillo procedente de Estados Unidos, que es “de pésima calidad y a precio dumping”. Advierten que de no adquirir el maíz blanco, echarán abajo el precio de IO, que es de 4 mil 150 pesos por tonelada, recientemente negociado con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

Los agricultores de Sinaloa señalan que, por si fuera poco el impacto para su ingreso, el maíz amarillo que se importa es transgénico y puede afectar la salud al ingresar con aflatoxinas.


¿Qué es el Ingreso Objetivo?
Es un programa instrumentado desde el 2003, que pretende garantizar a los productores nacionales un nivel mínimo de precio establecido en pesos por tonelada, de manera que, si el precio de mercado está por debajo del IO, el gobierno les complementa la diferencia. En un inicio eran siete productos beneficiados por el programa: maíz, trigo panificable y cristalino, sorgo, algodón, soya y arroz; sin embargo, en el 2011 se incluyeron también cártamo, canola y girasol. Este mismo programa opera en Estados Unidos como parte de su Ley Agrícola.
Los productores beneficiarios son los que salen al canal comercial, que representan entre el 35% y el 40% de la producción nacional, desde hace algunos años el programa es exclusivo para aquellos que participan en Agricultura por Contrato, siempre y cuando el esquema esté disponible para su cultivo, como es el caso del maíz, sorgo, trigo y soya; para el resto de los productos participantes sólo hay que comprobar la comercialización.
Durante la vigencia del esquema el producto que mayor incremento mostró en el nivel de IO es el trigo cristalino, seguido del panificable, poco congruente con los programas de reconversión que se instrumentaron en el pasado. En contraste, arroz y soya a pesar de tener incrementos de más del 100% no repuntan en producción; el maíz y sorgo han tenido incrementos de 152% y 197% durante el periodo.
Fuente: GCMA

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