Ignorar sistemas alimentarios expone economía a shocks financieros y de salud más graves: FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que los sistemas alimentarios se encuentran en la encrucijada de atender la salud humana, animal, económica y ambiental y, que, ignorar esto, expone a la economía mundial a shocks financieros y de salud cada vez más graves, a medida que el clima cambia y la población mundial crece.
En un análisis reciente destaca que los sistemas alimentarios son esenciales para la actividad económica aun cuando los macroeconomistas los han ignorado durante mucho tiempo en la creencia de que la industria agroalimentaria mundial, ahora altamente mecanizada, subsidiada y concentrada, es capaz de proporcionar todo lo necesario en lo que respecta a los alimentos.
De esta manera, el 2020 se presenta como un año de ajuste en el que tan solo en unos meses, el Covid-19 ha demostrado lo importantes que son los sistemas alimentarios y cómo la cadena mundial de suministro de alimentos, altamente centralizada y que opera en una base de justo a tiempo, es propensa a fallar ante cualquier interrupción. En muchos países, por ejemplo, se hizo imposible cosechar o envasar alimentos, ya que los trabajadores fueron bloqueados en las fronteras o enfermaron. En otros lugares, las existencias se acumularon y las avalanchas de alimentos se desperdiciaron porque los restaurantes y bares estaban cerrados.
La reconstrucción de las economías después de la crisis de Covid-19 ofrece una oportunidad única para transformar el sistema alimentario mundial y hacer que sea resistente a las crisis futuras, garantizando una nutrición ambientalmente sostenible y saludable para todos.
Para que esto suceda, las agencias de las Naciones Unidas como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola y el Programa Mundial de Alimentos, en conjunto, sugieren cuatro grandes cambios en los sistemas alimentarios:
Cadenas de suministro de alimentos resistentes. Las cadenas de suministro de alimentos eficientes y efectivas son esenciales para reducir los riesgos de inseguridad alimentaria, desnutrición, variaciones de los precios de los alimentos y pueden crear empleos simultáneamente.
Dietas saludables. Frenar el consumo excesivo de alimentos animales y altamente procesados en los países más ricos y mejorar el acceso a una buena nutrición en los más pobres puede mejorar el bienestar y la eficiencia del uso de la tierra, hacer que los alimentos saludables sean más asequibles a nivel mundial y reducir las emisiones de carbono. Reorientar los subsidios agrícolas hacia alimentos saludables, gravar los alimentos no saludables y alinear las prácticas de adquisición, los programas educativos y los sistemas de atención médica hacia mejores dietas puede ser de gran ayuda para lograrlo.
Agricultura regenerativa. Un cambio hacia una agricultura sostenible y regenerativa de la tierra y el océano conectada a sistemas alimentarios locales y regionales fuertes puede sanar los suelos, aire y agua, aumentando la resiliencia económica y los empleos locales.
Conservación. Los esfuerzos de conservación global para proteger las plantas y la vida silvestre de la tierra, junto con medidas para erradicar el comercio de animales salvajes, son fundamentales para restaurar la biodiversidad, impulsar el secuestro de carbono y reducir el riesgo de futuras pandemias.
Según el último Estado de seguridad alimentaria y nutrición en el mundo, en 2018, cerca de 820 millones de personas padecían de hambre y un tercio de la población mundial carecía de nutrientes esenciales. Al mismo tiempo, 600 millones de personas fueron clasificadas como obesas y 2 mil millones con sobrepeso, debido a dietas desequilibradas, que también se asociaron con obesidad, diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares que comprometen la salud inmunológica. Siendo ahora que, las personas con deficiencias inmunológicas y de nutrientes son las que sufren las consecuencias letales del Covid-19.



