60% de la degradación mundial de suelos está en áreas agrícolas: FAO

En el marco del Día Mundial del Suelo 2024, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destacó hoy la necesidad crucial de contar con datos e información precisos sobre el suelo para comprender sus características y respaldar la toma de decisiones informada sobre la gestión sostenible del suelo para garantizar la seguridad alimentaria.
“No se puede gestionar lo que no se puede medir”, afirmó el director general de la FAO, QU Dongyu.
Y agregó: A nivel mundial, mil 600 millones de hectáreas de tierra están degradadas debido a la actividad humana, y más del 60 por ciento de este daño se produce en valiosas tierras de cultivo y pastizales. Para revertir esta tendencia, necesitamos una gestión sostenible del suelo basada en datos e información precisos para una toma de decisiones informada”, afirmó QU.
Mediciones e interpretación
Los datos del suelo proporcionan mediciones brutas de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, mientras que la información del suelo ofrece datos interpretados y sintetizados para aplicaciones prácticas y formulación de políticas.
La información y los datos precisos sobre el suelo pueden permitir una gestión sostenible del mismo y un secuestro eficaz del carbono, ya que los suelos capturan hasta 2 gigatoneladas de CO2 al año. Proporcionar más datos e información sobre los suelos, entre otra información específica del lugar, permite a los agricultores utilizar los fertilizantes de manera más eficaz, lo que podría mejorar la eficiencia de los nutrientes de los cultivos (en particular el nitrógeno) en un 30 por ciento en todo el mundo.
Los suelos sanos son esenciales para la seguridad alimentaria, la nutrición, la acción climática, la biodiversidad y los medios de vida. Sin embargo, cada año el mundo pierde miles de millones de toneladas de tierra vegetal solo debido a la erosión, lo que supone una gran amenaza para la salud del suelo. La salinización, la contaminación, la compactación y la crisis climática también amenazan los suelos, en un momento en que cientos de millones de personas en todo el mundo se enfrentan al hambre y miles de millones padecen inseguridad alimentaria.