Agronegocios

Agroindustria impulsa agricultura por contrato y regenerativa en cultivo de trigo y maíz

ERNESTO PEREA, enviado

CIUDAD OBREGÓN, SONORA.- Con un esquema de agricultura por contrato, donde el productor tiene garantizada la compra de su cosecha a un precio que le permita mantener su rentabilidad y con financiamiento para adquirir insumos, Grupo Munsa ha desarrollado un modelo de proveeduría que ante los problemas climatológicos que enfrentan zonas productoras del noroeste y la región del Bajío, ahora se está orientando hacia la agricultura regenerativa (AR).

La AR permite hacer esta actividad más sostenible, ahorrar agua, recuperar suelos y fertilidad de la tierra, además de reducir costos de producción al agricultor, sobre todo en regiones agrícolas como Sonora, donde las sequía ha impactado la superficie sembrada de trigo y maíz.

En entrevista, durante el Foro regional en la frontera norte sobre agricultura regenerativa, el director general de Grupo Munsa, David Cano Machuca, recordó que la firma inició hace 30 años con dos molinos y hoy cuenta con 10 plantas industriales de molienda de maíz y trigo en las regiones  noroeste, centro y noreste del país, y trabaja con entre 3 mil 500 y 3 mil 800 productores.

Destacó que el objetivo de la empresa es obtener calidad en la producción y rentabilidad para las partes que están involucradas en todo el proceso, el agricultor, la agroindustria y la industria que transforma la materia prima para que lleguen bienes de consumo, a precios competitivos, a la mesa del consumidor.

Rememoró que cuando se firmó el TLCAN se puso en riesgo la sobrevivencia de la producción y molienda de maíz y trigo, por lo que se empezaron a hacer clubs de productores, que junto con la agroindustria, iniciaron el primer modelo de agricultura por contrato en México, donde le garantizamos al agricultor que no iba a perder dinero en su producción y nos comprometíamos a la compra y además, los financiábamos para adquirir insumos, semillas, fertilizante o su seguro agrícola.

Con el tiempo las asociaciones de agricultores crecieron y hoy como Grupo Munsa están involucradas en agricultura por contrato de 70 mil a 90 mil hectáreas por año y como Munsa molinos de 23 mil a 25 mil hectáreas. Bajo este esquema compra alrededor de 600 mil toneladas (t) de granos nacionales; en forma adicional se importan 150 mil t de trigo y de maíz de 100 mil a 120 mil toneladas.

Alrededor del 55% del trigo se importa de Estados Unidos, algo de Rusia y de Canadá; también ha llegado un poco de grano de Ucrania o de Argentina. El maíz que se compra es de origen estadounidense, detalló.

David Cano expresó que la sequía ha marcado en forma muy importante la necesidad de hacer importaciones este año, tanto de maíz como de trigo, porque cuando hay déficit y tenemos que cubrirlo y “no hay producto más caro que aquel que no hay”. En México, estamos muy lejos de ser autosuficientes en nuestras necesidades de grano.

Expuso que al primer semestre de 2025 se mantiene la secuela de la sequía del 2024 y “nos va a pegar para el término del año”; no obstante se muestra optimista porque con las lluvias en la región del Bajío las presas están muy recuperadas; en el sur de Sinaloa y Nayarit empieza a haber escurrimientos; en Chihuahua y Sonora, en el Valle del Mayo, igual. “Esto se ve muy esperanzado que va a haber una recuperación de nuestros mantos freáticos”.

El déficit de agua truncó en mucho el crecimiento de la empresa proyectado para este año, pero Cano Machuca espera que en 2025 haya mucha agua y se logre dar continuidad a un paso muy sostenido de crecimiento en hectáreas bajo el programa de sustentabilidad, donde hoy la superficie involucrada representa cerca del 20% del volumen de este programa, cerca de 3 mil hectáreas, cuando la idea de este año eran 5 mil 600, o sea crecer el doble, pero debido a la sequía y a la restricción del agua tuvimos que recortar.

Por otra parte, el director general de Munsa refirió que en un contexto donde el precio al productor ha ido a la baja, con el programa de trigo este año el valor del futuro, considerando tipo de cambio y la base, estaba alrededor de 4 mil 460 pesos promedio por tonelada y nosotros decidimos pagarles 5 mil pesos a nuestros productores para ayudarlos a asumir su compromiso, porque de otra manera truncábamos su proceso económico. Algunos tomaron coberturas y estaban abajo, y aún así les dimos este beneficio.

En el caso del trigo cristalino se pagó mejor que el trigo panificable por la ley de oferta y demanda, daba alrededor de 5 mil pesos por tonelada y pagamos 6 mil para proteger la producción y a nuestros productores

Crecimiento del mercado

Munsa inició en 1992 con la producción de sémolas para pastas y a la fecha su crecimiento es de 300% a 400% en ese nicho. La industria de la pasta tiene un crecimiento sostenible de entre el 4% y 5% anual.

La firma ofrece productos derivados del trigo y del maíz: sémolas para pastas alimenticias, sémola de maíz, harina de maíz texturizada precocida, harinas blancas para pan y tortilla, harinas de especialidad para repostería y galletería, así como en el sector de harinas preparadas en diferentes especialidades.

El negocio de sémola para pastas para la firma representa entre 21% y 22% del total y “puede ser que signifiquemos el primer molino independiente de sémola en México”, enfatizó David Cano. En los últimos cinco años ha realizado inversiones de poco más de 120 millones de dólares en plantas nuevas. En San Luis Potosí instaló un molino para maíz crudo o cereales.

En el ámbito comercial en productos derivados de trigo se exporta alrededor del 12% de la producción, en maíz un 8%, pero existe un gran potencial. Hay envíos a Centro América, el Caribe, Sudamérica, algunos países de Asia, Emirato Emiratos Árabes y Filipinas”.

Hacia una agricultura más sostenible

En el Foro regional en la frontera norte sobre agricultura regenerativa, la gerente de Sustentabilidad del Grupo Munsa, Mónica Domínguez, señaló que de las 12,000 hectáreas que se tienen en conjunto con Barilla-Yemina, en este ciclo 24% está en AR.

En su exposición recordó que Sonora desde el año 2023 tuvo ya una sequía excepcional, no obstante no se tuvo ninguna disminución en la superficie cultivada; sin embargo, para el ciclo 2024 2025,  sí hubo una reducción del 20%, por el retraso en la entrega de agua. En el caso del Valle del Mayo la siembra fue del 44% y en el Valle del Yaqui del 2%, en comparación con ciclo 2023-24; y en la comunidad del Yaqui se pudo tener hasta 80% de siembra.

Ante este escenario de escasez de agua y perdida de fertilización, la especialista planteó que se promueve la AR, la cual se encarga de ir regenerando la fertilidad y la salud del suelo, donde los principios claves son la cobertura permanente del suelo, el dejar los residuos después de la cosecha, realizar rotación de cultivos, el manejo de ganado, la mínima labranza y el tema de compostaje y fertilizantes orgánicos.

Resaltó que algunos de los proyectos que se desarrollaron en el ciclo 2025, fue el de la fertilización 4R –un cambio en la forma que se fertiliza–, de agricultura digital, de riego por goteo, mejoradores orgánicos, así como algunas pruebas piloto como el control de plagas mediante crisopas.

En el encuentro se dio a conocer que en el ciclo 2024-2025, Munsa, en conjunto con Grupo Herdez, trabaja en poco más de 2,800 hectáreas en proyectos de AR, donde se ha logrado reducir de 3.1 a 2.9 toneladas de CO2e por hectárea. Gracias a estas prácticas se tuvo una mejora en la calidad del suelo de Carbono orgánico de 0.66 a 0.88%, mientras que en el programa de riego por goteo hubo una reducción en el uso de agua del 30%, por hectárea.

En ámbito económico,

cada agricultor logró ahorros de más mil 300 dólares por hectárea, en proyectos de fertilización 4R’s, mejoradores orgánicos y riego por goteo.

También se informó que Munsa, en conjunto con la marca Yemina, promueven asesoría y patrocinios de técnicas de AR para conservar un suelo productivo. La meta de Pasta Yemina es que 40 por ciento de los granos que adquiere para sus productos provengan de prácticas sostenibles al 2030, y reciclar el 100 por ciento de sus empaques.

Juan Rodríguez Tafoya, jefe de Inocuidad y sustentabilidad agrícola del Grupo Herdez, expuso que en el caso de Yemina, la meta al 2050 es que el 100% de los empaques sean reciclables y que el desperdicio de alimentos en nuestras operaciones sea de cero, que todo sea se ha aprovechado.

Asimismo, añadió, otro objetivo es la reducción del consumo de agua en todas la cadena de producción en las plantas, en nuestros procesos y con los productores.

 

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ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

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