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Baja hambre global y también financiamiento para combatirla; inflación retrasa avance en seguridad alimentaria: ONU

En el mundo persiste el hambre en 673 millones de personas, 8.2% de la población mundial, lo cual representa un descenso de 15 millones de personas respecto a 2023 y de 22 millones desde 2022; sin embargo, continúa en niveles alarmantes y los fondos necesarios para combatirla este año disminuyeron 40%; además la inflación elevada en el precio de los alimentos de los últimos años contribuye a la lenta recuperación de la seguridad alimentaria del mundo.

Lo anterior se dio a conocer al presentarse el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (SOFI 2025), realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS),

De acuerdo con el documento, la baja en el número de personas hambrientas implica un descenso respecto al 8.5 % de la población global registrado en 2023 y al 8.7% en 2022. Sin embargo, los avances no fueron uniformes en todo el mundo, “por desgracia, esta tendencia positiva contrasta fuertemente con el aumento constante del hambre en África y Asia occidental, en particular en muchos países afectados por crisis alimentarias prolongadas.

La proporción de la población que se enfrenta al hambre en África superó el 20% en 2024 —afectando a 307 millones de personas—, mientras que en Asia occidental se estima que 12.7 % de la población —más de 39 millones de personas— habría sufrido hambre en 2024”.

“Si bien el descenso del hambre es positivo, las estimaciones más recientes siguen estando por encima de los niveles previos a la pandemia”.

QU Dongyu, director general de la FAO expresó que, “aunque es alentador observar un descenso en la tasa mundial de hambre, debemos reconocer que los avances son desiguales. SOFI 2025 sirve como un recordatorio fundamental de que debemos intensificar los esfuerzos para garantizar que todas las personas tengan acceso a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos. Para lograrlo, debemos trabajar de manera colaborativa e innovadora con gobiernos, organizaciones y comunidades a fin de abordar los desafíos específicos que enfrentan las poblaciones vulnerables, especialmente en las regiones donde el hambre sigue siendo persistente”.

Según el reporte, las mejoras notables se observaron en Asia meridional y América Latina. La prevalencia de la subalimentación en Asia se redujo del 7.9 % en 2022 al 6.7 %, es decir, 323 millones de personas, en 2024. En la región de América Latina y el Caribe la prevalencia de la subalimentación se redujo al 5.1 % —34 millones de personas— en 2024, desde el máximo del 6.1% registrado en 2020.

El informe prevé que en 2030 casi 512 millones de personas padecerán subalimentación crónica, de los cuales 60% se ubicará en África. Esto pone de relieve el inmenso desafío que supone alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2 (Hambre cero), advirtieron las organizaciones de la ONU.

En su oportunidad, Cindy McCain, directora ejecutiva del PMA, subrayó,  “el hambre se mantiene en niveles alarmantes y, sin embargo, los fondos necesarios para combatirla están disminuyendo.

El año pasado, el PMA proporcionó asistencia alimentaria vital a 124 millones de personas. Este año, los recortes de la financiación de hasta el 40 % significan que decenas de millones de personas perderán el vital salvavidas que proporcionamos”.

Añadió que “si bien la pequeña reducción de las tasas generales de inseguridad alimentaria es bienvenida, la continuada incapacidad de proporcionar ayuda crítica a las personas que la necesitan desesperadamente acabará pronto con estos logros conseguidos con tanto esfuerzo, desencadenando una mayor inestabilidad en las regiones volátiles del mundo”.

Inflación de los precios de los alimentos

En SOFI 2025 también se examinan las causas y consecuencias del repentino aumento de los precios de los alimentos entre 2021 y 2023 y sus repercusiones en la seguridad alimentaria y la nutrición.
En el informe se destaca que las políticas mundiales de respuesta a la pandemia de la Covid-19 —caracterizadas por amplias intervenciones fiscales y monetarias—, combinadas con los efectos de la guerra en Ucrania y los fenómenos meteorológicos extremos, contribuyeron a las recientes presiones inflacionistas.

“Esta inflación de los precios de los alimentos ha obstaculizado la recuperación de la seguridad alimentaria y la nutrición tras la pandemia”.

Desde 2020, indica el informe, la inflación mundial de los precios de los alimentos ha superado sistemáticamente la inflación general. La diferencia alcanzó su punto máximo en enero de 2023, cuando la inflación de los precios de los alimentos llegó al 13.6 %, 5.1 puntos porcentuales por encima de la tasa general del 8.5 %.

Los países de ingresos bajos se han visto especialmente afectados por el aumento de los precios de los alimentos. Si bien la inflación mediana de los precios de los alimentos en todo el mundo aumentó del 2.3 % en diciembre de 2020 al 13,6 % a principios de 2023, en los países de ingresos bajos subió aún más, alcanzando un máximo del 30 % en mayo de 2023.

Según el documento, a pesar del aumento de los precios mundiales de los alimentos, el número de personas que no pueden permitirse una dieta saludable cayó de 2,760 millones en 2019 a 2,600 millones en 2024.

Sin embargo, dicha mejora fue desigual. En los países de ingresos bajos —donde el costo de una dieta saludable subió más que en los países de ingresos más altos—, el número de personas que no pueden permitirse una dieta saludable creció de 464 millones en 2019 a 545 millones en 2024. En los países de ingresos medianos bajos (excluida la India), la cifra aumentó de 791 millones en 2019 a 869 millones durante el mismo período.

Recomendaciones

El informe recomienda una combinación de políticas para responder a la inflación de los precios de los alimentos. Entre ellas figuran medidas fiscales específicas y con plazos precisos, como programas de protección social, para salvaguardar a los hogares vulnerables; políticas monetarias creíbles y transparentes para contener las presiones inflacionistas; e inversiones estratégicas en investigación y desarrollo (I+D) agroalimentaria, infraestructuras de transporte y producción, y sistemas de información sobre los mercados para mejorar la productividad y la resiliencia.

En este contexto, Catherine Russell, directora ejecutiva del UNICEF, apuntó que,”todos los niños merecen la oportunidad de crecer y prosperar. Sin embargo, más de 190 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición, lo que puede tener consecuencias negativas para su desarrollo físico y mental. Esto les priva de la oportunidad de vivir al máximo de su potencial”.

Añade que el informe subraya “la necesidad de actuar urgentemente en favor de los niños más pequeños y vulnerables del mundo, ya que el aumento de los precios de los alimentos podría agravar la inseguridad nutricional de millones de familias. Debemos trabajar en colaboración con los gobiernos, el sector privado y las propias comunidades para garantizar que las familias vulnerables tengan acceso a alimentos asequibles y que proporcionen una nutrición adecuada para que los niños se desarrollen. Esto incluye reforzar los programas de protección social y enseñar a los padres alimentos nutritivos producidos localmente para los niños, incluida la importancia de la lactancia materna, que proporciona el mejor comienzo en la vida de un bebé”.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, destacó que, “en los últimos años, el mundo ha avanzado mucho en la reducción del retraso del crecimiento y el apoyo a la lactancia materna exclusiva, pero aún queda mucho por hacer para aliviar a millones de personas de la carga que suponen la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Este informe ofrece noticias alentadoras, pero también muestra dónde están las carencias y a quién se está dejando atrás, y hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos para garantizar que todo el mundo tenga acceso a una dieta saludable y nutritiva.

 

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