Crece mercado de bionsumos en México; carece de normatividad
Colocar un producto en el mercado puede demorar una década

Ante el uso indiscriminado de agroquímicos en el campo, la contaminación y daños a la salud que generan, los bioinsumos son una alternativa amigable con el medio ambiente. México observan una tendencia ascendente en este mercado y las proyecciones del Banco Mundial indican que éste crecerá de 634 millones de dólares (mdd), en los que se ubica hoy, a 2 mil mdd hacia el año 2030; sin embargo, nuestro país carece de una legislación específica en la materia para normar su uso, producción y comercialización.
La ausencia de una definición clara en las legislaciones existentes genera complicaciones para las empresas productoras y comercializadoras, quienes se enfrentan burocracias institucionales, que hacen que un registro para vender un bioinsumo pueda demorar hasta 10 años en obtenerse.
En el marco del Taller de intercambio: hacia la construcción de un marco normativo para los bioinsumos en México, el representante del Banco Mundial (BM), Diego Arias, indicó que el mercado de bioinsumos en el ámbito global es de 10 mil mdd y hacia el año 2030 se duplicará para alcanzar 20 mil mdd.
Para México, indicó el especialista, se tiene una proyección de que este comercio alcanzará los 2 mil mdd, lo cual “puede ser una herramienta transformadora del agro mexicano”.
Refirió que la tendencia a producir productos orgánicos, agroecológicos están en buen camino, su superficie aumentó 30% en 2018, y esto puede ser potenciado por el mercado de bioinsumos, que puede aportar productos efectivos y seguros.
Para el Banco Mundial –subrayó– es muy importante la oportunidad que da el mercado de bioinsumos para hacer una agricultura más competitiva en momentos en donde la cadena de valor de insumos son volátiles, como vimos recientemente con los fertilizantes y, sobre todo por el impacto que pueden tener en el medio ambiente y en una actividad más sostenible.
Resaltó la importancia de contar con un marco legal regulatorio, hay países que ya están modificándolo para poder estar en ese mercado, que para la agricultura familiar y grandes comercializadores de bioinsumos, puede ser bastante importante y que en un futuro su adopción sea algo normal y no la excepción.
En tanto, Silvio Simonit, representante adjunto de programas de la la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO en México), indicó que en nuestro país el mercado de bioinsumos asciende a 634 mdd y resaltó que este país tiene potencial para consolidarse como un referente en bioinsumos a nivel global, “México tiene todo para ser líder en bioinsumos: gran biodiversidad, un sector científico y productivo sólido y dinamismo agrícola.
Con políticas adecuadas y regulación efectiva, puede consolidarse en este mercado en crecimiento”.
Habló de adecuar el marco regulatorio, de alcanzar una mejor articulación institucional entre niveles de gobierno y sectores productivos y garantizar calidad y seguridad.
En su intervencion, el representante de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Héctor Robles, coordinador general de innovación y transición agroecológica habló de los avances en la adopción de prácticas agroecológicas en el país y la importancia de consolidar esta transformación. Destacó que Producción para el Bienestar pasó de 20,000 a 200,000 productores en transición agroecológica y la meta es alcanzar un millón de productores, “lo que implica perfeccionar procesos y fortalecer alianzas con distintos actores del sector”.
Representantes de empresas productora de bioinsumos cuestionaron el papel de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), encargada de otorgar los registros, por lo que dijeron que el organismo debe cambiar y adecuarse a las nuevas necesidades en materia de bioinsumos, además insistieron en la necesidad de diseñar una legislación adecuada para estos productos, ya que la actual aleja a los sectores interesados en producirlos o comercializarlos.
Acusaron que una licencia sanitaria puede tardar dos años y un registro de 8 a 9 años, por lo que ccolocar un bioinsumo en el mercado puede demorar una década.
También señalaron que aunque la Sader opera Fertilizantes para el Bienestar, que cuenta con un presupuesto de 17 mil millones de pesos y distribuye fertilizante químico gratuito, los biofertilizantes “no aparecen por ningún lado”.
El Taller de Intercambio: hacia la construcción de un marco normativo para los bioinsumos en México fue organizado por la Sader y la FAO en México, en colaboración con el Banco Mundial, con el objetivo de generar un espacio de diálogo e intercambio de conocimientos sobre el uso y regulación de bioinsumos en el país.
En este espacio se presentaron los resultados de un trabajo sobre bioinsumos en México que realizó la FAO y el BM durante 2024, donde se entrevistó a diferentes actores y de este análisis surgieron sugerencias y ver los pasos que se pueden dar en materia de políticas públicas.
En el foro se pudieron escuchar puntos de vista sobre marco regulatorio, construcción de reglas del mercado, políticas de promoción y adopción de bioinsumos, estrategia de desarrollo de bioinsumos y oportunidades para el sistema científico en desarrollar productos para el mercado.
__________________________________
Según la FAO, los bioinsumos agrícolas, se definen como “todo producto de origen vegetal, animal o microbiano capaz de mejorar la productividad, la calidad o la sanidad de los cultivos vegetales” (FAO, 2024).