Ciencia y Tecnología

Ejidos y comunidades indígenas, guardianes del 70% de los bosques en México

En México, de 60 a 70 por ciento de los sistemas forestales son propiedad de ejidos, comunidades indígenas, cooperativas, de tal manera que, si se trabaja con ellos, es posible tener información científica formal y útil, y romper la asimetría ambiental, consideró el exrector de la UNAM, José Sarukhán Kermez.

Las naciones de América Latina tienen el mejor conocimiento sobre uno de los elementos fundamentales del cambio ambiental: la biodiversidad; el saber de su manejo está en las comunidades originarias con las que se puede laborar para su conservación, argumentó.

El recién nombrado Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa afirmó lo anterior al participar en el encuentro “Perspectivas de la Ecología en América Latina”, realizada en el auditorio del Jardín Botánico de la UNAM.

Lo que necesitamos es fortalecer nuestros grupos que pueden identificar cómo manejar, conservar, restaurar y utilizar sustentablemente los ecosistemas que tenemos en nuestros países, insistió.

Colaboraciones simétricas

En tanto, Ana Barahona Echeverría, miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, señaló la necesidad crear redes de cooperación, pero no para generar ciencia regional como punto de análisis, sino cambiar la perspectiva sobre cómo circulan las prácticas científicas, las personas, las revistas, con el fin de entender el papel de los científicos latinoamericanos o de las instituciones en la producción del conocimiento global.

La coordinadora del Seminario Universitario de Historia, Filosofía y Estudios de las Ciencias y la Medicina añadió: Tenemos que empezar por reconocer que no somos una periferia, así como la importancia que tiene en este momento y en un futuro seguir desarrollando las ciencias ambientales para darle visibilidad a la región como parte importante por su biodiversidad y los instrumentos científicos, académicos, etcétera.

Los países latinoamericanos no tenemos tantos recursos e infraestructura para realizar experimentos de laboratorio. Por ello, es importante establecer colaboraciones simétricas, así como reconocer las aportaciones a la ciencia internacional y a la globalización del conocimiento en ecología, en este caso.

A su vez, Thomas Lewinsohn, investigador de la Universidade Estadual de Campinas de Brasil, se pronunció por establecer vínculos de trabajo, especialmente sur-sur (de América y África).

De acuerdo con el ecólogo, no hay una fórmula lista, lo que necesitamos es aprovechar lo que existe y buscar los términos comunes en ese momento para Latinoamérica, África y el sur de Asia con quienes compartimos problemas.

Lewinsohn detalló que la ventaja en las naciones como las latinoamericanas es que se cuenta con un amplio conocimiento tradicional de la biodiversidad que tienen las comunidades indígenas; el problema es quién representa legítimamente los derechos de ese saber.

Precisó que en Brasil se han realizado debates sobre el tema, y aunque se presentan grupos de trabajo no es sencillo identificar con quién se puede negociar su transferencia, especialmente cuando buscamos desarrollar ciencia para el mundo.

Mostrar más

Articulos Recientes

Back to top button