El maíz no es una pieza de museo; es central en la alimentación y nutrición de los mexicanos: Sader

El maíz no es solo una pieza de museo, no solo es nuestra historia o cultura, sino que tiene una importancia central en la alimentación y nutrición de los mexicanos; es un “superalimento” después de la nixtamilización y es producto del trabajo de pequeños y medianos productores, quienes aportan 57% de la producción nacional.
Durante la celebración del Día Nacional del maíz, el titular de la Secretaría de Agricultura y desarrollo Rural (Sader), Julio Berdegué Sacristán, destacó que solo la tortilla aporta
19 por ciento de energía, 27 por ciento de carbohidratos, 36 por ciento de fibra, 15 por ciento de proteína, 19 por ciento de hierro, 20 por ciento de zinc, 24 por ciento de calcio, 27 por ciento de magnesio, 27 por ciento de fósforo, 14 por ciento de potasio y entre 11 por ciento y 20 por ciento de aminoácidos esenciales, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública.
“Es sólo después de la nixtamalización que todos estos nutrientes se hacen presentes en esas cantidades”, manifestó el funcionario federal, al inaugurar la exposición fotográfica La Trenza, de la artista tlaxcalteca Malena Díaz.
Hizo hincapié en que el maíz es resultado del esfuerzo de 2.4 millones de productoras y productores de pequeña escala en México, donde 36 por ciento del maíz se produce en parcelas menores a cinco hectáreas y si se incluye a los agricultores de hasta 10 hectáreas la cifra es del 57%, es decir, casi seis de cada 10 tortillas vienen de estos campos agrícolas.
Por ello, cuestionó a “quienes dicen con desprecio que los campesinos poco contribuyen a nuestra alimentación; no saben de lo que están hablando”.
En la Explanada “Mujeres Rurales”, Julio Berdegué celebró que México sea una gran nación con raíces muy profundas y éstas se entrelazan con la historia del maíz, de la milpa y el nixtamal.
Para los olmecas, el maíz era el centro del universo, y en la Cultura Maya los dioses crearon a los seres humanos a partir del maíz y la Cultura náhuatl se nombró tlaolli al maíz, que significa: nuestro sustento”.
En su oportunidad, el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en México, Diego Montenegro, subrayó que el maíz es la memoria viva de las Américas. “Ha sido y sigue siendo la espiga que une a nuestros pueblos, a nuestras tradiciones y a nuestras culturas. Es también una herencia, pues en cada mazorca se encierra la sabiduría de generaciones que aprendieron a escuchar a la tierra”.
Hoy en día, indicó, los avances de la tecnología permiten impulsar prácticas de sostenibilidad que hacen mejor uso del agua y los suelos para un mejor rendimiento del cultivo. “Pero son las manos campesinas y las comunidades indígenas quienes lo mantienen vivo frente a los desafíos de nuestro tiempo”.
En este marco, la productora de maíz del estado de Morelos, Ramona Zúñiga Argueta, compartió que en su comunidad se pasó de producir con químicos a utilizar productos agroecológicos para garantizar la sostenibilidad. “Hemos visto, con mucha satisfacción, el cambio en la utilización de estos productos. Nuestras milpas las hemos visto crecer de una manera diferente, están más verdes, la producción ha aumentado”. Por ello, llamó a cuidar la tierra, no ocasionando incendios ni provocando ecocidios, y a usar productos biodegradables.
La exposición fotográfica La Trenza se presenta en las oficinas centrales de la Sader en la Ciudad de México y estará abierta al público del 29 de septiembre al 31 de octubre de 2025. Con esta puesta se rinde homenaje a las guardianas y los guardianes del maíz que cuidan sus campos, sus familias y la cultura alimentaria de Mesoamérica; visibiliza también a las comunidades que cultivan al pie de la Matlalcueyetl (La Malinche). La exhibición está integrada por trece fotografías.



