Metepantle, sistema agrícola ancestral, “joya” de Tlaxcala para la humanidad
Obtiene el reconocimiento de FAO como SIPAM
Españita, Tlaxcala.- Este pequeño territorio mexicano de poco más de 140 kilómetros cuadrados, apenas 3.5 por ciento de la superficie estatal, ubicado a una altura de 2,640 metros sobre el nivel del mar, acaba de expandir su presencia en el mundo al sumar el Metepantle, un modo de producción ancestral y sostenible, a los 102 sitios ubicados en 28 países, como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), un reconocimiento sui generis que otorga la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En las áridas laderas de tlaxcaltecas, en pendientes de unos 45 grados sujetas a una constante erosión de la tierra, donde la retención de suelo y agua es difícil, durante más de tres mil años los pobladores en la región han sostenido el sistema de producción agrícola Metepantle, que permite producir cultivos básicos para la alimentación bajo estas condiciones adversas, pero además de manera sostenible.
Tras expresar con emoción porque el director general de la FAO, Qu Dongyu, haya llegado a territorio tlaxcalteca a conocer y reconocer como SIPAM al Metepantle, la presidenta de la Comunidad de Álvaro Obregón, Nieves Contreras Pérez, explica que se trata de un sistema ancestral, heredado de generación en generación, que siembra maíz combinado con frijol y calabaza, que tiene un bordo donde se plantan árboles frutales, maderables, maguey y nopal, que permite detener la erosión y a un costado de la parcela se hace una zanja que sirve para guardar humedad para el tiempo de seca, porque retiene agua, y cuenta con un desfogue que va hacia una represa, un estanque o a la barranca.
El Metepantle es vida o es vida de alimentación, que va a ser el futuro de nuestros hijos, nietos y bisnietos, porque con la crisis que estamos sufriendo te alimenta; a lo mejor por acá no la sentimos, pero hay países que sí; si nosotros no queremos llegar a esa situación debemos de echarle ganas al Metepantle”.
Durante un recorrido, la productora recordó que desde que nació la gente ya usaba este sistema agrícola, “mi papa, mi abuelo y mi bisabuelo ya cultivaban así” y expresa que “desgraciadamente” el estado de Tlaxcala no tiene planicies, los pueblos están ubicados en “laderas desérticas” y sin este sistema no sería posible la agricultura en estos pueblos ancestrales.
Alrededor de 100 productores de la zona cultivan bajo este sistema, en su pequeña propiedad, y lo hacen cada vez más de forma natural, sin uso de químicos. El Metepantle es importante porque “cumple para la economía de las familias…aquí no nos morimos de hambre, porque ahorita que está verde se come usted unos esquites, unos elotes unos tamales de elote o se prepara una sopa de milpa con calabacitas, habas y granitos de maíz, hay malvas, jaltomates y nopales…imagínese el ahorro para una familia!”, aseveró Nieves Contreras.
En cada parcela trabaja una familia, que de ahí obtiene sus alimentos y si tienen algún excedente lo venden a sus vecinos o si ese año no cultivó maíz, frijol o haba lo compra al productor que si lo hizo y visceversa.
Los efectos del cambio climático en este territorio también se recienten y las lluvias se han venido retrasando y hay sequía Nieves refirió que antes empezaba a llover en marzo y ahora hasta junio o julio, por lo que han apostado mucho a plantar más árboles e irlos renovando, los más viejos se utlizan para leña u otros usos. Los magueyes y árboles ayudan a infiltrar agua y detener la erosión.
De lo local a lo global
El domingo 26 de octubre Españita Tlaxcala estuvo de fiesta, cientos de personas de varias comunidades llegaron al acto donde director general de la FAO, Qu Dongyu, y el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Julio Berdegué Sacristán, reconocieron al sistema agrícola ancestral Metepantle, como SIPAM, “por su contribución a la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la transmisión de saberes tradicionales”.
Qu Dongyu expresó que es un día histórico para los presentes y la FAO porque,
“el Metepantle es más que un sistema agrícola: es una filosofía que enseña a producir con respeto, a vivir en armonía con la tierra y a construir el futuro sobre la sabiduría del pasado”.
Destacó que se encuentra en México para apoyar a la presidenta de México Claudia Sheinbaum y al secretario de Agricultura, Julio Berdegué, para inscribir al Metepantle como SIPAM que será “famoso” no solo en México, sino en todo el mundo.
El representante de FAO refirió que como lo pidió Nieves –en ese acto– se puede ir haciendo un pequeño jagüey o más em
balses para el agua porque, “si pueden tener agua pueden tener futuro”.
En su oportunidad, Julio Berdegué apuntó que este sistema productivo es una “joya” para México y la humanidad porque, “representa un ejemplo vivo de cómo la agricultura tradicional puede ofrecer soluciones sostenibles frente al cambio climático, al proteger el suelo, conservar el agua y fortalecer la soberanía alimentaria local”.
“El Metepantle –subrayó– es historia viva de México. No es solo un sistema de cultivo, este es un museo vivo, es un museo real, y quien quiera conocer la historia no solo tiene que venir a los museos, sino venir a conocer esto porque ustedes mantienen esto, esa tradición y esa cultura que está en las profundidades más antiguas de nuestras civilizaciones originales; la verdad es que es un regalo al mundo”.
Frente a cientos de lugareños, el funcionario federal celebró que 194 países —integrados en la FAO— designaran al Metepantle como SIPAM, con lo que se coloca como referente mundial en sostenibilidad del campo, que va alineado con las políticas públicas que impulsa el gobierno de México para lograr la soberanía alimentaria y reducir la dependencia de las importaciones.
Durante su participación en este acto, la gobernadora del estado, Lorena Cuéllar Cisneros, manifestó que “es un honor que hoy Tlaxcala, siendo el estado más pequeño del país, se dé a conocer no solo en México, sino al mundo entero” y agradeció a la comunidad por su esfuerzo colectivo y por preservar las técnicas heredadas de generación en generación y anunció que su administración otorgará apoyos adicionales a Álvaro Obregón para que esta práctica ancestral no solo se conserve, sino que progrese.
Recordó que el Gobierno del Estado ha logrado cubrir más del 50 por ciento del territorio con 850 jagüeyes y se prevé la construcción de más.
En este marco se destacó que el reconocimiento se enmarca en el Programa SIPAM de la FAO, “que protege paisajes agrícolas vivos en todo el mundo y promueve el intercambio de conocimientos sobre sistemas que combinan productividad, sostenibilidad y cultura”.

Necesitamos más jagüeyes
A pie de parcela, Nieves dice que para poder mantener el Metepantle su principal solicitud a las autoridades es la construcción de más jagüeyes, porque tienen dos grandes y los apoyaron con otros dos, pero ahora los agricultores deben turnarse porque de lo contrario no alcanza el agua para sembrar. “Si cada Metepantle tuviera su jagüey estaríamos del otro lado…hay lugares donde se podrá captar mucha agua, pero como no tenemos el presupuesto para hacer cada quien su presa necesitamos ayuda”.
Con agua –vislumbró– podrían sembrar carpa y ajolote. Antes había acocil –especie de crustáceo–, pero ya tiene muchos años que no lo hay y también había una rana grande y la gente consumía sus ancas; pero ya no.
Nieves platica que a partir del reconocimiento SIPAM las autoridades les comentaron que los van a estar monitoreando y tanto la gobernadora de la entidad y el secretario de Agricultura les dijeron que les hablarían “para que ver que nos hace falta”. La productora señaló que desde que se acuerda venían autoridades y después no había respuesta, pero ahora “como tenemos la atención y por lo mismo que nos van a estar monitoreando, pues yo pienso que ellos este no van a dejar que digamos no nos están apoyando”.
Sobre el reconocimiento que otorgó la FAO como SIPAM al Metepantle, Nieves recalca que
Tlaxcala ya es un patrimonio mundial para la alimentación sustentable, ya no nos vamos a morir de hambre, a menos de que seamos flojos”.



