Olfatos caninos detectan plagas y enfermedades que pueden devastar sector agropecuario de México
Son perros que fueron rescatados de albergues, donde vivían en pésimas condiciones, donde la falta de alimento y maltrato eran comunes. Pero su personalidad y capacidad de percibir los más diversos aromas, por medio de sus 220 millones de células olfativas que poseen, los hicieron candidatos para ser adiestrados en detectar virus, bacterias, plagas o enfermedades con potencial para devastar la agricultura o ganadería nacional. Sus habilidades los han convertido en “laboratorios de cuatro patas” y son parte de la estrategia para evitar el ingreso de estos males en puertos, aeropuertos. cruces fronterizos o puntos de inspección federal.
Maiden es una perrita de nueve años capaz de detectar, con su larga nariz, el HLB (Huanglongbing), una bacteria que ha devastado la citricultura mundial; Hummer, con su pelaje negro, de apenas un año de edad, esta capacitado para identificar al gusano barrenador del ganado (GBG) que hoy ha puesto en jaque a la ganadería nacional; Hornet, que luce sereno y juguetón, a sus dos años, esta especializada en reconocer productos cárnicos que pueden traer la Peste Porcina. Africana (PPA), que ha pulverizado unidades de producción en al ámbito global.

Al igual que otros caninos como Haba, Hipo, Havana y Ury, forman parte de una treintena de ejemplares que están en diferentes procesos de formación en el Centro de Adiestramiento Canino (Ceacan) del Servicio Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), para poder identificar también mosca del Mediterráneo, que afecta la fruticultura; el Caracol gigante africano, que daña frutas y hortalizas, y hongos como el Fusarium oxysporum, que afecta al plátano. Incluso pueden emplearse en detección de clenbuterol o de Covid.
En el caso del gusano barrenador, que actualmente afecta la ganadería del sur-sureste del país, desde diciembre pasado se enviaron seis perros a Catazajá, Chiapas, para detectar en frontera la posible presencia de esta plaga. Otros dos perros se canalizarán a Guadalajara y uno más viajará a Guatemala. La capacidad para detectar al GBG es significativa, ya que un canino puede examinar en cinco minutos 80 cabezas de ganado.

César Ulises Dangu Guillén, encargado del Ceacan, explicó que éste inició operaciones en 2011 con la idea de contar con unidades caninas propias para atender necesidades frente a las amenazas de plagas y enfermedades que existen en el mundo, que México no tiene y que pueden atentar contra la economía, el comercio exterior y la salud animal, agrícola y humana.
Durante un recorrido por este espacio, el experto informó que este centro es el segundo más grande para la especialidad en el mundo, luego del que tiene el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y que aquí se forman manejadores caninos de México –que junto con su perro formaran los binomios–, pero también de países miembros del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), como República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Hondura y Nicaragua, entre otros.
Juguetones y traviesos los mejores
Los perros más traviesos, juguetones, glotones, de nariz prolongada y que les gusta socializar con otros animales y humanos son los candidatos ideales para realizar las tareas de detección referidos. En el Ceacan 90% de los perros provienen de albergues y 10% de donantes particulares.

En una demostración para medios de comunicación, Maiden hace gala de sus capacidades olfativas y en menos de 10 segundo detecta el aroma del HBL; en el simulador, una especie de pulpo mecánico que en frascos contiene diferentes aromas, Hummer no tarda en encontrar el que caracteriza al GBG; a Hornet le bastan unos segundos para detectar entre las maletas del espacio que recrea las bandas de un aeropuerto, productos cárnicos, latas, frascos o salchichas, que pudieran traer la FPA.
Los perros son entrenados para adaptarse a las condiciones reales de la región a donde serán enviados. Mayte Sofía Tontle Rentería, instructora canino, explica en el simulador de climas tropicales –donde la temperatura es de 37 a 40 grados, característica del sur de México— como los caninos gradualmente se van adaptando y se les capacita para identificar al GBG.

La médico veterinaria zootecnista Abril Alfaro, especialista del área clínica de medicina preventiva y quirúrgica del Ceacan, anota que los perros tienen una vida laboral de ocho años o 10 de vida fisiológica.
Con 15 años de trabajo en este espacio, señala que la mayoría de los perros vienen de albergues donde estaban en pésimas condiciones, no comían adecuadamente y aquí se les cambia la vida, comen tres ves al día, tienen atención médica y áreas para dormir y jugar.



