Estudian potencial del Cempasúchil como filtro natural para sanear terrenos agrícolas de metales pesados

Aunque el cempasúchil es un protagonista en las celebraciones en torno al Día de Muertos, también forma parte de la vida cotidiana en diversas regiones de México, donde además de su uso ornamental tiene el potencial de actuar como filtro natural para sanear terrenos agrícolas contaminados por metales pesados como cadmio, cromo, plomo y níquel.
Experimentos realizados por la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), brazo académico de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), hallaron que las plantas expuestas al plomo no solo sobrevivieron, sino que desarrollaron raíces más fuertes, tallos de mayor longitud y flores de mayor tamaño.
Las pruebas también permitieron constatar que la presencia de estos metales no alteraron la acidez del suelo, aunque sí modificó su conductividad eléctrica, comentó Marilyn Juárez Flores, estudiante de la Maestría en Ingeniería Agrícola y Uso Integral del Agua de la UACh.
En contraste, expuso, el cromo resultó ser el único elemento dañino para el cultivo, al reducir drásticamente la biomasa y anular la capacidad de floración de Tagetes erecta —comúnmente conocida como cempasúchil–.
La investigadora hizo énfasis en que conocer qué estructuras de la planta retienen mayor volumen de metales tóxicos es crucial para garantizar un manejo seguro. De ahí la importancia de evaluar la capacidad de respuesta del cempasúchil frente a estos metales.
Hizo hincapié en que
los resultados experimentales revelaron amplias capacidades en la especie vegetal, toda vez que Tagetes erecta demostró ser una alternativa natural ante cadmio y níquel, al mantener una elevada resistencia a pesar de su toxicidad”.
La investigación que se denomina Transporte de metales potencialmente tóxicos en el sistema suelo–planta: caso Tagetes erecta, la dirige el coordinador general de Estudios de Posgrado de la UACh, Jorge Víctor Prado Hernández.
El estudio abre camino a la generación de insumos fundamentales y alineados a los objetivos de sostenibilidad del gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al promover la inocuidad, evaluar el uso seguro de recursos hídricos en el campo y salvaguardar la producción agropecuaria nacional, expresó la ingeniera agrónoma, quien es originaria de Tixtla de Guerrero.
Para profundizar en el comportamiento de los contaminantes al utilizar sistemas de riego con aguas residuales, la investigación combina un doble diseño experimental bajo condiciones controladas en invernadero y cajas acrílicas de laboratorio, además del uso de HYDRUS, un avanzado software de simulación matemática que permitió predecir con exactitud el viaje de los metales en el agua y el perfil de la tierra.
Como parte integral del trabajo, Juárez Flores también desarrolla una herramienta visual para ayudar a los productores locales de Tixtla a diferenciar con precisión entre flores masculinas y femeninas, con el fin de resolver una problemática cotidiana del cultivo y facilitar su identificación en el campo.
Contar con evidencia científica sólida desarrollada desde la UACh también constituye el primer paso para fortalecer el marco regulatorio ambiental sobre los límites máximos permisibles de metales pesados en suelos agrícolas y alimentos, añadió.



