INIFAP tiene el objetivo de cubrir 30% del mercado de semillas de maíz en México

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Detenido
Antes de que los gobiernos neoliberales desaparecieran a la Productora nacional de semillas (Pronase), 45% del comercio de variedades mejoradas de maíz en territorio nacional procedían del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), con el tiempo esta participación bajó al 13% y ahora es de apenas 2.6%; sin embargo, en el Plan nacional de producción materiales del organismo se ha trazado la meta de llegar al 30% en cuatro o cinco años.
Así lo expresa en entrevista con imagenagropecuaria.com, el director interino del organismo, Alejandro Espinosa Calderón, quien afirma que la soberanía en semillas “es fundamental” para México, por lo que se trabaja en lograrla en alimentos básicos como maíz, frijol, trigo, arroz, leche y carne, que es hacia donde se enfoca la estrategia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
El también especialista y desarrollador de diversas variedades de maíces, algunas de las cuales se han sembrado en 1.6 millones de hectáreas a lo largo de 28 años, expone que con el nuevo impulso que le dará la actual administración al INIFAP, éste será un actor relevante en dicha estrategia, dado que prácticamente todas las variedades de frijol que se cultivan en el país son del instituto. En arroz y trigo no hay absolutamente ninguna variedad que no sea de este organismo.
Durante la charla, el también investigador destacó que en frijol, México importaba 300 mil toneladas por año y en 2005 ya se logró la suficiencia alimentaria, en buena parte por el buen temporal de ese año y, ahora el reto es que en 2026 y los venideros esto se mantenga. El arroz es otro cultivo donde la Presidenta tiene un especial interés en reducir la importación, que es del 85% del consumo en México. Por eso echó a andar el Plan Campeche y el Plan de justicia en Michoacán.
Con el uso de sus tecnologías y prácticas agroecológicas, el INIFAP ha logrado reducir costos de producción en frijol al pasar de 33 mil 300 a 21 mil 330 y en maíz se redujo el costo de agroquímicos de 7 mil 665 a 7 mil pesos. Esto es importante en entidades como Sinaloa, donde el costo de producción en maíz supera los 40 mil pesos por hectárea — alrededor de 14 mil pesos solo en fertilizantes– y ocupan que el rendimiento ande por arriba de las 14 toneladas (t) por hectárea para tener algo de rentabilidad. En el centro y sur del país, el costo de producción es de 16-18 mil pesos y tiene que reducirse a 6 mil u 8 mil pesos y obtener rendimientos de 6 t por hectárea para que el productor pueda tener ingresos.
Al abundar en el tema del maíz, Alejandro Espinosa Calderón, señala que México produce 27 millones de t en total, de los cuales 24.1 son blanco y 3 millones amarillo. La suficiencia en maíz blanco está asegurada, dado que México necesita unos 17 millones de t para satisfacer su demanda. Los mexicanos cada día consumen 300 millones de tortillas elaboradas con harina y tortillas nixtamalizadas, para lo cual se requieren 14 millones de t al año. Bajo otras formas de consumir maíz estimamos que hay alrededor de 17 millones de t.
Respecto al maíz amarillo puntualiza que nuestro país produce tres millones de t e importa 20 millones de t y que, por el momento, estamos preocupados en mantener la suficiencia y soberanía en maíz blanco. Esto no quiere decir que no estemos atendiendo al maíz amarillo, el INIFAP tiene de 30 a 40 variedades de este grano que pueden que pueden fácilmente incrementar la producción en el territorio nacional, afirma Espinosa Calderón.
–¿Cuánta de la semilla que se siembra en México corresponde al maíz blanco del INIFAP? ¿Cómo participa en este mercado de semillas?
–Es muy importante, interesante e inquietante la pregunta, porque hasta que estuvo la Pronase 45% del comercio de las variedades mejoradas era del INIFAP. Cuando se cierra ya no hubo quien distribuyera semillas. Esa institución, que surgió en 1961 con la Ley Federal de Producción, certificación, comercio de semillas, fue desaparecida en el año 2000 por el gobierno de Vicente Fox. Sin un distribuidor, la posición del INIFAP en semillas se fue diluyendo y en el año 2009 era del 13% y hoy es del 2.6%, según el SNICS; el otro 97.4, está en manos de las empresas privadas.
El directivo del INIFAP recuerda que en el año 2009, el gobierno del ex presidente mexicano, Felipe Calderón, arrancó Masagro y le entregó mil 650 millones de pesos al CIMMYT para dirigir o coordinar la producción de semillas en México. Un objetivo del programa era sustituir 1.5 millones de hectáreas de semillas nativas por semillas híbridas. “Por fortuna esto no se logró, porque de lo contrario se habría cometido algo terrible contra las especies nativas”, subraya Alejandro Espinosa.
En esta administración, enfatiza, estamos empeñados en revertir esa situación y lo vamos a hacer con el apoyo de la asociación de Semilleros Mexicanos Unidos (SEMUAC), que están produciendo las variedades del INIFAP y la idea es que compitan en espacios donde están las semillas mejoradas de las grandes compañías. “
No es una labor sencilla, pero tenemos la convicción de que podemos recuperar lo perdido y ocupar por lo menos 30%, en cuatro o cinco años. Hablamos de una superficie de unas 800 mil hectáreas”.
Durante la charla, el especialista expresa que para el gobierno de México la soberanía en semillas es fundamental. Ese 97.4% del control de la semilla de las empresas oligopólicas abarca 30% de la superficie total que se siembra en el país con maíz, son variedades mejoradas e híbridos, fundamentalmente. Sin embargo, el 70 por ciento restante de lo que se cultiva en territorio nacional corresponde a maíces nativos. Estas firmas no han logrado posicionarse en las tierras donde se siembran estos materiales.
¿En cuánto tiempo el INIFAP va a recuperar la posición en semillas?. “Es un tema sumamente complicado por la competencia tan dura que tenemos con los grandes oligopolios, pero lo vamos a hacer y lo estamos haciendo con el respaldo de la Sader. Ahora con la nueva secretaria Columba López, pues tenemos todo el respaldo para producir semillas de maíz, arroz, frijol, trigo y de otros cultivos”.
–¿Qué tan competitiva es la semilla de INIFAP frente a estos monstruos comerciales?
– Hay variedades que llegaron a producir 34 empresas pequeñas de semillas, el rendimiento era competitivo y el porcentaje respecto a las empresas privadas era superior. En maíz el instituto ha desarrollado 370 variedades que se adaptan a diversas condiciones climatológicas, maíces blancos, amarillo, de color, que alcanzan buenos rendimientos y son muy competitivas, En su momento hubo demanda de estos materiales, pero no había semilla, el INIFAP no tenía recursos para incrementar los progenitores.
Alejandro Espinosa considera un acierto de la Presidenta de México echar a andar la Productora de semillas del Bienestar, “desde que ella llegó se están produciendo semilla de frijol para apoyar a los productores de Durango, Zacatecas y Nayarit. El INIFAP es el respaldo más importante que tiene todos estos planes, porque las variedades son del instituto”.
Maíces nativos vs cambio climático
Durante la entrevista se le pregunta al directivo del INIFAP sobre el estigma de que los maíces nativos son menos productivos y que no son rentables, a lo que responde que los productores tienen miles de años mejorando sus variedades, siembran, cosechan y eligen su semilla para el nuevo ciclo; si no fuesen productivos el 70% de los 2.3 millones de productores de maíz en México no los sembrarían. Su rendimiento depende de las condiciones ambientales, pero son competitivos. Hay productores que obtienen, donde llueve muy poco, rendimientos de 2.5, 3 o 4 toneladas por hectárea: pero hay lugares donde se obtienen de seis a nueve toneladas por hectárea.
Pero lo más relevante es que los maíces nativos tienen resiliencia a condiciones adversas, diversidad genética, respuesta favorable ante variaciones ambientales, por lo que “son una reserva estratégica para hacer frente al cambio climático. No hay otra alternativa para la humanidad que los maíces nativos”.
El especialista refiere que no se puede comparar rendimientos de Sinaloa de 14 o 16 toneladas por hectárea bajo las condiciones de mayor excelencia a nivel mundial con respecto a Chiapas, Oaxaca o la montaña de Guerrero. Son condiciones muy diferentes. Sembrar un híbrido en Sinaloa es como poner un auto de carreras en una autopista; pero si uno lo lleva Oaxaca no rinde igual, donde el maíz nativo se desplaza como un jeep.
Reposicionamiento del INIFAP
Alejandro Espinosa destaca que dentro de estrategia de alcanzar soberanía y lograr rentabilidad en el campo, el INIFAP participa en generar tecnologías, todo lo que signifique darle elementos a los productores y acompañar a la Sader en todas las estrategias que promueva para producir más con menores costos de producción. El INIFAP como nunca está apoyando a esta dependencia en todo lo que significa el proceso agroecológico, no solo en fertilizantes, sino en cómo hacer masiva la adopción de bioinsumos.
Hasta las administraciones anteriores no se recurrió al INIFAP, tristemente, se desaprovechó su capacidad instalada en todo el país, donde hay 800 investigadores dedicados en cuerpo y alma y vocación al servicio del país”.
En este tema, el responsable de Investigación, tecnología y vinculación del INIFAP, el doctor Benjamín Zamudio González, destaca el trabajo con las escuelas de campo, que es un esquema de la Sader, una estrategia que el instituto tiene en sus manos desde hace cinco años, donde tenemos más de 200 investigadores que atienden a mil 250 técnicos agroecológicos. Es una estrategia de acompañamiento técnico, donde apoyamos la difusión y adopción de tecnologías de transición agroecológica, donde buscamos la salud del suelo, plantas, animales y alimentos.
Bajo esta estrategia INIFAP atiende más de 30 sistemas productos, maíz, trigo, frijol, arroz, hasta los pecuarios, leche, carne y algunos tropicales de gran demanda y necesidad, como son algunas hortalizas de la canasta básica y también cacao y café.
Benjamín Zamudio destaca que hay resultados muy halagadores. Algunos critican que las técnicas agrocológicas son difíciles de adoptar y de baja respuesta; nada más alejada de la razón, son prácticas seguras, no es como aplicar un insecticida y ver el insecto que cae de la hoja. Son insecticidas que trabajan en tres o cuatro días en el organismo del insecto plaga y rompe la cadena de daños, de una manera más estable.



