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El licor de la Pasión

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La maracuyá es la fruta tropical de una planta que crece en forma de enredadera y pertenece a la familia de las Passifloras, de la que se conoce más de 400 variedades. También se vende en fresco, pero el buen sabor que brinda a las bebidas alcohólicas ha hecho que empresas de esta industria, ya consolidadas o en proceso de desarrollo, volteen sus ojos hacia ella.

Marta Lilia Vidales Delgado, mujer emprendedora de Chontla, ubicada en la huasteca veracruzana, plática que antes tenían la fruta en los árboles, pero no le daban otro uso más que para agua y fue cuando tomaron un taller para la elaboración del licor que decidieron transformarla.

Es así que desde hace tres años elabora licor de maracuyá, que han logrado promover a través del gobierno veracruzano, del Instituto de Cultura Veracruzano y el Conaculta, instituciones que los invitan a exposiciones. Además, en Chontla tienen un lugar donde lo venden en forma directa.

Marta Lilia recuerda que después de iniciar el negocio –en el que participan cinco integrantes- comenzaron a tener mucha demanda, motivo por el que invitaron a sus vecinos a sembrar maracuyá, ya que requieren más fruta para abastecer su demanda. Hasta el momento hay unas 10 personas que se las vende, quienes reciben cien pesos por cada ciento.

La empresa sólo vende en presentaciones de un litro, todo el proceso es artesanal y emplean aguardiente de caña para elaborar el licor, el cual también sirve como conservador.

La empresa tiene una hectárea cultivada con maracuyá, que tiene tres temporadas donde da el fruto por aproximadamente un mes cada una.

Aún no cuentan con marca registrada, está en proceso en la Secretaría de Comercio de la entidad, que los están ayudando, pero aun sin ella ya tienen varios reconocimientos, pues el gobierno veracruzano los ha invitado a festivales a promover el producto.

Marta Lilia Vidales Delgado asegura que una vez que su producto este registrado buscaran las oportunidades de introducir su producto en diversas tiendas ya conocidas.

Un poco más de la fruta de la Pasión

De acuerdo con estudios del CIESTAAM, de la Universidad Autónoma Chapingo, el nombre del maracuyá proviene de una voz indígena del Brasil que hacía referencia a las características del fruto, también conocido como Fruta de la Pasión, nombre que hace alusión a la pasión o sufrimiento de Cristo, debido que en el arreglo de las estructuras florales los colonizadores vieron los elementos de dicho suceso, y esa estructura se presenta en las diferentes especies que componen en conjunto la familia botánica de las Passifloras. Su nombre científico de passiflora edulis Sims especifica que su fruto es comestible. Hay más de 40 países en el mundo cultivan el maracuyá en forma comercial.

Esta planta, originaria del Brasil, presenta dos variedades o formas diferentes: la púrpura o morada (P. edulis Sims.) y la amarilla (P. edulis Sims. F. flavicarpa Degener). La primera, principalmente, se consume en fresco y prospera en lugares semicálidos y a mayor altura sobre el nivel del mar, en tanto que la segunda crece en climas cálidos, desde el nivel del mar hasta 1000 metros de altitud. La última es más apreciada por la industria gracias a su mayor acidez.

En México se han cultivado ambas formas de maracuyá, aunque la más extendida ha sido la amarilla.

El jugo de maracuyá es ácido y aromático; se obtiene del arílo, tejido que rodea a la semilla, y es una excelente fuente de vitamina A, niacina, riboflavina y ácido ascórbico. La cáscara y las semillas también son susceptibles de emplearse en la industria, por los componentes que contiene.

De acuerdo con una investigación del CIESTAAM, la producción de maracuyá en México aparentemente inició con siembras de traspatio en Puebla y Veracruz. A partir de 1989/90 comenzaron las plantaciones comerciales, con un alto nivel tecnológico, constituyendo la segunda fase de desarrollo, donde parecía que el maracuyá se difundiría ampliamente como alternativa ante la crisis generalizada en el campo mexicano; no perduró mucho tiempo y terminó por 1993. La tercera etapa, es la actual y se caracteriza por el hecho de que algunos productores decidieron seguir con el cultivo a pesar del reducido mercado existente y entraron a un proceso de transformación artesanal de la fruta, buscando su venta en forma de jugo, pulpa, mermelada, miel, cáscara en almíbar, vino y licor.

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