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Predomina consumo de café soluble; barras promueven cafés de especialidad

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Pablo Contreras Rodríguez, experto en café, explica que los solubles se elaboran con café robusta –que representa 3 por ciento de la producción nacional–, que en el proceso de solubilización produce sabores poco diferenciados, muchos de los aromáticos se pierden y luego se inyectan al frasco, su sabor “es muy plano comparado con el café de grano, donde uno puede disfrutar aromas, matices, es todo un viaje, identifica uno el proceso y las características de la zona productora”.

Descartó hablar de mala calidad en el café soluble y dijo que México es el país de América Latina que más lo consume, mientras que el consumo de café en grano es muy bajo. Estimó que de los 1.2 kilos de consumo anual per cápita del aromático, el consumo de café soluble es 800 gramos.

Explicó que lo anterior tiene que ver con hábitos de consumo, solemos tomar café soluble en casa por la mañana, por la facilidad; no tenemos la costumbre de salir a mediodía o en la tarde a tomar un café, aunque esto ya empieza a cambiar y a eso contribuyen las barras donde se expende café.

Para el consultor Carlos Brando el mayor consumo de café soluble en México, parece ser una excepción, ya que en Estados Unidos, Brasil y otros países latinoamericanos, el consumo de éste es menor al 10 por ciento. Estima un consumo de alrededor del 50 por ciento del total, siendo los cálculos más altos del 57 por ciento, anota en un documento presentado en marzo del año pasado, en la Conferencia Mundial del Café.

En el texto expone que “la Nestlé construyó en México un nicho de venta de café soluble que le deja muchas ganancias; con la ventaja todavía de que parece un café más barato, una especie de café para personas de menos ingresos (para pobres), cuando en los demás países latinoamericanos consumen café tostado y molido y tienen menos ingreso per cápita que en México. Esto fue posible también por un gran poder de mercadotecnia, que fue más dominante mientras los consumidores no tenían acceso a un café de mayor calidad y mejor preparado”.

Mercados paralelos

Respecto al impulso que se está dando a la producción de café robusta en México, Pablo Contreras comentó que en el mercado mundial la demanda de café crece en forma constante y la oferta no tanto, lo que ha propiciado precios altos y los bajos inventarios, esto trae nerviosismo en los mercados. México tiene una fuerte relación con empresas solubilizadoras que requieren café robusta, sin embargo, también hay un mercado diferenciado, que busca calidad, sabor y matices. Son dos mercados diferentes y se están desarrollando en paralelo.

México –subrayó– debe buscar su propio camino y parte de éste es el mercado de café con notas y atributos diferenciados, los aromáticos mexicanos son muy competitivos, lo que nos falta es apoyo, organización y mejor comercialización.

El especialista en café dijo que contrario a lo que ocurre en otros países donde la calidad viene desde el sector productivo, aquí empezó al revés, ya que las barras empezaron a exigir calidad para el consumo interno a los productores.

Aseguró que en países como Colombia o Brasil las barras de café no están tan desarrolladas como en México y consumen clases secundarias; no obstante dada su infraestructura productiva en control de calidad y comercial, a ellos les tomará dos años en desarrollar este rubro, cuando a nosotros nos llevó 15 años.

Arturo Hernández Fujigaki, presidente de la Asociación Mexicana de Cafés y Cafeterías de Especialidad (Amce) expuso que la desaparición del Instituto Mexicano del Café –aseveró– desmembró toda la cadena productiva, dejo un vacío grande en cuanto a promoción y difusión, y hay eslabones rotos en la cadena; no tenemos un organismo fuerte que nos apoye como antes.

Pablo Contreras dijo que las cafeterías crecerá de 4 a 5 por ciento en cafés de especialidad, ya que es buen negocio cuando estás bien diferenciado, pero pocos establecimientos tienen conocimiento de lo que vende, pero un mejor café es la garantía de que el cliente regrese. Por eso hay que apostar a calidad y diferenciación.

Café soluble en mercados inmaduros

Carlos Brando señala en el documento referido que durante el periodo de mayor consumo de café soluble en México, el porcentaje de consumo per cápita era muy bajo y éste se duplica en la última década cuando se establecen miles de cafeterías, que venden café tostado y molido, de arábigos lavados, de mayor calidad y mejor preparado.

Remarca que “la industria de café soluble tiende a utilizar más café robusta, porque es más barato, más fuerte, con mas rendimiento en la solubilización y puede mezclarse más con leche y otros productos, manteniendo más cierto sabor del café que los arábigos lavados”.

Un aumento de la producción de robusta en México de los 150 mil sacos actuales a 500 mil ó 750 mil sacos, contribuiría a una mayor sobreproducción mundial que además bajaría los precios de los arábigos que representan 96 por ciento de la producción en México, advierte.

Es claro que el manejo de café soluble en México, no ayuda a que los consumidores conozcan más los sabores de los cafés de mayor calidad y un factor que impide un mayor aumento del consumo. La experiencia internacional, analiza, es que una vez que los consumidores aprenden más, se convierten en mercados “más maduros”, y pasan a un mayor consumo de café tostado y molido.

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