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PEC y programas para agro reducen gasto en competitividad y son regresivos

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Detenido

El presupuesto del Programa Especial Concurrente (PEC) y los programas para el campo están privilegiando la inversión en gasto social sobre el rubro de competitividad y son regresivos; requieren rediseñarse.

De acuerdo con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), entre 2008 y 2011 la estructura del PEC –cuyo presupuesto aprobado este año fue de 305 mil 975 millones de pesos–, mostró una disminución de casi 6 por ciento en la vertiente de competitividad, al pasar de 26.1 a 20.3 por ciento; mientras que el rubro social creció 8 puntos porcentuales, al aumentar de 15.3 a 24.9 por ciento.

En el Análisis de gasto público para el desarrollo rural y el sector agropecuario en México, el organismo puntualiza que los montos destinados a la vertiente social se incrementaron sustancialmente en términos reales entre 2009, 2010 y 2011, con crecimientos respectivos por año de 25.2, 22.7 y 26.9 por ciento; el monto para competitividad registró contracciones reales de 2.9 en 2011 y 1.4 por ciento en 2011.

El problema no atender el sector social, sino la mezcla de recursos y la definición de objetivos en esta materia y la vertiente de productividad, además de la duplicidad de programas en diferentes secretarías, orientadas al mismo fin, señalan expertos y organismos internacionales.

El gasto del PEC no está orientado hacia el fomento del empleo en el sector rural, ya que es mayor el gasto social que el destinado a competitividad, expresa Héctor Robles Berlanga, experto en temas del campo.

El presupuesto es regresivo –explicó– porque el ingreso per cápita por unidad de producción es mayor en entidades con mejores ingresos, como Baja California, Sonora, Sinaloa, Tamaulipas, Baja California Sur y Chihuahua; mientras que en Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Puebla y Estado de México, con índices de ingreso reducido, es menor.

Así, la unidad de más altos ingresos obtiene ocho veces más respecto a la de menor percepción. El presupuesto, además, se concentra en entidades de mayor desarrollo y no fomenta actividades productivas en los estados pobres del país.

Al ser consultado sobre este tema, Francisco Mayorga Castañeda, titular de la Sagarpa, expresó que comparte el principio de no regresividad, aunque matizó que su aplicación es difícil, dado que hay apoyos que van directamente al ingreso del productor, donde no se da tanto este efecto; y los que van a la producción, que son “fuertemente regresivos”, porque quien produce más tiene mayor apoyo. Sin embargo, añadió, el argumento de quien los recibe es que como ellos producen el mayor parte de producción, necesita un estímulo.

Programas a cirugía

Tras informar que el equipo de transición del gobierno federal ya trabaja en la elaboración de una propuesta de presupuesto para el próximo año, el funcionario federal aclaró que no se trata de desaparecer programas, sino de que se distribuyan mejor los apoyos, que “estén topados”, como en Estados Unidos donde el apoyo de gobierno tiene un límite.

Respecto a que programas requieren mayor cirugía en este tema, anotó que todos los que están orientados a la producción, todo lo que es apoyo por tonelada o a la comercialización, que por definición se concentran en muy pocas manos.

Hay que buscar –remarcó– como eliminar o reducir regresividad de los programas, no es fácil, porque es tan importante estimular producción como corregir una distribución del ingreso inequitativa o polarizada.

Mayorga Castañeda resaltó que para salir un poco de este tipo de disyuntivas, el gobierno federal genera bienes públicos, dado que su papel no es compensar, premiar o castigar al que produce o no lo hace, sino generar bienes que ayuden a toda la sociedad rural y “no estén etiquetados para nadie”, es decir, carreteras, presas, información, capacitación, extensionismo, investigación, promoción de nuevos mercados y trabajar en sanidad, donde los productores pequeños o grandes lo aprovechen por igual.

En su ponencia Los dilemas del presupuesto para el campo –presentada en el foro nacional Autosuficiencia maicera, ordenamiento de mercados y lucha contra los monopolios agroalimentarios, organizado por la ANEC–, Robles Berlanga propuso para el corto plazo, establecer clave única para los programas de subsidios; la salida programática del PEC con programas ley; fijar topes a los beneficiarios de los programas de Sagarpa (Procampo hasta 20 hectáreas); revisar los programas que conforman el PEC; definir los programas federalizados y que los estados informen cómo ejercen los recursos de los programas federalizados.

En el largo plazo, anotó, hay que disminuir los programas del PEC y reorientarlos a la inversión de bienes públicos; crear un programa especial de apoyo a la pequeña agricultura, especialmente en zonas marginadas; que los subsidios del Programa de Apoyo a la Inversión en Equipamiento e Infraestructura se obtengan vía financiamiento.

Otras propuestas, añadió, son propiciar un financiamiento competitivo; la rendición de cuentas de la Federación, las entidades del país, los municipios y beneficiarios; crear un presupuesto multianual y la definición de subsidios a nivel territorial.

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ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

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