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FAO debe terminar acuerdo con transnacionales productoras de plaguicidas, piden organizaciones

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Grupos internacionales de la sociedad civil y organizaciones indígenas pidieron a la de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) terminar en forma inmediata el acuerdo firmado hace dos años con CropLife International, la asociación de los mayores fabricantes transnacionales de plaguicidas del mundo que agrupa a Bayer, Corteva, Syngenta, BASF, FMC y Sumitomo.
 
Esto en el marco de la reunión del Consejo de la FAO, que se realiza hoy en Roma, en su 171º período de sesiones, por lo que hicieron un llamado a que el organismo demuestre su liderazgo frente a la crisis climática.

“Una vez más, instamos a la FAO a mantener su independencia, imparcialidad e integridad, poner fin a su acuerdo con CropLife y liderar a los Estados miembros en los esfuerzos para reducir drásticamente el uso de pesticidas tóxicos y reemplazarlos con alternativas agroecológicas”, expresa Keith Tyrell, presidente de la Red Internacional de Plaguicidas Internacional  (PAN).

“Con la ruptura de los límites planetarios, necesitamos urgentemente objetivos ambiciosos para eliminar los plaguicidas altamente peligrosos (PAP). La influencia de la industria de los plaguicidas es un gran obstáculo para la adopción de políticas eficaces y decisivas que aborden las graves amenazas que plantean los PAP para la salud, los medios de subsistencia y el medio ambiente, indica el también director de PAN Reino Unido.

En una carta dirigida a la Directora General Adjunta de la FAO, Beth Bechdol, y enviada a los gobiernos miembros del Consejo de este organismo, grupos como la Red Internacional de Plaguicidas (PAN), la Red Internacional de Eliminación de Contaminantes (IPEN), y el Consejo Internacional de Tratados Indios, piden “una mayor transparencia y responsabilidad en la relación y creciente colaboración de la FAO con Crop Life Internacional”.

Remarcaron su llamado a que la FAO “garantice que las estrategias climáticas y científicas no den prioridad a los plaguicidas de síntesis química y fertilizantes químicos, ni a las entidades del sector privado que violan los derechos humanos o a destruyen el medio ambiente”.

En un comunicado, recuerdan que la Carta de Intención  de FAO con CropLife International fue firmada en octubre de 2020 y se acordó explorar colaboraciones en amplias áreas de trabajo. Sin embargo, anotan la protesta de diversas organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas y el Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, entre otros, han impedido que ésta se convierta en un memorando de entendimiento más formal, aunque sigue vigente.

En México, Fernando Bejarano, representante de la Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM) y miembro de la Campaña Sin Maíz no hay País, advierte que las transnacionales de CropLife están representadas por Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología (Proccyt), que es parte del Consejo Nacional Agropecuario, que se han opuesto al decreto presidencial de prohibición del uso de glifosato y maíz transgénico para el 2024. También se han pronunciado contra las Reformas a la Ley General de Salud que propone un programa Nacional de Prohibición Progresiva de Plaguicidas Altamente Peligrosos y apoyo a Bioinsumos, que está pendiente de ser dictaminada en el Senado

La comunicación recuerda que

los plaguicidas de síntesis química destruyen la capacidad del suelo para capturar carbono, liberan gases de efecto invernadero y, en general, hacen que los sistemas agrícolas sean más vulnerables a los impactos del cambio climático.

También desempeñan un papel importante en el alarmante ritmo de extinción de especies a nivel mundial, que amenaza la base de la producción de alimentos y el desarrollo sostenible. Se calcula que el uso y la toxicidad de los plaguicidas tiene que reducirse en dos tercios para detener la catastrófica pérdida de biodiversidad.

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