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Reposicionar y colocar al INIFAP en el top tres de investigación agrícola de América Latina y el Caribe, meta de su titular, M.García Winder

Tenemos que ser más proactivos para conseguir acceso a fondos internacionales

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) es un “joven de 80 años”, que en la presente administración tendrá un nuevo impulso que buscará colocarlo entre los tres mejores institutos de investigación de América Latina y el Caribe. El “corazón y la columna vertebral” del quehacer del organismo estará enfocado a contribuir a  la seguridad y soberanía alimentaria, a la competitividad y la sustentabilidad de los sistemas alimentarios, así como al manejo postcosecha y dar valor agregado a los productos del campo; y  transversalmente está el tema de sanidades, que sigue siendo fundamental

Son las directrices que seguirá el director general del organismo, Miguel García Winder, quien con una plantilla de 830 investigadores, un presupuesto de alrededor de mil 500 millones de pesos, a través de la coordinación institucional y la gestión de fondos internacionales, recursos privados, de fundaciones, de agencias de cooperación internacional y donaciones, tiene el propósito de reposicionar a esta institución, que cubre todo el territorio nacional, desde las zonas más áridas hasta las regiones más más húmedas, de Este a Oeste y de Norte a sur.

En entrevista con imagenagropecuaria.com, el directivo –quien también fue embajador y representante permanente de México ante las Agencias de las Naciones Unidas, en Roma, Italia–, señala que a 40 años de su creación el INIFAP cuenta con 34 campos experimentales, ocho centros regionales, cinco centros de investigación disciplinaria, un centro nacional de recursos genéticos y alrededor de 34 sitios experimentales adicionales.

¿Cómo encontró al INIFAP a su llegada?

Encuentro al INIFAP con una gran historia y trayectoria, con una gran capacidad técnica, una extensión territorial muy importante, que merece ser reconocida y fortalecida. Al celebrar 40 hay es una gran oportunidad para retomar un nuevo impulso para el Instituto, que tiene la gran responsabilidad en dar respuesta, con tecnología, con conocimiento, con innovaciones, a los grandes problemas que aquejan no solamente México, sino al mundo.

El titular del INIFAP destaca que se hará  un gran esfuerzo de concentrarse en algunos programas nacionales, que están en construcción, que permitan focalizar esfuerzos, como el de soberanía  y seguridad alimentaria y competitividad, donde el INIFAP alineará sus esfuerzos para ayudar lograr estos estos metas de política pública que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se dará prioridad a cultivos prioritarios como maíz, frijol, trigo, azúcar, arroz, leche y carne.

Hay otros programas –añade– fundamentales para  fomentar la investigación en todo lo relacionado con recursos naturales y sustentabilidad de los sistemas agropecuarios, donde se trabajará en tres grandes temas: suelo, agua y biodiversidad, y la interacción éstos con plantas y animales.

Miguel García puntualiza que se trabajará muy fuerte en un área, relativamente nueva, que es la de valor agregado a la producción del campo y en el manejo postcosecha, que tiene relevancia en el país y el mundo, porque datos de FAO indican que entre 30% y 40% de alimentos se pierden por un mal manejo en esta fase. También hay una línea de gran preocupación por atender, que es la agricultura 4.0, la agricultura inteligente, agricultura de datos o nueva biología.

Fortalecer infraestructura de investigación

García Winder dice ser optimista en su nueva encomienda en el INIFAP, aunque reconoce que “sería necio negar que a lo mejor existen algunas asuntos que tendremos que enfrentar. El asunto número uno es: cómo vamos a fortalecer nuestra infraestructura de investigación. Ese es el reto más grande que tenemos”…En este sentido señala que se están tomando algunas “acciones pequeñitas, porque no todo se resuelve de inmediato”, con la Secretaría de Agricultura, donde su titular, Julio Berdegué, tiene una gran confianza en que este institución ayude con ciencia y tecnología al campo mexicano. Además, tenemos la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) donde, comparado con otros años, hubo más proyectos, mayor competencia, mayores convocatorias. Hemos empezado a fortalecer las relaciones con los actores educativos, de investigación y el sector privado y con los gobiernos estatales.

En la charla, el ex subsecretario de la Secretaría de Agricultura abunda en que “quisiera tener una infraestructura de la noche a la mañana, no del Siglo XXI, sino del Siglo XXII, pero es un proceso en el que vamos a ir avanzando, porque tenemos que demostrar la importancia del INIFAP, que cumple 40 años, pero en realidad es un joven de 80 años, que tiene la sabiduría de los institutos antiguos: el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, el Instituto Nacional de Investigaciones Pecuarias, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales. Algunos campos experimentales tienen más de 95 años, empezaron mucho antes de que se pensara en un INIFAP. Esa herencia hay que cuidarla, es una herencia de México”.

Los investigadores señalan que hay instalaciones de campos experimentales que tienen mucho deterioro, y ahí es donde se requieren también recursos…

Así es y lo estamos tratando obviamente. A mí no me gusta culpar al pasado, quisiera tener laboratorios y campos con mucho mejor infraestructura relevante para las condiciones que vivimos. Vamos a trabajar, traemos proyectos para fortalecer laboratorios a nivel nacional de agua, suelo y planta. Queremos crear una red de cinco o seis laboratorios nacionales y tener laboratorio, de sanidad y diagnóstico animal y vegetal. Efectivamente hay infraestructuras que están muy dañadas, no lo puedo ocultar. Por qué razón; puede haber muchas; pero nuestra visión es una visión más propositiva.

Lo anterior –agrega– requerirá hacer una política de inversión que tendremos que negociar, hacerle saber a nuestros superiores, al sector privado o buscar colaboraciones con organizaciones internacionales. Hay que sentar las bases de esta transformación en 2026 y 2027.

Granos y oleaginosas

En la conversación, García Winder destaca que en el primer eje tiene que ver con soberanía trabaja para fortalecer las colaboraciones en el desarrollo de semillas de maíz. Algunos investigadores han trabajado maíces con capacidad de fijar nitrógeno, con mayor alto contenido de grasas, con mayor contenido de proteínas y eso está bien; pero también vamos a tener que trabajar en maíces que se adapten a las condiciones climáticas del futuro que, según todas las predicciones, serán más áridas, más secas, más calientes. Ahí tenemos que acelerar.

Vamos a trabajar en cambiar la visión de ser solo productores de semilla, a dar soluciones integrales al sistema, en manejo del agua y suelo, cambios en el uso de insumos para la producción, para irnos moviendo más hacia insumos menos tóxicos, más amigables con el ambiente”.

Tenemos que ayudar –plantea– con toda esta visión integral del sistema de producción, donde la semilla puede ser parte de la columna vertebral de la transformación, pero todo lo demás es quizás, y en algunos momentos, más importante que la propia semilla. No solo es paquete tecnológico, sino transferencia de tecnología. Buscamos un mayor acercamiento con los productores para involucrarlos un poco más en las decisiones de investigación, hay aspectos donde el productor nos tiene que decir a nosotros qué hacer. Es un es un proceso lento, espero que el equipo y los investigadores del INIFAP se unan a esta aventura.

Respecto a la investigación en oleaginosas –donde México es altamente dependiente del exterior–, el titular del INIFAP comenta que ha habido, por ejemplo, en cártamo, pero hay que redoblar la investigación, igual que en soya no transgénica. Daremos atención a este tema, ya tuvimos una reunión con el el Sistema Producto para ver cómo vamos a ir avanzando.

Hace hincapié en que el INIFAP ha tenido impacto casi en todos los en todas las los sectores. “Lo que hay que hacer ahora es ante situaciones de limitados, recursos, pues hay que focalizarlos.  Hay áreas donde estamos muy bien avanzados y otras que hemos perdido, porque hubo políticas equivocadas por 30 años neoliberales que olvidaron algunos cultivos. Pero lo importante ahora es estar aquí y caminar para adelante; a veces perdemos mucho tiempo pensando que en el pasado en lugar de ver para adelante”.

Transferencia de tecnología es una de las debilidades, no no nada más de este instituto, sino. a nivel nacional o hasta internacional.¿Cómo fortalecer esta área?

La transferencia de tecnología tiene que empezar con el productor. Muchas veces desarrollamos tecnologías que creemos son la solución, cuando a lo mejor ni era el problema que el productor tenía y se quedan ahí. Ahora queremos hacer una investigación coparticipativa, que el productor nos diga, eso nos ayudará a tener una mayor adopción por parte de éste. Es el cambio de paradigma que queremos, involucrarnos más, entender mejor las necesidades de los productores. Son dos vías, una es para la tecnología, un enfoque pragmático, ver qué hay en el mundo y cómo lo aplicamos rápidamente. Dos, impulsar el conocimiento básico y de frontera en las ciencias agrícolas.

Renovación de personal

Al preguntarle sobre el proceso de retiro que se da en el INIFAP, donde recientemente se jubilaron 40 investigadores, García Winder comenta que es un proceso normal que se da en todas las instituciones y buscamos cómo construimos una política de gestión de nuestros recursos humanos que sea eficiente para el instituto.

Estamos haciendo –puntualiza– una propuesta de renovación de personal del Instituto, haciéndonos algunas preguntas: ¿En qué? ¿Cuándo? y ¿Dónde? Por ejemplo, necesitamos renovar a lgunos genetistas con conocimientos de genética tradicional, pero también formar genetistas con conocimientos de la nueva genética o la nueva biología, biología sintética, nanotecnología e inteligencia artificial. A lo mejor necesito un genetista sobre cártamo, pero voy a tener que dar prioridad al maíz, al frijol, al arroz, que son los que están alineados a la política nacional. No quiere decir que el otro no sea importante, sino hay que atender lo lo importante y prioritario.

¿Aspira a crecer el número de investigadores del INIFAP? *

No lo sé, esto va a venir a través de un proceso planificado, es igual que el presupuesto. Quisiera tener un millón de investigadores; ¿es realista eso? No. Vamos a ver hasta dónde dependiendo de cómo avanzamos con los investigadores, tienes que balancear con prioridades, en qué, en dónde vamos a formar. No hay una respuesta absoluta a eso.

¿Pero para las necesidades del país, de la agricultura mexicana cuántos sería lo deseable?

No lo sé, estamos haciendo estudios. En Estados Unidos el Servicio de Investigación Agrícola (ARS, por sus siglas en inglés) tiene alrededor de 2000; en Chile el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) unos  400; la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) debe andar en los 2 mil 500. Nosotros iremos haciendo los ajustes y las requisiciones dependiendo cómo vamos avanzando en las prioridades.

Sobre la formación de capital humano, García Winder expone que en los últimos 20 años, hemos formado nuestros profesionales básicamente en instituciones mexicanas; nada en queja contra éstas, pero tenemos que romper la consanguineidad. Necesitamos que los jóvenes que se formen, después de doctorados se expongan a otras formas de pensar  y es una de las tareas muy importantes, que no le corresponde al INIFAP, pero nos corresponde a los formadores de estudiantes, es que los formemos con la capacidad de resolver, entender y resolver problemas, no de manejar y repetir tecnologías.

El INIFAP –resalta–  tiene una gran relación con muchos, con muchos países, pero la queremos fortalecer, la queremos fortalecer…muy buena relación con Chile, con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) o el ICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), el que nos pueden ayudar a llevar nuestros nuestros profesionales, incluso los ya formados a que se expongan a otros conocimientos.

Pedir más presupuesto no es la solución

Al preguntarle sobre el presupuesto que recibe la institución, el directivo señala que ha estado más o menos estable a lo largo de los años y es de alrededor de mil 500 millones de pesos. “Obviamente, es deseable que tuviéramos mucho más. Pero aquí es un  círculo muy importante de discusión. puedo decir quiero 3 mil millones de pesos, quiero 5 mil millones o 10 mil millones; está bien, pero tengo que demostrar que el Instituto realmente es importante. Pero eso no lo resuelve el problema. El pedir no es la solución. Y si me lo dieran tampoco sería la solución…”.

Miguel García dice ser muy pragmático y si el pide un jet y le dan una avioneta, “pues vamos a construir con la avioneta”. No podemos pensar que el gobierno va a tener dinero para todo. “Tenemos que ser un poco más proactivos para conseguir acceso a proyectos, a fondos internacionales, por ejemplo; ahí tenemos una gran oportunidad, vamos a buscar mecanismos alternativos, asociarse con el sector privado, bajo ciertos principios, bajo un marco regulatorio de acción que hay que proteger el interés del Instituto por arriba de cualquier cosa, de México primero, del gobierno federal, de la Secretaría de Agricultura. Pero tenemos que relacionarnos con los sectores privados, lo que ya lo estamos comenzando a hacer; tenemos que fomentar nuestra participación en fondos de cooperación internacional”.

¿Gestionar más recursos privados?

De fondos internacionales, de recursos privados, de fundaciones, de donaciones, de agencias de cooperación internacional. Tenemos que trabajar mucho con ellos y en coordinación con nuestra cabeza de sector, que es muy positiva en este sentido sí, y con la Secretaría de Ciencia. Tenemos que sacar la discusión de decir, el INIFAP no tiene recursos; nunca van a ser suficientes, si me dieran 10 mil millones de pesos yo quisiera más. La idea es: vamos a trabajar.

Define que su  función como director del Instituto es tratar de darle a los a los investigadores el área de confort para que ellos puedan trabajar y mayor competencia, invitarlos a que participen en fondos existentes, “flexibilizar un poco nuestras regulaciones para que la gente pueda participar, para que pueda traer más recursos, ellos mismos a los proyectos alineados a las prioridades. Estoy seguro que si trabajamos con las prioridades no van a faltar los recursos”.

Miguel García está de acuerdo en que la inversión en investigación agrícola no es un gasto, es una inversión en el desarrollo de los países, que ha perdido aparente relevancia, porque la gente piensa que invertir en los sectores primarios fue cosa de los años cuarenta o cincuenta del Siglo pasado, cuando debe ser cosa del Siglo XXI, porque la investigación en agricultura, en sistemas agrícolas, no sólo garantiza la alimentación, sino también la estabilidad, ayuda a resolver los problemas del clima y de desigualdad social. Hay que revaluar esto y los investigadores y los líderes de la investigación tenemos que cambiar nuestro discurso de pedir a decir: esta es la solución que proponemos.

Si yo propongo buenas soluciones, seguro vamos a tener los recursos”.

Al cuestionarlo sobre la asignación de recursos económicos más allá del presupuesto anual como lo solicitan investigadores, el director del INIFAP señala que siempre hemos pedido que los presupuestos sean multianual, en algunos casos es claro que la fluidez de los recursos no coincide con los ciclos biológicos, esas son realidades que estamos viendo cómo vamos a ir avanzando poco y esto solamente se hace a través de la gestión, a través de la conversación, de mostrar evidencias. Todo mundo habla la Farm Bill en Estados Unidos, con presupuestos de cinco años, eso le toca a otras autoridades resolverlo;  vamos a seguir cabildeando y hemos tenido en algunos casos una buena recepción y seguiremos insistiendo.

¿Qué mensaje le daría a los investigadores del INIFAP?

Primero que reconozco mucho su trabajo; segundo, que estamos trabajando para asegurar que cuente con un ambiente de trabajo que le sea propicio; tercero, que espero su comprensión y apoyo para cambiar de paradigma, no podemos seguir actuando como trabajamos en el pasado, todo mundo me dice cómo se trabajó en el pasado, pero muy pocos han presentado propuestas de cómo trabajar para el futuro.

La función del INIFAP será asegurar la la soberanía y la seguridad alimentaria de México mediante la provisión de conocimientos tecnologías focalizadas en el productor particularmente de pequeña y mediana escala de México, eso es lo que estamos trabajando.

Finalmente, García Winder manifiesta que al llegar a sus 40 años: “al Instituto lo encuentro como un campo ya sembrado, con una semilla que puede producir los cambios que se requieren en investigación para el Siglo XXI. Sí, hay que ir sentando, hay que ir transformándonos poco a poco, pero construyendo a raíz de lo que ya tenemos”.

*En 1985 tenía 2 mil 500
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ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

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