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A sus 40 años, INIFAP requiere cambiar, eliminar burocracias y ver hacia el futuro

REPORTAJE ESPECIAL

Al llegar a sus 40 años, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), la principal institución pública que atiende al campo de México, que ha resistido los embates neoliberales que desmantelaron dependencias de apoyo al sector, tiene fortalezas, sobre todo en su capital humano; pero también arrastra problemas por los bajos presupuestos, la reducción de investigadores, el deterioro de instalaciones en sus campos experimentales, burocracias que obstaculizan procesos de investigación y el reto de renovar su personal, que ha ido envejeciendo.

Investigadores y ex directivos exponen a imagenagropecuaria.com la situación actual que enfrenta el INIFAP y también esbozan algunas ideas para fortalecerlo y hacer los cambios que requiere, desde el ámbito administrativo hasta la investigación, que es el quehacer fundamental del organismo.

El doctor Fernando Castillo González, quien trabajó en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), que se fusionó en 1985 con los institutos nacionales de investigaciones forestales y el de pecuarias (INIF e INIP) para conformar el INIFAP, recuerda que en ese tiempo eran más de 2 mil 500 investigadores, pero está plantilla se ha ido reduciendo por el mecanismo de retiros voluntarios ahora son alrededor de 800, ya que hace poco hubo un “moche” de 40.

El ahora investigador del Colegio de Postgraduados expuso en un foro que durante años se han cerrado instituciones de investigación y continua el desmantelamiento y reduccion de presupuesto para la investigación en México; sin embargo, confió en que “ojalá se revierta este proceso, que es lamentable”.

El investigador del INIFAP, desde 1980, Lamberto Zuñiga Estrada, expone que en la región Noreste del país los proyectos de Investigación iniciaban con la identificación de las necesidades de tecnología de los productores y tenían resultados a corto, mediano y largo plazo, y el financiamiento no era una limitante; hoy el apoyo económico público se ha reducido considerablemente, originando que los proyectos sean anuales; propuestos de manera individual y sin financiamiento estable.

El resultado de lo anterior –agrega– ha sido la obtención de tecnologías de bajo impacto en el sector productivo, pero que permite a los Investigadores cumplir con los productos entregables con los que el INIFAP es evaluado.

Hay, además, una tendencia al individualismo, pues ante la falta de incentivos o salarios dignos para los investigadores, éstos buscan incrementar su ingreso económico dedicando más tiempo a cubrir los requisitos para ingresar al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y a obtener salarios extra mediante el Programa de estímulos internos del INIFAP que en cumplir con las actividades sustantivas del instituto, lo que se traduce en una falta de identidad, pertenecía y orgullo de trabajar en el organismo.

La doctora Itzel Castro Mendoza, cuya disciplina de investigación es de conservación y restauración, afirma que el INIFAP  “es una institución necesaria para México, olvidada por sus dirigentes y que está siendo desmantelada por su gobierno.  Aunque pocos mexicanos lo conocen, muchos se benefician de su existencia, por ejemplo, a través de las semillas mejoradas que producen o gracias a los proyectos de conservación y restauración que dirigen en todo el país”.

Lamenta que no obstante lo anterior, el instituto no brille, por muchas razones, porque no tenemos grandes habilidades sociales y las labores de difusión nos cuestan. A pesar de todo nos reinventamos, en el último lustro hemos abrazado la divulgación constante de nuestros resultados y proyectos; y definitivamente eso ha abonado a no haber desaparecido como muchas otras instituciones de investigación.

Critica que algunas autoridades nunca hayan realizado actividades de investigación y, con un perfil más político que científico, participan del desmantelamiento de la institución, “un proceso paulatino, pero constante”. Recuerda que cuando llegó en 2012 a trabajar al INFAP, en el estado de Chiapas los sitios experimentales de San Cristóbal de las Casas y el de Pichucalco tenían varios años de estar abandonados. Además, el número de investigadores decrece cada año, bajo el argumento que “Hacienda” no permite nuevas contrataciones; sin embargo, compañeros se jubilan o fallecen, algunos otros son despedidos o renuncian, y las contrataciones continúan negándose.

Expresa su preocupación porque la Convocatoria de Recursos Fiscales 2024, que se destinan a financiar investigación se lanzó, pero luego de ocho meses se comunicó que no había suficiencia presupuestal. En 2025 ni siquiera hubo convocatoria y “nos urgen a que encontramos financiamiento por nuestra cuenta”. Además, se contrata personal de apoyo bajo el modelo de outsourcing, que cobran excesivas tarifas al instituto, Por ejemplo, contratar a personal de apoyo en campo puede costar al proyecto $22,600 mensuales, sin embargo, el personal solo recibe $12,000 de la empresa que lo contrata. Así, los proyectos se encarecen demasiado, y las fuentes financieras prefieren empresas privadas con precios más competitivos.

En el aspecto de género, Castro Mendoza señala que

en el INIFAP no hay ninguna mujer ocupando un puesto directivo a nivel central, y las pocas que existen a nivel regional, no están en la parte científica, sino en la administrativa.

“El gremio agrónomo y forestal esta dominado por los varones y el instituto es muestra de ello. Por cada 15 investigadores varones, cuatro son mujeres en Chiapas, y una proporción muy parecida se repite en todos los campos experimentales del país”. Además, acusa que se tolera la violencia de género y se han violado derechos laborales cuando una mujer esta embaraza.

La doctora Carmen Jacinto, investigadora del Cevamex del INIFAP considera que la institución requiere fortalecerse y retomar su rumbo, “ha enfrentado épocas de escasez que se reflejan en la condición de sus instalaciones y en los insuficientes proyectos de investigación, sin embargo, tiene fortalezas, su personal con mucha experiencia, conocedor y comprometido con el  campo mexicano, así como el hecho de que el INIFAP cuenta con campos experimentales que se distribuyen a lo largo del territorio nacional”.

Confía en que el actual director del INIFAP, Miguel Jorge García Winder, orientará los recursos, capacidades, y experiencia del personal investigador a la solución de los grandes problemas nacionales en las áreas agrícola, pecuaria y forestal, y contribuir a alcanzar las metas que se ha planteado en esas áreas el actual gobierno, particularmente la soberanía alimentaria.

La investigadora agrega que una tarea al interior del organismo es que, “como toda institución que busca mantenerse en el tiempo requiere llevar a cabo una renovación periódica de su personal, para asegurar continuidad y transmisión de conocimientos y la incorporación de nuevas competencias, para lo que será necesaria una transición programada con responsabilidad para un exitoso, armónico y sostenible relevo generacional”.

Varios de los investigadores coinciden en criticar la excesiva burocracia que existen dentro del INIFAP y que obstaculiza procesos de investigación, además cuestionan que las autoridades, en diferentes niveles, ocupen puestos sin previa convocatoria (por dedazo), situación que ha originado que los encargados administrar los recursos económicos, tengan mas injerencia y autoridad en las actividades sustantivas del INIFAP. Refieren que

se da la práctica más añeja del compadrazgo, por encima de las capacidades, porque algunos puestos siguen siendo designados por el director nacional del instituto, no están sujetos a convocatoria o a desempeño”.

Innovar y ser visionario

El ex director del INIFAP, Pedro Brajcich Gallegos, destaca que el instituto tiene mucha experiencia, en lo que ha sido investigación básica que no todos los institutos ejercen, ha tenido bastante contribución de la creación de ese conocimiento. Hay que buscar nuevas innovaciones que tal vez no llevan tanto tiempo en inversión y tiempo para tener resultados favorables. Es muy importante, la transferencia de tecnología de lo que ha sido de éxito y que eso sirva de ejemplo para las nuevas generaciones.

Respecto a la canalización de mayores recursos para el instituto, comenta que ahora es mucho más difícil tener un presupuesto amplio, “se tiene que tener muchísima invención para poder aprovechar lo que logre tener de presupuesto y también buscar otras asociaciones no nada más esperar que el papá gobierno de lo suficiente, que eso nunca va a ser”. Hay que buscar  alternativas, hacer una asociación con la industria o con asociaciones de productores o patronatos para resolver el problema de financiamiento de proyectos de investigación y de transferencia.

Sobre el número de investigadores que debe tener el INIFAP, manifiesta que se debe hacer un análisis interno de para qué es bueno el instituto y con base en ello hacer los ajustes necesarios.

Afirma que esta institución debe seguir existiendo, porque es el pilar de los sectores agrícola, pecuario y forestal.

No tenemos otro instituto en México que se dedique a estos tres aspectos de lleno y que está presente a nivel nacional, que eso debe estar conscientes, así que debe de seguir existiendo, de que debe renovarse no hay duda, los tiempos pasan y hay que ver la realidad y lo que siempre he pensado: para qué es bueno el instituto”.

El también ex director del organismo Rafael Ambriz Cervantes, expresó es “una institución maravillosa de grandes científicos y científicas de excelencia” y el reto más importante son los cambios que se tienen que hacer para adecuarse a la nueva situación del país, en temas como cambio climático, la autosuficiencia alimentaria que es muy importante, y seguir teniendo proyectos exitosos, porque eso es lo que ha dado vida a la institución.

Respecto a la necesidad de mayor presupuesto para INIFAP, anota que los recursos son importantes, pero es más importante el talento; nosotros hemos trabajado a veces sin recursos y eso es algo que tenemos que valorar del instituto…”.  La Secretaría de Agricultura y todos los organismos que están alrededor del instituto deben de aportar para poder recibir información y un punto importante es la divulgación de las tecnologías con los medios de comunicación, siempre estar al tanto de la televisión, la radio, la prensa escrita, aparte de los artículos científicos.

Está de acuerdo en que requieren más investigadores y plantea establecer alianzas con las universidades que están muy dinámicas en el país.

El doctor Antonio Turrent Fernández, ex director del INIFAP, refiere que muchas de las tecnologías actuales de producción agrícola en México y el mundo serán obsoletas en dos o tres décadas, debido al cambio climático que genera condiciones extremas para la producción de alimentos y ocasiona la movilidad geográfica de enemigos y amigos naturales de los cultivos. El instituto no debe esperar a que esto ocurra para comenzar a desarrollar nuevas tecnologías que funcionen, porque ellas requieren años para estar disponibles. Por esto, se debe comenzar desde ya, con investigación sobre hipótesis y planteamientos visionarios.

Por ello, propone que el gobierno mexicano establezca un Consejo Consultivo Estratégico (CCE) que sugiera al titular de la Sader en funciones la dirección de la investigación visionaria que realice el INIFAP y otras instituciones del sector. La condición sine qua non para que el CCE funcione es que sea integrado por expertos de carrera con sobresaliente formación científica y experiencia en el campo mexicano, y que tengan permanencia ante cambios de gobierno.

Como experto en maíz, Antonio Turrent señala que los ancestros de la línea evolutiva que llegó al Teocintle y al maíz ya estuvieron expuestos a eventos climáticos catastróficos alternando con períodos de climatología benigna durante los últimos 20 millones de años. Solamente aquellos individuos que se adaptaron a esas condiciones pudieron pasar sus genes a las siguientes generaciones, hasta llegar al Teocintle y al maíz nativo. “Es atractiva la hipótesis de que hay dispersos en las 59 razas nativas de maíz, alelos de genes que confieren resistencia genética a las condiciones extremas que ya han comenzado a manifestarse en lo que va del siglo”. Es urgente colectar sistemáticamente plantas de maíces nativos que enfrenten eventos catastróficos de sequía y altas temperaturas y aún así produzcan alguna cantidad de grano. Estas plantas servirán de base para desarrollar las nuevas variedades que funcionen a durante el resto del siglo.

Otra dirección que se debe seguir la investigación es lograr la perennidad en el maíz. En Jalisco hay poblaciones de Teocintle perenne sexualmente compatible con el maíz moderno. Hace 25 años, Estados Unidos tuvo una iniciativa con maíz a partir de Teocintle perenne. “Ya es tiempo de comenzar visionariamente esta iniciativa en México. El INIFAP tiene la capacidad de lograrlo si el gobierno mexicano toma la decisión de impulsarlo. Un maíz perenne que interrumpiera su ciclo debido a la sequía y o temperaturas extremas, y retomaría su desarrollo cuando esas condiciones extremas cedieran”.

El doctor Alejandro Espinosa Calderón, Investigador Emérito SNII, quien ha desarrollado diversos proyectos de investigación en el INIFAP, expresa: “no tengo duda que el instituto podrá elevar su vuelo como Ave Fénix, tomará  el liderazgo tecnológico y lugar relevante para guiar a México hacia la suficiencia y soberanía alimentaria, en agricultura, bosques, temas pecuarios”.

Hace énfasis en que “el nuevo milagro del campo mexicano, tendrá en el INIFAP, un baluarte, con sus excelentes investigadores, y técnicos, que entregan semillas de variedades mejoradas, tecnología, historias de vida dedicadas a México, que merecen el apoyo gubernamental por tan noble labor, de esa manera todo será para bien del país”.

 

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ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

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