Aguacate, berries, agroquímicos y descargas residuales merman Lago de Pátzcuaro y especies endémicas
Trabaja IMIPAS, gobierno estatal y productores en conservar, producir y recuperar especies endémicas del embalse
ERNESTO PEREA, enviado
Pátzcuaro, Michoacán.- A los seis años Florencio Cornelio miraba, en lo profundo, a través del agua cristalina los peces blancos y acúmaras, especies endémicas del Lago de Pátzcuaro que abundaban por doquier. La pesca era una actividad importante y los lugareños vivían en parte de ella. Hoy, el motor de la lancha agita la densa arena que enturbia este embalse, que en la últimas cuatro décadas ha mermado cinco metros de su nivel, en parte porque los cultivos intensivos como aguacate y berries absorben el vital líquido –huachicoleo— que ya no llega a la parte baja. La contaminación por residuos de agroquímicos, aunada a descargas domiciliarias y la introducción de carpa y tilapia, especie exóticas, contribuyeron a menguar de manera dramática la fauna endémica del lugar.
Los registros históricos de la producción pesquera en este lago –parte emblemática del paisaje del territorio michocano– indican que en el año de 1988 la producción alcanzó 2 mil 500 toneladas al año de ambas especies y en la actualidad es de apenas 130-140 toneladas anuales. El pez blanco ha estado al borde la extinción y hoy su producción es mínima, al representar solo el 0.1 punto uno por ciento del volumen total de pesca, indica a imagenagropecuaria.com el jefe del Centro Regional de Investigación Acuícola y Pesquera en Pátzcuaro (CRIAP), del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS), Andrés Arellano Torres.
En un recorrido por el Lago de Pátzcuaro, Florencio Cornelio Alonso, pescador de 49 años años, oriundo de la comunidad indígena de San Jerónimo Purenchécuaro, municipio de Quiroga, lamenta: “Ya no hay población de pez blanco; nos afectó muchísimo la sequía de hace dos años”.
Uno de los factores que contribuyeron en el tiempo a la merma del pez blanco fue la introducción de la carpa y la tilapia en los años cincuenta, como parte de programas de gobierno, que competían con las poblaciones del pez blanco. “Compañeros llegaron a agarrar carpas de 25 kilos, imagina cuánto pescado no comían esos animalitos; ahorita lógico ya ha bajado la la población de carpa, nosotros lo hemos visto porque antes no había tanto charal, porque ahorita ya hay”, expresa Cornelio.
En este embalse que lucha por sobrevivir hay un descenso muy significativo de especies endémicas, pez blanco, acúmara y achoque, por ello los gobiernos federal y de la entidad, junto con investigadores y productores están trabajando en alternativas para repoblarlas.
Andrés Arellano explica que se tiene el objetivo de crear un desarrollo tecnológico para el cultivo no solamente de pescado blanco, sino también de acúmura y del achoque, un anfibio al que comúnmente se conoce como ajolote.
El responsable del CRIAP de Pátzcuaro del IMIPAS –dependiente de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), expone que no solamente es la conservación de las especies, sino crear una alternativa de producción alterna a la pesca a través de la acuacultura y cultivar en estanques un alimento, como el pescado blanco, que tiene muchas propiedades benéficas para la salud.
El CRIAP cuenta con la capacidad de producir hasta 50 mil crías de pescado blanco por año. El gobierno del estado de Michoacán tiene la meta de producir un millón de crías anuales y, además, crear cultivos para la engorda de pescado blanco. Para llegar a este objetivo se requieren cinco módulos, el costo por cada uno es de alrededor de un millón de pesos, pero la inversión aún no se tiene.
Respecto a las principales amenazas para el pez blanco dentro de Lago de Pátzcuaro, Andrés Arellano apunta que hay una serie de de factores que han ocasionado que la especie ya no sea tan abundante en la cuenca, por el cambio de uso del suelo por la erosión, la introducción de cultivos agrícolas comerciales como es el aguacate o las berries, cultivos que requieren una gran cantidad de agua, la cual ya no llega el cuerpo o al vaso del Páztcuaro. Eso ha tenido efectos en las poblaciones de peces y el lago, obviamente, ya no tiene las condiciones adecuadas, también por las aguas residuales la calidad y cantidad de agua en el lago no es lo óptimo para tener las poblaciones naturales.
Además, el uso de fertilizantes en los cultivos, cuyos residuos llegan al lago, incrementa los nutrientes, lo cual genera la eutrofización, de tal manera que las condiciones ya no son las adecuadas para que vivan los peces.
Las descargas residuales domiciliarias también han sido uno de los factores que han afectado a las poblaciones acuáticas. Por ello, se tiene contemplado rehabilitar varias plantas de tratamiento, esto a través del gobiernos estatales y municipales.
Debido a estos problemas el nivel del lago, en promedio, ha bajado más o menos cinco metros y ha disminuido entre 4 mil y 6 mil hectáreas el espejo de agua en los últimos 40 años”, refiere Arellano Torres.
Con el trabajo que realiza el IMIPAS, el gobierno de Michoacán, pescadores y otras entidades de gobierno, se proyecta que el cultivo de pez blanco podría darse en el mediano y largo plazo, y quizá en 10 años ya se alcancen a ver los primeros resultados.
Tenemos dos metas –recalca el responsable del CRIAP, una es que dentro del lago se recuperen las poblaciones y además fuera del lago crear una alternativa de producción comercial en el corto plazo, porque ya se tiene todo el desarrollo tecnológico, utilizando condiciones semi-controladas, con calidad de agua y también con sistemas de re-circulación cerrada para hacer más eficiente el uso del vital líquido-
Turbio panorama
Con su sombrero de ala ancha a bordo de una lancha, Florencio Cornelio recuerda que empezó a pescar en el Lago de Pátzcuaro, cuando sus aguas no estaban turbias, lo que se genera porque el oleaje remueva la tierra por el bajo nivel de agua, antes estaba más profundo y esto no pasaba”.
En aquellos años platica que iba con su papá en la canoa “dónde las nubes te van diciendo” dónde ubicar los peces, la gente conocía bien el comportamiento del lago. “Mi papa llegaba con la canoa llena de acúmaras, entre 800 y mil en un día”. Explica que la acúmara es de temporada, que va de febrero a mayo, mientras que el pescado blanco es de todo el año y se reproduce en tiempo de frío, de octubre a enero.
Respecto a los factores que contribuyeron a que el lago se fuera perdiendo, Cornelio Alonso, comenta que hace 35 años todos teníamos letrinas, no había drenaje, construíamos fosas y no se tenía conciencia de las consecuencias”.
Los municipios que descargan en este embalse son cuatro: Erongarícuaro, al lado oeste, al sur Pátzcuaro, al este Tzintzuntzan y al norte Quiroga. “Todos tienen planta de tratamiento trabajando en diferente porcentaje, pero sigue habiendo descargas domiciliarias, estamos viendo cómo hacerle para no soltar las aguas grises”.
Cornelio Alonso comenta que la profundidad del lago en su comunidad la miden en “brazadas”, por lo que donde él pesca alcanza de seis a siete brazadas, es decir de 10 a 12 metros. “Hace 15 años tenía 15 brazadas”.

También asevera que en los últimos 20 años el azolve del lago debe de andar en unos dos metros, pero cambia porque hay lugares donde no hay tanto material que baje del cerro y hemos estado trabajando para hacer retanques de piedra para retenerlo.
Hace décadas los lugareños vivían en buena parte de la actividad pesquera, pero fueron ocupando en otras actividades. Cornelio dice que los alrededor de 48 pescadores que quedan en su pueblo tienen que combinar sus actividades, que él además de la pesca cultiva chayote, que empieza a cortar desde octubre y que se vende en 120 pesos por kilo. La actividad pesquera para él y otros pescadores representa 50 por ciento de sus ingresos, pero algunos ya de edad avanzada ya solo pescan para autoconsumo.
Otra actividad que brinda el lago es la turística, “que hace 15 años no lo veíamos como una alternativa económica y ahora sí…el turismo viene en Semana Santa y viene “en las ánimas” —Día de Muertos, 2 de noviembre–, entonces de ahí pues se capitaliza uno, manifiesta el pescador.
Conservación del ajolote de Pátzcuaro
El investigador del CRIP de Pátzcuaro, Daniel Hernández Montaño, explica las actividades que realizan para rescatar al achoque o ajolote, por lo que en población silvestre se recolecta huevo, el cual se cuida e incuba para que se pueda reintroducir a estado natural a los seis u ocho meses, cuando ya tienen una longitud de 7 a 8 centímetros, edad a la que ya se defiende, porque tiene depredadores como la carpa o el pez blanco. “Es un ajolote carnívoro, por ello tiene un cierto nivel de protección, incluso puede existir canibalismo”.
La principal amenaza –expone– para esta y otras especies es la contaminación, exceso de tóxicos que haya en el lago,; aunque en los cuatro municipios principales ya tienen tratamiento de agua y la descarga no es tan fuerte como hace 10 o 15 años. “El problema es que hay mucha erosión, que esta muy talada toda la cuenca y eso ha ocasionado que el lago este más turbio, no quiere decir que este mas contaminado…”, subraya el experto.
La Red Mexicana de Cuencas señala en su sitio web que en torno al Lago de Páztcuaro “se ha perdido cerca del 60% de la cobertura forestal, sustituida por huertas o monocultivos agrícolas”.
El ajolote–rememora Hernández Montaño– se consumió de manera muy intensa por los lugareños de la ribera entre años 80 y 90, cuando se llegaron a producir hasta 80 toneladas. Es muy buscado por la gente porque tiene alto valor nutritivo. Hay una o dos UMAS (Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre) que aún venden por pieza para acuarismo o para comérselo, pero al ser caro no es tan atractivo.
–¿Con este trabajo que están realizando donde están involucrados los pescadores con científicos y autoridades creen que sea posible recuperar este las especies endémicas del lago?
–Sí es posible –responde Cornelio–, porque ya nos estamos involucrando estamos trabajando en equipo y en la medida en entremos en concientización nosotros como pescadores y con la parte de investigación empecemos a trabajar en equipo es probable, tengo confianza que de aquí en unos 10 años las cosas estén bien.

Al respecto, Andrés Arellano expresa que “tenemos el desarrollo tecnológico y lo que se requiere es de que estas comunidades o las personas interesadas en realizar la producción tengan un compromiso y la parte de este instituto es justamente realizar esa transferencia y dar un acompañamiento técnico hasta que haya una primera producción de peces.
Durante el recorrido por este lago se liberaron especies juveniles de peces blancos, en espera de que estos diminutos ejemplares puedan sobrevivir a todas las adversidades de la naturaleza y las generadas por la actividad del hombre.



