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Revisión anual del T-MEC generará incertidumbre y acentuará competencia asimétrica entre México y EU

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Detenido

La dinámica de revisión anual del T-MEC impactará al campo mexicano, debido a que genera incertidumbre en la planeación y comercialización, ya que con ese esquema no se garantizan las reglas comerciales a mediano y largo plazo.

Además, propicia la perpetuación de la competencia asimétrica, dado que los productores mexicanos arrastran un déficit de competitividad debido a los altos costos de producción locales en comparación con los subsidios, tecnología y menores costos logísticos de los agricultores estadounidenses.

El nuevo esquema del T-MEC también dificulta que los productores de granos (maíz, trigo, frijol) que obtengan créditos, inviertan en tecnificación o aseguren precios de compra-venta por adelantado con la industria, así lo expuso el secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos,

Manifestó que existe México enfrenta, “un complejo y retador panorama agroalimentario”, debido a la revisión anual del T-MEC pues mantiene en vilo al sector de pequeños y medianos productores por las presiones de Estados Unidos para reducir su déficit comercial agropecuario y ante la intención de endurecer regulaciones, reglas de origen y medidas fitosanitarias.

El dirigente de la UNTA consideró que el principal riesgo no radica en la revisión anual del T-MEC, sino en la incertidumbre permanente que genera el nuevo esquema de revisiones ya que la agricultura, la ganadería y la industria alimentaria dependen de reglas estables, inversiones de largo plazo y mercados previsibles.

Señaló que la negativa de Estados Unidos a prolongar el T-MEC por 16 años, optando por un esquema de revisiones anuales, afecta a los pequeños y medianos productores de granos básicos en México al detonar incertidumbre prolongada ya que inhibe la inversión, perpetúa el escenario de precios deprimidos por importaciones estadounidenses y frena el desarrollo de políticas públicas a largo plazo.

Recordó el dirigente de la UNTA, que desde 2016, la producción nacional de maíz ha mostrado una tendencia de retroceso y la importaciones han aumentado. Tan sólo en los primeros cinco meses de 2026, México importó 19 millones 930 mil toneladas de granos y oleaginosas, el segundo volumen más alto para un periodo enero-mayo desde que existen registros, de acuerdo con datos oficiales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

Las importaciones de maíz sumaron 10.2 millones de toneladas entre enero y mayo, lo que significó un alza de 8.4 por ciento en volumen y de 2.6 por ciento en valor, al ubicarse en 2 mil 102 millones de dólares”.

El reporte atribuye ese crecimiento principalmente al maíz amarillo, aunque también destaca un aumento en las compras de maíz blanco que pasaron de 430 mil a 456 mil toneladas, un alza de 6.1 por ciento, con Estados Unidos como único proveedor de este grano.

Además, agregó Álvaro López Ríos, que el SIAP, el Servicio de Información Agropecuaria y Pesquera de México, estimó que los mayores precios de los insumos y los bajos precios internos del maíz reducirán el área sembrada por debajo de esta proyección en Jalisco, Michoacán y Guanajuato, en 35% de la producción de primavera verano.

Ante el inicio de las negociaciones de revisión del T-MEC, por parte de la Secretaría de Economía, el sector agrícola demanda certidumbre interna y precios de garantía rentables como compensación, concluyó.

 

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