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Importación de pechuga deshuesada de Brasil a México generó pérdidas por 27 mil mdp en el último año: UNA

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La importación creciente de pechuga deshuesada procedente de Brasil, país sin tratado de libre comercio con México, ha generado pérdidas por 27 mil millones de pesos  (mdp) entre agosto de 2025 y el 12 de agosto de 2026, informó la Unión Nacional de Avicultores (UNA).

El ingreso de este cárnico al país está pasando de ser únicamente un problema de competencia para convertirse en un riesgo para el empleo, la inversión y el desarrollo de las regiones rurales donde se concentra buena parte de la actividad avícola, advirtió el presidente del Consejo directivo de la UNA, Lorenzo Martín Martín.

La incertidumbre –subrayó– que generan las importaciones de este alimento brasileño también pone en riesgo proyectos de expansión, creación de empleos e inversión, como los 3,500 millones de dólares que el sector comprometió para el periodo 2026 a 2030.

La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) indica que para el año 2022, las importaciones de pechuga de pollo deshuesada procedentes de Brasil fueron de alrededor de 90 mil toneladas y para 2025 rebasaron las 196 mil toneladas. Es decir,

en sólo tres años el volumen procedente del país sudamericano se incrementó en 118%”.

Datos de la UNA sostienen que, por cada mil toneladas de pechuga deshuesada importada, se dejan de producir 4 millones de pollos y se cancelan 280 empleos, lo que significa que desde 2022, las importaciones brasileñas del alimento mencionado impidieron la generación de más de 40,700 empleos en México.

“No pedimos cerrar las fronteras, pedimos reglas equilibradas. México puede y debe comerciar con el mundo, pero abrir el mercado no puede significar cerrar oportunidades para quienes producen, invierten y generan empleo en nuestro propio país. Las importaciones deben complementar a la producción nacional, no desplazarla ni mucho menos sustituirla”, concluyó Lorenzo Martín Martín.

En un comunicado, la UNA señala que esta situación reduce la capacidad de reinversión y aumenta la incertidumbre sobre nuevos proyectos, 
”cada proyecto que se pospone por falta de certidumbre representa empleos que no se crean y oportunidades que no llegan a las comunidades rurales. México no puede aspirar a fortalecer su seguridad alimentaria mientras debilita las condiciones para que sus propios productores inviertan y crezcan”, aseveró Lorenzo Martín.

Durante más de diez meses, el sector avícola ha expuesto de manera formal y técnica esta problemática a diversas autoridades. Ante ello, la UNA solicitó la intervención de la presidenta de México, Claudia Sheibaum Pardo, para eliminar la exención arancelaria aplicable a las importaciones de pechuga de pollo deshuesada originarias de Brasil, y sustituirla por un cupo de importación, con reglas transparentes, que permitan complementar el mercado y, al mismo tiempo, propiciar condiciones de competencia más equilibradas para los productores nacionales.

Por otra parte, la UNA también recordó que el 12 de mayo pasado, la Unión Europea excluyó a Brasil de la lista de países autorizados para exportar carne de ave al mercado comunitario, por no acreditar el cumplimiento de los requisitos para el uso de antimicrobianos en animales para la producción de alimentos. La regulación entrará en vigor el próximo 3 de septiembre y se mantendrá hasta que Brasil acredite cumplir con ella. Esto representa una preocupación adicional para nuestro sector, dado que es factible asumir que parte del volumen de carne de pollo brasileó no podrá exportar a ese mercado será enviado a México.

La UNA enfatizó que no pide cerrar el mercado mexicano. Las importaciones pueden y deben complementar la producción nacional cuando las condiciones de abasto lo requieran.

Lo que resulta insostenible es que una medida extraordinaria permita una competencia estructuralmente desequilibrada y termine desplazando producción, inversión y empleos en México.”

El problema –expuso– surge cuando se conceden condiciones extraordinarias de acceso a países con los que México no tiene tratado de libre comercio, profundizando las asimetrías productivas que ya enfrentan los productores nacionales. Brasil goza de ventajas relevantes en disponibilidad de tierra, agua, granos, oleaginosas y otros insumos esenciales, mientras que una parte importante de los insumos que utiliza la avicultura mexicana debe importarse y pagarse en dólares.

El organismo avícola enfatizó que el objetivo de esas importaciones fue ofrecer precios bajos a los consumidores, y pese al indiscriminado volumen de éstas, dicho objetivo no se logró. Los únicos beneficiarios de esta apertura comercial han sido los importadores y comercializadores, mientras que el consumidor pagó precios altos y el productor mexicano absorbió el costo del ajuste, como lo demuestran los precios de importación y de venta al consumidor, según cifras oficiales de la ANAM y de la PROFECO.

La UNA señaló que la avicultura mexicana de pollo genera más de 886 mil empleos directos e indirectos y tiene una presencia relevante en zonas rurales. Por ello, una presión prolongada sobre los márgenes de los productores, especialmente pequeños y medianos, no solamente compromete su permanencia, también su capacidad para ampliar instalaciones, contratar personal, modernizar procesos y detonar nueva actividad económica en sus regiones.

 

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