Buscará SNICS: certificar 50% de semillas en 2012
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Detenido
El Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) certifica el 40 por ciento de las semillas que se comercializan en el país, esto equivale a alrededor de 260 mil toneladas.
Enriqueta Molina, directora general del organismo, refirió que tienen la meta de alcanzar la certificación de 300 mil toneladas de semilla en el 2012, esto representaría 50 por ciento de la demanda nacional.
El SNICS certifica alrededor de 19 cultivos, entre los que destacan algunos granos básicos como el trigo, cebada, sorgo y maíz. Sobre este último, señaló que 20 por ciento de la producción nacional se da a través del uso de semilla certificada producida por empresas transnacionales.
Mientras que en trigo y papa, el cien por ciento de la semilla es nacional. En el caso de frijol, sólo algunos productores emplean semilla importada, porque les gusta alguna variedad del cultivo que no se produce en México.
En la producción de sorgo casi toda la semilla es importada. Hace algunos años se producía la semilla en Tamaulipas, pero por la baja disponibilidad de agua en esa región, ahora se importa casi toda, explica Enriqueta Molina.
El empleo de semillas certificadas brinda garantía y certidumbre de calidad a los productores y comercializadores, porque para que una variedad de semilla obtenga el sello del aval del SNICS tiene que someterse a pruebas científicas y cumplir con protocolos de calidad de carácter internacional.
Para realizar ese tipo de pruebas el organismo, descentralizado de la Sagarpa, cuenta con el Laboratorio Central de Referencia, que está equipado con instrumental de vanguardia tecnológica para analizar más de 20 mil muestras por año.
Una de las pruebas que realiza es la de pureza física, donde se corrobora si la información que contiene el empaque de semillas corresponde con la calidad del producto que contiene.
El SNICS supervisa una superficie de alrededor de 55 mil hectáreas donde se produce semilla certificada, para ello realiza más de 12 mil 500 visitas de campo al año.
Registro de variedades vegetales
Además de la certificación el SNICS trabaja en el registro de variedades vegetales a través de la documentación y trazabilidad científica de dichos cultivos. Una vez que se llevó a cabo el registro, se concentra la información en catálogos que sirven de referencia y amparo ante un caso de biopiratería.
El registro de materiales vegetales protege y brinda seguridad jurídica a los obtentores de las variedades y evita la adjudicación ilícita de cultivos y variedades nativas de México.
En el catálogo se tiene un registro de mil 800 variedades, de las cuales, 43 por ciento pertenecen a instancias públicas.
También se tiene el registro de 150 variedades nativas, que no tienen fines de lucro, como el pago por los derechos de uso, su finalidad es prevenir la biopiratería a través de su documentación, puntualiza la titular del SNICS.
La institución recibe cada año cerca de 200 solicitudes de registro de variedades, y casi todas son adheridas al catálogo, siempre y cuando, cumplan con todos los requisitos que la las leyes y normas, tanto nacionales como internacionales señalan.
Conservación de recursos fitogenéticos
Con el Sistema nacional de recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura (Sinarefi), el SNICS contribuye al resguardo de la soberanía de los recursos fitogenéticos en México para la alimentación y la agricultura.
Cuentan con un programa de 14 bancos comunitarios de germoplasma o semilla, para el resguardo y uso de los materiales nativos de maíz. En los estados de Chihuahua, Yucatán, Chiapas, Estado de
México y el Distrito Federal operan bancos comunitarios. Mientras que en el estado de Oaxaca, el programa tiene un mayor grado de avance, pues ya se han instalado siete bancos de germoplasma y un número muy grande de productores participan en el programa de conservación.
Además de evitar la extinción de materiales genéticos, que han evolucionado a lo largo de varios siglos para adaptarse a las condiciones adversas del terreno, como los suelos de Yucatán, que son muy pobres en materia orgánica; los recursos fitogenéticos nos permiten obtener cultivos con mayor rendimiento, con resistencia a plagas, enfermedades, salinidad o sequía, destaca Enriqueta Molina.
La idea, dijo, es descubrir nuevas aplicaciones y usos de las distintas variedades fitogenéticas que generen valor agregado y mejores ingresos para los productores.
Reglamento de Semillas que fortalece producción y evita la biopiratería
Por otra parte, la Sagarpa informó que con la publicación del Reglamento de Producción, Certificación y Comercio de Semillas -este 2 de septiembre en el Diario Oficial de la Federación (DOF)-, se ofrece al sector rural un marco jurídico actualizado conforme a las nuevas tecnologías y prácticas en la materia.
Además, de proporcionar mayor certidumbre a los productores del campo mexicano, este documento está armonizado con la legislación nacional e internacional vinculante y relacionada en materia de propiedad intelectual, bioseguridad y recursos fitogenéticos.
Se fortalecen también las atribuciones del SNICS en materia de inspección y verificación; se amplía la cobertura que permite aplicar la legislatura y el marco normativo no sólo a granos básicos, sino a frutales, ornamentales, hortalizas, forrajes, forestales y otros (propagación vegetales).
Con este instrumento normativo se establecen los procedimientos para la operación de los catálogos de variedades y de mantenedores, con lo cual se fortalecen los mecanismos de inspección y vigilancia para proteger los recursos genéticos y evitar la biopiratería.
Dicho reglamento fue resultado de cinco foros nacionales y 15 reuniones regionales en donde participaron los diferentes actores vinculados con el sector semillero (investigadores, productores, comercializadores y certificadores).
Cabe señalar que el 15 de junio de 2007 se publicó la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semilla, que en su Segundo Transitorio mandata la expedición de este Reglamento, con lo cual se da cumplimiento.



