Importar maíz amarrillo cuesta a México 54 mil mdp

Importar maíz amarrillo cuesta a México 54 mil mdp

362

Insisten agroempresas en liberar siembra comercial de maíz transgénico en México para cubrir esta demanda.

Puebla, Pueb.- Agrobio México –organismo que aglutina a las principales empresas biotecnológicas, Bayer CropScience, Dow AgroSciences, Monsanto, Pioneer y Syngenta– insistió en la necesidad de revertir la moratoria sobre la siembra comercial de maíz transgénico en México, ya que la importación de 12 millones de toneladas de este grano amarillo le cuesta a este país más de 54 mil millones de pesos (mdp) al año.

Lo anterior en el marco del foro Global Agroalimentario, organizado por el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), donde expertos de países como Estados Unidos, India, Inglaterra y Austria, se pronunciaron por abrir paso a esta tecnología argumentando que tiene beneficios económicos y ambientales para los agricultores de los países que han decido autorizarlos.

En entrevista con www.imagenagropecuaria.com, el presidente ejecutivo y director general de Agrobio México, Alejandro Monteagudo, advirtió que como sociedad resentimos el impacto del alza del dólar en la importación de 12 millones de toneladas de maíz al año, ya que significa destinar más de 54 mil mdp de pesos a ese fin –considerando el dólar a 18 pesos– y “si el peso se sigue devaluando tendremos que multiplicar ese volumen por 19, 20 pesos o más por dólar”.

Expuso que este costo lo pagamos todos como sociedad, porque el maíz amarillo importado se usa para alimentar a las gallinas de postura, en la producción de pollo, para engorda de ganado bovino y porcino, y para las mascotas, además de ser insumo en diversos procesos industriales. “Como consumidores de alguna otra manera todos estamos pagando ese precio”, remarcó.

Alejandro Monteagudo consideró preocupante para el sector esta situación y es ahí donde toma importancia la propuesta de poder sembrar en México aquello que requerimos, como el maíz, para poder hacer más competitivos a nuestros productores y a toda la cadena agroalimentaria y así asegurar el abasto de todos estos productos para la población en general.

Señaló que no obstante el interés del agricultor de acceder a esta tecnología, en el caso del maíz pesa la suspensión, desde septiembre de 2013 –“segunda moratoria”–, para la siembra comercial de este grano. Incluso, aun cuando la autoridad estaría en posibilidad de emitir permisos para cultivos experimental y piloto, esto no se ha concretado y “en los hechos no se expiden permisos para ninguna de las etapas desde hace tres años”.

El directivo de Agrobio México confió en que esta situación se revierta a la brevedad, porque técnica, legalmente y económicamente asiste la razón a las empresas y promotores de estas tecnologías.

Alejandro Monteagudo dijo no compartir declaraciones como la que hizo FAO en el sentido de que los transgénicos son una tecnología obsoleta, porque a 20 años de su siembra comercial, los organismos genéticamente modificados (OGM) tienen un potencial enorme y vienen productos con soluciones para múltiples problemas del campo, que serán tolerantes a la sequía, soya con mayores expresiones de Omega 3 y otros productos que llegarán a México no necesariamente para siembra.

En el marco del foro Global Agroalimentario, el investigador de Ciencia, Integración y Política Pública de Australia, Steve Hatfield, expuso que en el caso de los OGM se debe revisar si los beneficios sólo son para la empresa creadora de la semilla mejorada o también beneficia económicamente a los agricultores.

El economista en jefe de la Federación de Agricultores de Estados Unidos, Robert E. Young, resaltó que los gobiernos de los países en desarrollo deben continuar con el uso de la biotecnología y con ello impedir que las naciones desarrolladas les digan cómo llevar a cabo su producción.

Apuntó que los gobernantes en el ámbito global deben  fomentar la investigación y el uso de la  tecnología de OGM, porque hoy la investigación la realizan principalmente las empresas privadas y cuando una nación rechaza esta tecnología las firmas migran hacia otros lugares donde es bienvenida su inversión.

El ambientalista inglés Mark Lynas consideró que hay que dar la posibilidad a los productores en el uso de transgénicos, sin dejar de proteger la diversidad de semillas nativas.

El experto, quien cambio su postura de estar en contra de los trasngénicos a una de promotor de éstos, expresó que no es pro OGM y que está a favor de la ciencia y del desarrollo, aunque reconoció que es un debate complicado, porque esta tecnología puede beneficiar a las grandes compañías, pero también a los campesinos más pequeños.

Manifestó que la pregunta debe ser cómo utilizar esta tecnología, porque puedes ayudar a los pequeños productores a bajar la cantidad de químicos que usan y si esto pasa está ayudando al medio ambiente y a la economía de estos agricultores.

Mark Lynas recalcó que no tiene sentido prohibir sólo porque sí el uso de esa tecnología, sino que se debe analizar cómo se debe utilizar.