Sin embargo, aclaró que para que ésta empiece a conformarse —tentativamente a partir del próximo ciclo agrícola— se requiere que el tema sea analizado por las autoridades de la Secretaría de Hacienda.El representante de los productores privados de México, manifestó que precisamente uno de los 13 puntos del acuerdo para la estabilización del precio de la tortilla, firmado por diversos sectores, establece la conveniencia de contar con una reserva estratégica, a fin de evitar especulación en el precio del maíz.Luego de indicar que México importa 10 millones de toneladas de maíz amarillo, al ser deficitario de este tipo de grano —el cual se destina única y exclusivamente para el consumo pecuario, a diferencia del blanco que se utiliza para los humanos—, Yesaki informó que en la actualidad “en Sinaloa se tiene un poquito de maíz blanco”.El dirigente del CNA argumentó que más que aumentar las hectáreas con la siembra de este grano básico, lo que se requiere es una política de Estado en apoyo de los pequeños y medianos productores, para que tengan la opción de contar con semillas mejoradas; “no estoy hablando de transgénicos, sino de híbridos convencionales, de lo que se trata es de mejorar la producción”, apuntó.Consideró que en la misma superficie los productores pueden buscar que haya transferencia de tecnología, semillas mejoradas, asociación de productores de manera comercial, a fin de que puedan comprar insumos y vender sus productos a economía de escala, para evitar que parte de las utilidades se quede en el eslabón entre el productor y el consumidor final.Respecto a si la producción de biocombustibles podría en riesgo la alimentación, el empresario respondió que “si en un país donde somos deficitarios en granos y oleaginosas en más de 15 millones de toneladas, mismas que importamos, y aun así se quisiera destinar parte de éstos a la producción de bioenergéticos, el déficit será mayor”.De ahí que se pronunció a favor de se tomen decisiones respecto al tema de la bioeconomía, con otro tipo de cultivos como la remolacha o el aceite de palma; diferentes a granos forrajeros, que comúnmente se destinan para elaborar productos pecuarios o para las dietas de los alimentos balanceados que requieren los animales que producen huevo, leche, pollo, res y cerdo.Consideró que ya es hora de que México decida si va ha entrarle a la bioeconomía o no; y de ser así tendrá que definir —rápido— qué tipo de cultivos o semillas mejoradas empleará.Los OGM —señaló— representan una alternativa a la que el país debe tener acceso, siempre y cuando se tengan los permisos experimentales para proteger los cultivos. Por ejemplo, los permisos para la siembra de maíz de manera experimental permitirán contar con una información más real de este tipo de cultivos en el país; y en todo caso será la autoridad, basada en la opinión de los expertos, la que decida si es conveniente o no incursionar en este tipo de cultivos, explicó.“Nosotros como productores lo que queremos son definiciones, pero de no ser así nosotros tomaremos nuestras decisiones como productores”, insistió Yesaki Cavazos.