Puede agricultura reducir pobreza y generar desarrollo: BM
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Detenido
Por ejemplo, en el caso de China, que ha emergido como una potencia económica, el estudio refiere que “el crecimiento total originado en la agricultura fue 3.5 veces más eficaz en reducir la pobreza que el crecimiento generado en otros ámbitos”. En América Latina este indicador fue 2.7 veces más eficaz.
El documento destaca que “la agricultura puede ser una fuente de crecimiento para la economía nacional, crear oportunidades de inversión para el sector privado e impulsar en gran medida las industrias relacionadas con la agricultura y la economía rural no agrícola”.
Otro dato importante es que dos tercios del valor agregado de la agricultura se generan en países en desarrollo. En los países agrícolas, la actividad es responsable, en promedio, del 29 por ciento del producto interno bruto (PIB) y emplea al 65 por ciento de la fuerza laboral. Las industrias y los servicios vinculados con la agricultura en las cadenas de valor a menudo representan más del 30 por ciento del PIB en los países en proceso de transformación y los urbanizados.
En el siglo XXI –apunta el informe–, la agricultura sigue siendo un instrumento fundamental para el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza. Esto es relevante ya que “tres de cada cuatro personas pobres en los países en desarrollo viven en zonas rurales (2.100 millones subsisten con menos de dos dólares al día y 880 millones, con menos de un dólar al día y la mayoría depende de la agricultura para su subsistencia”.
El texto anota que “resulta imperativo promover la agricultura para alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio de reducir la pobreza y el hambre a la mitad para 2015 y continuar luchando contra éstos durante varias décadas más”.
Empero, reconoce que la agricultura por sí sola no bastará para reducir en forma masiva la pobreza, pero ha demostrado ser “especialmente eficiente” en esta tarea.
De acuerdo con el documento la reciente disminución de la tasa de pobreza de quienes subsisten con un dólar al día en los países en desarrollo, que pasó del 28 al 22 por ciento entre 1993 y 2002 se debió principalmente a la reducción de la pobreza rural (del 37 al 29 por ciento), mientras que la tasa de pobreza urbana se ha mantenido casi constante en 13 por ciento. Más del 80 por ciento de la disminución de la pobreza rural puede atribuirse a que las condiciones en las zonas rurales han mejorado, y no a que los pobres han abandonado esas áreas. n “A pesar de la impresión general, la migración a las ciudades no ha sido el principal instrumento para la reducción de la pobreza en las zonas rurales (y en el mundo)”.
El texto destaca que la gran disminución del número de pobres en las zonas rurales (de 1.036 millones en 1993 a 883 millones en 2003) se ha limitado a Asia oriental y el Pacífico. En Asia meridional y África al sur del Sahara, el número de pobres en las zonas rurales ha continuado aumentando y es probable que exceda la cantidad de pobres de las zonas urbanas para 2040. En estas regiones, es prioritario movilizar la agricultura en pos de la reducción de la pobreza.
La mano visible del Estado
La agricultura –continua el informe– ofrece posibilidades promisorias para el crecimiento, como la reducción de la pobreza y la prestación de servicios ambientales, pero para que esas posibilidades se concreten también hace falta la mano visible del Estado en la tarea de brindar servicios públicos esenciales, mejorar el clima para la inversión, regular la ordenación de los recursos naturales y garantizar la obtención de resultados sociales deseables.
Para llevar adelante los programas de agricultura para el desarrollo, es necesario mejorar la gestión de la agricultura a nivel local, nacional e internacional.
El Estado deberá contar con mayor capacidad para coordinar los diversos sectores y formar asociaciones con actores privados y de la sociedad civil. Los actores del ámbito internacional deben lograr resultados en un complejo programa de acuerdos interrelacionados y bienes públicos internacionales. La potenciación de la sociedad civil, en particular de las organizaciones de productores, es esencial para mejorar la gestión en todos los niveles.
Tres mundos agrícolas
La agricultura se lleva a cabo en tres mundos bien diferenciados: uno principalmente agrícola, uno en proceso de transformación y otro urbanizado. En cada uno de ellos el modo en que el programa de agricultura para el desarrollo procura lograr crecimiento sostenible y reducción de la pobreza es diferente.
En los países principalmente agrícolas, entre los que se cuentan la mayoría de los de África al sur del Sahara, la agricultura y las industrias vinculadas a ella son esenciales para el crecimiento y la reducción en gran escala de la pobreza y la falta de seguridad alimentaria. Para utilizar la agricultura como base del crecimiento económico en los países principalmente agrícolas, se requiere una revolución de la productividad de los pequeños establecimientos agrícolas.
En los países urbanizados, que comprenden casi toda América Latina y gran parte de Europa y Asia central, la agricultura puede ayudar a reducir la pobreza rural que aún persiste si los pequeños agricultores se convierten en proveedores de los mercados modernos de alimentos, si se generan buenos empleos en la agricultura y la agroindustria y se introducen mercados para los servicios ambientales.
También es posible encauzar la agricultura para que brinde más servicios ambientales. La solución no consiste en desacelerar el desarrollo agrícola, sino en buscar sistemas de producción más sostenibles. El primer paso es instalar incentivos adecuados fortaleciendo derechos de propiedad y eliminando subsidios
que fomentan la degradación de los recursos naturales. También resulta esencial la adaptación al cambio climático, que afectará en mayor medida a los agricultores pobres.
El último Informe sobre el desarrollo mundial dedicado a la agricultura se publicó hace 25 años, es hora de volver a colocar este sector en el centro del programa del desarrollo, teniendo en cuenta que el contexto actual de desafíos y oportunidades es extremadamente distinto.
Tres preguntas del informe:
¿Qué puede hacer la agricultura a favor del desarrollo?
La agricultura ha servido de base para el crecimiento y la reducción de la pobreza en muchos países, pero muchos más podrían beneficiarse si los gobiernos y los donantes desandaran el camino recorrido durante años de desatención en materia de políticas y solucionaran el problema de inversiones insuficientes e inadecuadas en el sector agrícola.
¿Qué herramientas son eficaces a la hora de utilizar la agricultura para el desarrollo?
Es prioritario incrementar los recursos de los hogares pobres, elevar la productividad de los pequeños agricultores (y de la agricultura en general) y crear oportunidades en la economía rural no agrícola que los pobres puedan aprovechar.
¿Cuál es el mejor modo de llevar adelante los programas de agricultura para el desarrollo?
Diseñando políticas y procesos de toma de decisiones más adecuados para las condiciones económicas y sociales de cada país, movilizando apoyo político y mejorando la gestión de la agricultura.
La agricultura es el medio de vida del 86% de la población rural. Ofrece empleo a 1.300 millones de pequeños productores y trabajadores sin tierra, brinda “bienestar social financiado por el sector agrícola” en los casos de crisis urbanas y es la base de las comunidades rurales viables.
De los 5.500 millones de habitantes del mundo en desarrollo, 3.000 millones viven en zonas rurales, es decir, casi media humanidad.
De esta población rural, aproximadamente 2.500 millones pertenecen a hogares que desarrollan actividades agrícolas y 1.500 millones, a hogares de pequeños agricultores.



