Este programa atiende daños por ocho diferentes tipos de fenómenos climáticos como sequías, heladas, granizada, nevada, lluvia torrencial, inundaciones, huracanes y tornados.Además atiende perjuicios a productores agrícolas de menos de 20 hectáreas de cultivos anuales como el maíz y el frijol y menos de 5 hectáreas en cultivos frutales como mango, plátano y café, así como a ganaderos que tienen menos de 30 unidades animales.Los que están arriba de estos límites se consideran productores comerciales que pueden comprar un seguro por sus propios medios y que no entran en el PACC.Para su operación, el PACC cuenta con dos mecanismos, el seguro catastrófico cuyo tiempo límite de operación es de enero a mayo, y entra donde hay exceso de daños con una coparticipación en zonas de alta marginación, donde 90 por ciento lo pone el gobierno federal y 10 por ciento el gobierno estatal, mientras que en zonas de media marginación, 70 por ciento son recursos federales y 30 por ciento estatales.Y el otro mecanismo es a través de apoyos directos, que opera todo el año, donde hay daños y no se contrató cobertura de seguros catastróficos o bien se vio rebasado el daño sobre la póliza contratada.Por ejemplo, si se protegieron mil hectáreas en un municipio de Durango y la cotingencia fue tan devastadora que se inundaron o se dañaron por sequía 2 mil hectáreas, el estado dirá me quedaron sin protección mil hectáreas, que te pague las primeras mil el seguro y los gobiernos federales y estales entran a partir de la hectárea 1001 hasta la 2 mil.La coparticipación de los dos niveles de gobierno es 50 y 50 por ciento, informó Víctor Celaya del Toro, director general de Estudios para el desarrollo rural de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa).Además, las actividades no cubiertas con el seguro pueden recibir los apoyos directos del programa o bien fenómenos climatológicos no protegidos, es decir, si el gobierno compró para sequía y se te presentó inundación, puede pagar los daños por ésta última, indicó.Si se protegió maíz y se dañó el nogal que había ahí, el PACC entró con apoyos directos para este último producto que no estaba asegurado.Con estos fenómenos climáticos se tienen dos posibilidades de operación: o compro un seguro catastrófico antes de que ocurra la contingencia o se espera a que pasen las adversidades y los estados paguen los daños, explicó.En el caso del primero, los estados pueden ir adquirir de aseguradoras privadas o en Agroasemex, que para Yucatán es para huracanes, los productores del norte del país tienen problemas recurrentes con sequías, Veracruz con inundaciones, Oaxaca con lluvias, mencionó.Si un productor fue afectado por una sequía, si sembró maíz el PACC puede darle hasta 900 pesos por hectárea para resarcir la pérdida ya que no se puede cubrir la pérdida total, de esa cantidad. De esta forma, 450 pesos son de recursos federales y los otros 450 son de recursos estatales, precisó Celaya del Toro.Si se tratara de un frutal o café el apoyo sube hasta 5 mil pesos al productor y se va a mitad y mitad, gobierno federal y gobiernos estatales siempre y cuando tenga menos de 5 hectáreas, aseveró.En un seguro puede haber polizas de hasta 10 por ciento de la suma asegurada. Así, para proteger 5 mil pesos de cosecha, la aseguradora cobra 500 pesos y si esa hectárea de café esta en un municipio de alta marginación, la federación pone 90 por ciento de los 500 pesos, esto es 450 pesos, en tanto el estado pone 50 pesos y el cafetalero no pone nada. Si un huracán daña mil hectáreas, el seguro paga 5 millones de pesos con una prima del 10 por ciento del daño, que sería de 500 mil pesos, apuntó el director general de Estudios para el Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa). Desde 2003 el PACC aseguró 95 mil hectárea en Guanajuato y ahora se aseguran 6.9 millones de hectáreas en 30 estados en el país. En 2006 se compran seguros para actividad pecuaria para 200 mil cabezas y actualmente se atienden 20 estados con 4.1 millones de unidades animal.La Sagarpa se separa del Fondo Nacional de Desastres, que operaba la Secretaría de Gobernación, a través del cual se atendían daños a carreteras, casas, vías de comunicación, escuelas y daños agropecuarios, hacerlo así implicaba tiempos de respuesta lentos al sector agropecuario, en alrededor de 210 días hábiles en los que llegaban los recursos federales después de ocurrida la adversidad, lo cual era un tiempo largo para el sector agropecuario, ahora se requiere un mes.Y si no se aprovecha esa ventana de apertura climática para el sector agropecuario implica perder un año, y esperar al próximo ciclo a que vengan las próximas temporadas, lluvias aptas para poder a cosechar.