Alta vulnerabilidad de agricultura y población rural mexicana por cambio climático
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Detenido
Los datos anteriores forman parte de la publicación Cambio Climático y Desarrollo Sustentable para América Latina y el Caribe, editado por British Council, el PNUD, Cátedra UNESCO-IMTA y Flacso, donde se advierte que para 2050 –citando proyecciones de IPCC, Panel Gubernamental de Cambio Climático—el aumento de entre 2 y 4 por ciento de la temperatura mundial propiciará que el calentamiento sea más intenso en el norte mexicano, principalmente durante el verano (junio-agosto).
Al referirse a México y Centroamérica anotan que si el incremento en la variación de las lluvias llega a ser de 10 y 20 por ciento y la temperatura sube entre 1 y 2º C, se reducirá la producción de maíz, habas y arroz en cerca de 10 por ciento.
En América Latina y el Caribe se prevé disminuya la producción de algunos cultivos como el arroz hacia el año 2020; la productividad de ganado vacuno podría resultar afectada si la temperatura alcanza 4º C.
Como consecuencia del impacto en la productividad y producción agropecuaria, “aumentaría el número de personas amenazadas por el hambre”, subraya el documento.
El estudio, realizado por los investigadores Rosalva Landa, Brenda Ávila y Mario Hernández, expone que en los escenarios de cambio climático para nuestro país existe una tendencia donde la lluvias disminuirán 10 por ciento en ciertas regiones, tanto en el invierno como en el verano; mientras que el nivel del mar en diferentes zonas costeras aumentaría de 1 a 2 metros, lo que ocasionaría inundaciones de hasta 40 y 50 kilómetros tierra adentro, especialmente en la región sureste, como los humedales de Centla en Tabasco.
Al referirse a los riesgos de la población mexicana ante la variabilidad del clima, el estudio subraya que 7.7 millones de personas ocupan áreas de alto riesgo de afectación por el impacto de ciclones, distribuidas en 560 municipios rurales de la zona costera; 5.6 millones de habitantes rurales viven en zonas con mayor riesgo de inundaciones; y 7.6 millones de mexicanos habitan áreas susceptibles a sequías del norte y centro del país.
Sumado a lo anterior está el hecho de que 879 municipios se ubican en zonas con presencia de heladas, de los cuales 49.6 por ciento son rurales.
Impactos en América Latina y el Caribe
Al citar estudios de IPCC y la CEPAL, el documento señala que los impactos esperados en América Latina y el Caribe ocasionarán una “sustitución gradual de los bosques tropicales por las sábanas en el este de la región Amazónica”.
Las proyecciones estiman que se pierda entre 20 y 80 por ciento de los ecosistemas amazónicos como resultado del incremento de 2 a 3ºC en la temperatura de la cuenca.
Igual se espera que “la vegetación semiárida se sustituya gradualmente por vegetación de tierras áridas afectando principalmente al centro y sur de México y al noreste de Brasil”.
También se prevé que disminuyan los rendimientos de maíz en territorio mexicano y Centroamérica, mientras que podría aumentar la productividad en los cultivos de frijol de soya en América del Sur.
Argentina, Chile y Uruguay tendrán efectos positivos en su productividad agrícola si la temperatura aumentará entre 1.5º C y 2º C durante el periodo 2030-2050; sin embargo, matiza, si ésta rebasa este umbral de temperatura los efectos serían negativos.
La proyección ante un escenario de cambio climático es que para el año 2100 las tierras degradas oscilen entre 22 y 62 por ciento de los territorio de Bolivia. Chile, Ecuador, Paraguay y Perú.
Además el aumento en temperatura marina en superficie provocará cambios en la ubicación de los bancos de peces en el sureste de Pacífico.
Las proyecciones hablan de una disminución en la disponibilidad de agua, sobre todo en América del Sur. De hecho, estima que durante los próximos 15 años serán más afectados países como Bolivia, Perú, Colombia y Ecuador; mientras se prevé una disminución mayor en lluvias del sur de Chile, sureste de Argentina y sur de Perú.
Habrá desplazamiento de poblaciones por la elevación del mar y pérdida de tierras por inundaciones permanentes.
Pobreza, la verdadera vulnerabilidad ante cambio climático
El estudio también incluye las acciones que realizan los países de América Latina y el Caribe en materia de cambio climático. Por ejemplo, Brasil, principal emisor de gases de efecto invernadero en la región, ha tomado medidas para reducir emisiones, entre ellas la producción y uso de etanol, el desarrollo del mercado industrial de gas natural y programas de control de demanda de energía.
Destaca que Uruguay implementó con éxito programas de captura de carbono que incluyen la modificación de prácticas agrícolas y la expansión de plantaciones forestales; Colombia desarrolla un sistema de planificación integral de transporte; en Chile, Argentina, Brasil y México existen iniciativas para el uso eficiente de la energía, la producción de acero y la cogeneración.
México desarrollo una Estrategia Nacional de Cambio Climático y un Programa Especial de Cambio Climático para su implementación obligatoria antes del 2012.
Hace alusión a las acciones de mitigación y adaptación que se han adoptado en América Latina y el Caribe y las experiencias que han tenido algunos países en esta materia.
Los autores de la investigación reflexionan en que una de las situaciones que hace altamente vulnerable a la sociedad ante los eventos hidrometeorológicos extremos es la pobreza, porque las personas con menores recursos económicos tienden a ubicarse en zonas de mayor riesgo como barrancas, terrenos con pendientes o en márgenes de ríos.
Una preocupación es que “en algunos lugares de América Latina y el Caribe, especialmente en México y Centroamérica, se espera que las condiciones de marginación y pobreza se agraven para el 2015, lo que incrementará la vulnerabilidad de sus habitantes ante los efectos de variabilidad natural del clima y ante los impactos previsibles de cambio climático”.
Sí, los datos del estudio espantan, pero algo que no cambia con el cambio climático es que los pobres serán los que más sufrirán los embates de la naturaleza.



