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Ante crisis climática, ONU pide acelerar la transición para dejar atrás los combustibles fósiles

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La ONU pidió acelerar la transición para dejar atrás los combustibles fósiles y que las grandes empresas de inteligencia artificial hagan pública la huella ambiental de sus centros de datos y los abastezcan con energías renovables antes de 2030. Propone recortar emisiones, eliminar subsidios fósiles y ampliar la financiación climática.

En medio de la ola de calor mortal que golpea a Europa, el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió este martes una respuesta mundial mucho más ambiciosa frente a la crisis climática provocada por los combustibles fósiles.

En un discurso durante la Semana de Acción Climática de Londres, Guterres sostuvo que la dependencia del petróleo no solo agrava el calentamiento global: también deja a los países expuestos a nuevas sacudidas energéticas.

Guterres pidió un liderazgo político capaz de impulsar cambios de la magnitud de la eliminación de la gasolina con plomo o de las sustancias que dañaban la capa de ozono.

Siete pasos hacia la independencia energética

El secretario general de la ONU presentó una hoja de ruta de siete puntos para acelerar la transición energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

  1. Reducir las emisiones desde ya: Las emisiones mundiales deben caer con rapidez durante esta década, hasta llegar a cero neto en 2050. El G20 debe encabezar ese esfuerzo, ya que sus miembros son responsables de cerca del 80% de las emisiones globales. Una prioridad es una ofensiva contra el metano, un gas que atrapa mucho más calor que el dióxido de carbono, aunque permanece menos tiempo en la atmósfera.
  2. Acabar con los subsidios a nuevos proyectos fósiles: Hay que impulsar los proyectos de energía limpia y eliminar los subsidios públicos a nuevas iniciativas de combustibles fósiles. Las ocho mayores empresas de combustibles fósiles obtuvieron 6,500 millones de dólares adicionales solo en el primer trimestre de este año, por lo que la ONU instó a los gobiernos a gravarlas y destinar esos fondos a ayudar a familias y comunidades más vulnerables y acelerar el acceso a energía limpia y asequible.
  3. Exigir transparencia a las empresas de inteligencia artificial. Estas firmas deberían medir y hacer pública la huella de carbono, agua y suelo de sus centros de datos, y comprometerse a alimentarlos exclusivamente con energía renovable antes de 2030. Estos centros de IA ya consumen más electricidad que la mayoría de los países y para 2030 podrían utilizar suficiente agua como para cubrir durante un año las necesidades básicas de los 1300 millones de habitantes del África subsahariana.
  4. Una transición que genere desarrollo. La transición hacia energías limpias debe crear empleo, respaldar a trabajadores y comunidades, y abrir oportunidades de desarrollo para los países de ingresos bajos y medianos. La próxima conferencia climática de la ONU, COP31, que se celebrará en Türkiye, deberá ayudar a impulsar esa agenda.
  5. Reforzar la adaptación. Hay que aumentar la inversión en medidas que permitan a las comunidades prepararse para los efectos del clima extremo. La adaptación salva vidas, protege viviendas y comunidades, ayuda a las economías a resistir los golpes y evita que las crisis destruyan la cohesión social. Los países desarrollados deben cumplir su compromiso de duplicar la financiación para la adaptación, con una senda clara hacia su triplicación.
  6. Financiar una transición justa. Muchos países en desarrollo pagan por sus préstamos entre dos y tres veces más que las economías ricas, lo que limita su capacidad de invertir en energía limpia y resiliencia climática. Los países con abundante potencial renovable están quedando fuera de la revolución de la energía limpia.  Por ejemplo, África recibe apenas el 2% de la inversión mundial en energía limpia, pese a concentrar el 60% de los mejores recursos solares del planeta, añadió.

Los bancos multilaterales de desarrollo, incluido el Banco Mundial, cuentan con entre 600,000 y 800,000 millones de dólares adicionales de capacidad de préstamo. Esos recursos deben utilizarse de forma agresiva para financiar infraestructura, adaptación climática y desarrollo sostenible, sostuvo.

Los países desarrollados también deben cumplir sus promesas de financiación, incluido el apoyo al Fondo de Respuesta a las Pérdidas y los Daños y al Fondo Verde para el Clima.

Los 300,000 millones de dólares prometidos a los países en desarrollo deben hacerse efectivos, junto con medidas concretas para movilizar 1.3 billones de dólares anuales de aquí a 2035″.

  1. Defender la ciencia frente a la desinformación. Hay que reforzar la confianza en la ciencia, los sistemas de alerta temprana y las instituciones públicas. “La desinformación se difunde deliberadamente para retrasar la acción climática, afianzar intereses creados y erosionar la confianza”.

El secretario general de la ONU  también pidió proteger a los periodistas y defensores de derechos humanos que informan sobre el clima y el medio ambiente. También recordó la Iniciativa Mundial para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático, liderada por la ONU, la UNESCO y Brasil, cuyo objetivo es combatir la desinformación y reforzar el acceso a información fiable.

Una década decisiva para el clima

La ONU recordó que a más de una década de que los países acordaran en París intentar limitar el calentamiento global a 1,5 °C, los científicos que respalda advierten que ese umbral podría superarse en los próximos años. El Acuerdo de París sigue en pie, pese a la nueva retirada de Estados Unidos, formalizada en enero.

“La tarea que tenemos por delante es limitar estrictamente ese sobrepaso, reducir su duración y mantener las temperaturas por debajo de 1,5 °C lo antes posible”, afirmó.

“Cada fracción de grado importa”, insistió Guterres, al advertir que un calentamiento mayor podría destruir arrecifes de coral, acelerar el deshielo de grandes capas de hielo, transformar las costas y obligar a millones de personas a desplazarse. Algunos pequeños Estados insulares podrían incluso desaparecer bajo el agua.

No obstante, el representante de la ONU señaló que a diferencia de crisis energéticas anteriores, esta vez “la buena noticia es que ahora tenemos una salida clara, una salida limpia”, dado que desde 2010, el costo de la energía solar ha caído casi 90%; el de la energía eólica terrestre, más del 70%; y el del almacenamiento en baterías, 95%.

“No hay embargos sobre la luz del sol ni bloqueos al viento”, recalcó.

Según el secretario general de la ONU, las energías renovables evitaron más emisiones de dióxido de carbono que las que producen en conjunto Estados Unidos, la Unión Europea y Japón en un año. Además, la inversión en energía limpia ya casi duplica a la destinada a los combustibles fósiles.

“La madre de todas las crisis energéticas”

Al referirse a la pausa de 60 días en los combates prevista para dar paso a nuevas conversaciones entre Irán y Estados Unidos en Suiza, el Secretario General dijo que cualquier acuerdo de paz sería bienvenido. Pero advirtió que la crisis en Oriente Medio ya ha desencadenado “la madre de todas las crisis energéticas”, comparable a las perturbaciones petroleras de los años setenta y a las consecuencias de la invasión a gran escala de Ucrania por Rusia.

Los países en desarrollo, añadió, están sufriendo el impacto con especial dureza.

“Es una crisis de deuda, una crisis alimentaria, una crisis de desarrollo”.

 

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