Incipiente protección del maíz hace vulnerable su biodiversidad.
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Detenido
Lamentablemente en nuestro país no hay una protección de nuestros recursos fitogenéticos que le otorgue a las comunidades indígenas y campesinas la protección de las semillas que están mejorando, por lo que somos el blanco de las empresas trasnacionales que saben del gran reservorio genético de México, afirmó Aleira Lara, coordinadora de la campaña de Agricultura Sustentable y Transgénicos de Greenpeace.
Lo que se requiere es otorgar un mayor apoyo a la conservación del maíz criollo y hacen falta estímulos para este grano, consideró Rafael Ortega Paczka, investigador de la Universidad de Chapingo, ya las comunidades indígenas mexicanas cultivan alrededor del 60 por ciento de la superficie nacional.
Esta riqueza genética queda manifiesta si se considera que se han registrado más de 3 mil diferentes usos del maíz convencional. Desde 1940 a lo que va de este año se han identificado más de 250 variedades. Las universidades han desarrollado alrededor de 117 variedades y muchas se han elaborado a base del procesamiento clásico, aseguró el doctor Alejandro Espinosa Calderón, investigador del INIFAP.
Los expertos señalaron que es deber de los mexicanos desarrollar variedades para cada una de las regiones y es necesario que la conservación in situ no se deslinde de todo lo demás, no debe de haber separación, se requiere por tanto apoyo hacia el productor y el resguardo de las semillas nativas de México.
A este respecto Aleira Lara de Greenpeace dijo que la propuesta de su organización es que en lugar de potenciar la entrada de maíz transgénico a nuestro país, procedente de intereses millonarios de empresas trasnacionales que poseen la patente, se debe incentivar la producción desde el sector campesino indígena que es quien más produce maíz.
Expuso que en Estados Unidos y Canadá lo que ha sucedido en los últimos años es que debido a que las empresas trasnacionales son dueñas de las patentes, no hay un régimen de responsabilidad y compensación a nivel global marcado en el Protocolo de Cartagena, lo que hace más vulnerables a los agricultores ante las decisiones de las empresas.
En México tenemos campesinos e indígenas produciendo maíz, quienes no van a poder hacer frente a eventuales demandas millonarias de empresas trasnacionales ante la presencia de genes transgénicos en sus maíces, por lo tanto seguirá la dependencia en la producción de maíz respecto a esas compañías, enfatizó.
Expuso que en torno a los maíces transgénicos hay una falsa expectativa, ya que poco a poco se ha comprobado a través de la Unión de Científicos preocupados por Estados Unidos que estos cultivos apenas alcanzan entre 1.2 y 1.3 por ciento por encima del maíz convencional; asimismo ha causado resistencia a insectos generando problemas de plaga y con ello el incremento de plaguicidas, según publicaciones del New York Times.
Lamentó que nuestro país esté totalmente atrasado en materia de bioseguridad y en un sistema de etiquetado para los consumidores.
Puntualizó que en México tan sólo se cuenta con un laboratorio certificado para la identificación de organismos genéticamente modificados, el SEMICA de la UAM Iztapalapa.
Con respecto a los bancos de germoplasma Ortega Paczka advirtió que se debe contar con gente capacitada para conservar el reservorio genético, de lo contrario los descuidos en los bancos tampoco asegurarán la conservación de los maíces.
De esa manera el gobierno mexicano debe fortalecer la protección de los recursos fitogenéticos, empezando por el tema del maíz por ser centro de origen y diversificación, y revisando el Protocolo de Cartagena que no se cumple, concluyó Aleira Lara de Greenpeace.



