Medio Ambiente

OGM alternativa frente al cambio climático: químico Guerra

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Con el cambio climático habrá modificaciones importantes en la agricultura, por lo que quienes están tan preocupados del teocintle, el maíz y los transgénicos deben considerar que de acuerdo con escenarios proyectados por el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM,  México perdería su maíz de temporal, que cultivan nueve millones de campesinos, advirtió el químico Luis Manuel Guerra.

Al hablar de dicho fenómeno, consideró que tenemos un problema grave y hay que dar alternativas, una de ellas son los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) que van a poder responder ante estos retos. “México no tiene salida, vamos a necesitarlos, ya los necesitamos” y “no tenemos opción; no es una cuestión de querer o no”, subrayó.

Durante una conversación con Imagen Agropecuaria, motivada por la reciente publicación de su libro Vida Verde,  el ambientalista expone que México es un país especialmente vulnerable al cambio climático y advierte que en áreas agrícolas habrá una nueva distribución de plagas, porque se están modificando las condiciones ecológicas de éstas. Por ejemplo, habrá más presencia de roya en zonas cafetaleras.

Por eso, tenemos –remarca– que avanzar más en la modificación genética de organismos para hacer los cultivos más productivos y adaptables al cambio climático, profundizar en el conocimiento biológico y bioquímico de plantas  y animales, incluso podemos tener semillas de maíz y trigo que prácticamente no necesitan agua.

El químico Guerra afirma que “México es pésimo productor de maíz”, por lo que en vez de dedicar áreas muy extensas a este cultivo pelando bosques, cultivando laderas, lo cual es inapropiado; vamos a comprarlo de donde se produce más barato, por ejemplo, en Estados Unidos el promedio de rendimiento es de 18 toneladas y la de nosotros una tonelada y media en temporal.

–¿Eso ya se quizo hacer alguna vez y nos salió un poco caro, con la crisis del maíz?

–Pero sigue siendo muy caro, la tonelada de maíz es más cara que la importada. Vamos a intentarlo, no tiene que ser sólo Estados Unidos, sino Argentina, Australia. En esas áreas podríamos plantar aguacates, críticos o nopales, hortalizas, productos que tengan valor agregado.

México debe empezar a capacitar a los agricultores, sé que es difícil, que son muy “cerrados y conservadores”, pero tenemos que hacer el esfuerzo, porque no les va a ir bien con el cambio climático.

Desde su óptica la oposición a los transgénicos es en mucho ideológica y, un tanto de temor ante lo nuevo, lo cual es natural. Ha hecho falta por parte de investigadores y empresas promotoras, hacer un programa de comunicación hacia la sociedad, no a los expertos, de lo que significan los OGM, que tienen 10 mil años en el planeta. Los caballos, vacas, perros o las manzanas rojas y el maíz, son genéticamente modificados por el humano, la única diferencia es que con la ciencia ahora lo hacemos en forma precisa y no a base de prueba y error.

Por otro lado, añade, hay un aspecto cultura, social, donde todo aquello que venga de empresas grandes, en automático la sociedad lo ve con sospecha, un poco con desconfianza, que están tratando de vender algo para sacar provecho económico sin importar la salud de seres vivos.

Estos obstáculos están dañando a México, porque el tiempo que hemos empleado para esta discusión no ha dado los frutos adecuados y se sigue considerando que plantar maíz transgénico en México es un crimen contra la naturaleza, resalta.

Descarta que pueda afectar la biodiversidad y anota que existen salvaguardas internacionales donde se establecen los mecanismos para liberación de OGM. Tampoco, asegura, va a pasar nada con el teocintle, existen áreas que vamos a reservar para mantener  semillas, porque es el germoplasma que necesitamos para el conocimiento científico.

Agua y agricultura

Uno de los temas vitales que el químico Guerra aborda en su libro es el del agua, por lo que expresa que hemos hecho un uso indiscriminado de ésta, como si fuera un bien infinito y sin costo, desperdiciamos una cantidad impresionante. En México 84 por ciento del total del agua que usamos se va a la agricultura, donde hay sistemas arcaicos, con distritos de riego con agua rodada, no revestidos, en canales abiertos y evaporación que no beneficia a los cultivos.

Mucha del agua de riego es de los acuíferos, que es el reservorio para uso humano, los estamos sobrexplotando y estamos usando sistemas altamente deficitarios. Tenemos que modernizar sistemas de riego, conducir el agua, no la podemos dejar en canales abiertos de tierra, fortalecer riego por goteo, conducción, distribución en tubería cerrada, manifiesta.

Respecto al uso de agua de lluvia para resolver los problemas de escasez, el experto anota que esto “es perfectamente posible” para uso urbano y la agricultura, a través de construcción de aljibes, represas, jagüueyes –en el Bajío se puede destinar 80 por ciento de tierra no utilizada para esto–, para tener agua en épocas de secas. También en las zonas centro y sur del país tenemos áreas extraordinarias para esto.

Temas básicos para cumbre climática

En otro tema, Luis Manuel Guerra señala que hay uno fondo internacional de países industrializados que inicio este año con 30 mil millones, pero en 2011 contará con 100 mil millones dólares para transferencia de tecnología sustentable. Los países emergentes que pueden recibir estos recursos son China, Brasil, India, Indonesia, Sudáfrica y México.

Si esto se divide mínimo tocaría 15 mil millones de dólares por país; sin embargo, ahora no hay ni un proyecto nacional mexicano para saber en qué lo vamos a meter.

El químico agenda dos temas básicos para la XVI Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP-16) que tendrá lugar en noviembre en nuestro país, uno es la insistencia en que los mecanismos de mitigación si le competen a países emergentes. México debe romper esa inercia generada por China, que tiene interés comercial en no querer que se modifique Kioto, y decir que está dispuesto a permitir la verificación in situ por parte de ONU del destino que se da dichos fondos; los chinos no quieren aceptarla so pretexto de la soberanía.

Otra discusión es si el dinero debe ser para verificación o mitigación. Los chinos y el grupo de los 77 los quieren para adaptar y ahí se diluye el dinero. Además, debe haber un mecanismo de decisión más eficaz en la toma de decisiones de la cumbre.

Cambiar paradigmas 

Al preguntarle al químico sobre que tanto hemos avanzado en materia del conocimiento sobre el desarrollo sustentable, asevera que la realidad es que estamos entrando a los albores de una nueva era que va a requerir cambios radicales de paradigma, para lo cual no estamos preparados los seres humanos,  hay que hacer un gran esfuerzo para cambiar la óptica y percepción de las masas para darnos cuenta que no podemos seguir como vamos; tenemos que incorporar a la vida diaria las realidades biológicas como abióticas de planeta.

Los estudiosos de la ciencias de la tierra –agrega–, cuestiones energéticas y desarrollo económico  empezaron a trazar un nuevo camino desde los años cincuenta, la gran masa no lo conoce y seguimos inmersos en un concepto de civilización con crecimiento a ultranza. Hay que ver a los chinos, al gobierno mexicano, que hablan de crecimiento económico, sino lo hay se considera fracaso, pero el planeta es finito y no podemos crecer indefinidamente, aunque si desarrollarnos.

Hay que cambiar dos paradigmas básicos: Uno, estabilizar la población. El mundo crece en 250 mil individuos todos los días. Esto es insostenible sino hacemos un cambio en las parejas para que en forma voluntaria disminuyan el número de hijos que tienen. En México nacen diario seis mil niños, dos millones 100 mil mexicanos cada año, lo que implica un millón 50 mil viviendas en 15 años. Es una carrera contra el tiempo.

El segundo paradigma es estabilizar producción de energía. No podemos seguir produciendo energías sucias, hay que estabilizar la concentración de emisiones en la atmosfera, la presencia de CO2 en 450 ppm. Con lo que podremos solucionar los graves desequilibrios que vamos a tener.

Por último, el químico Guerra expresa que una preocupación es que a 100 años de la revolución mexicana sigamos teniendo grandes comunidades absolutamente aisladas del desarrollo, con desnutrición, falta de higienes y de escolaridad;  están peor que antes de la Revolución. “Eso no es justo”.

A manera de conclusión, refiere que hace falta trabajar en el cómo lo comunicamos a la gente de que debe cambiar su precepción, ya que el problema está en la educación y la información.

En su libro Vida Verde el especialista responde en forma sencilla a preguntas cotidianas que se hace la gente en materia ambiental, ecología, recursos naturales y cambio climático.

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ERNESTO PEREA

Periodista especializado en temas agropecuarios y agroalimentarios. Premio Nacional de Periodismo y Divulgación Científica, otorgado por el CONACYT. En la actualidad director del portal web www.imagenagropecuaria.com Autor del libro Voces y vivencias del movimiento orgánico Ha colaborado con las revistas editadas por el Grupo Expansión. Ha sido consultor de la FAO. Brinda servicios de comunicación, información, análisis y consultoría para diversas empresas e instituciones. Correo electrónico: editor@imagenagropecuaria.com

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