Granos y Oleaginosas

Oleaginosas, negocio a la vista

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Para el futuro un elemento que no deben perderse de vista es el hecho de que los bioenergéticos basan su producción en la utilización de oleaginosas, lo cual implica grandes consumos que ya se empezaron a generar en diversas regiones del mundo.

“La magnitud del reto es enorme”, afirma Amadeo Ibarra Hallal, presidente Comité Nacional Sistema-Producto Oleaginosas (Conasipro), quien explica que la producción nacional apenas cubre 10 por ciento del consumo y dos cultivos, soya y canola, abarcan 80 por ciento del consumo aparente en estas semillas.

Al participar en el X Foro de Expectativas del Sector Agroalimentario y Pesquero 2010, organizado por el SIAP, el empresario comentó que el año pasado el sector de aceites, grasas y proteínas, que utilizan como insumo oleaginosas, sufrió una caída del 5 por ciento, en tanto el consumo de pastas proteicas decreció 3 por ciento. Sin embargo, en el primer semestre de este año la tendencia se ha revertido y ha comenzado un crecimiento gradual que se ha mantenido estable.

Entre las causas históricas de la caída de producción de oleaginosas en México se encuentran que la apertura abrupta de los mercados afectó el ingreso de los productores;  las políticas públicas estimularon el cultivo de maíz, trigo y sorgo y la falta de investigación agrícola, tanto pública como privada, vedó la generación de semillas resistentes a plagas y enfermedades que afectan a éstos cultivos.

México idóneo para cultivar oleaginosas

México cuenta con tierras que presentan condiciones agroecológicas adecuadas para el cultivo de oleaginosas y con el germoplasma indispensable para la conservación e hibridación de nuevas especies.

El gobierno federal ha comenzado a incentivar estos cultivos a través del programa Pro-oleaginosas, donde uno de los requisitos es que el producto sea rentable por sí mismo para el agricultor, que sus costos de producción en la zona no sean mayores a sus utilidades, expresó Amadeo Ibarra.

El Conasipro aplica el programa en diversos estados del país. Así, la canola se produce en Tamaulipas, Zacatecas, San Luis Potosí, Hidalgo, Tlaxcala, Veracruz, Puebla y el Estado de México; el cártamo, en las Californias, Sonora, Sinaloa, San Luis Potosí, Coahuila, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco y Michoacán; el girasol, en Chihuahua, Durango, Nayarit, Durango y Morelos; la soya, en Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Chiapas, Campeche, Sinaloa y Sonora, zonas que sufrieron un fuerte revés en su producción a causa de la plaga de mosquita blanca en la década de los noventa pero que se ha recuperado.

Otro avance fundamental es que la investigación ha permitido crear diversas variedades de semillas oleaginosas. En el caso de la soya y el cártamo, se han desarrollado algunas resistentes a las principales plagas y enfermedades que afectan a los cultivos, remarca el presidente del Conasipro.

En cuanto a la canola, que representa el cultivo de mayor potencial en México, el reto esta más que en desarrollar nuevas variedades, en cambiar la ideología de los agricultores, vencer su miedo en cuanto a este cultivo nuevo y desconocido, pero que tiene mucho que aportar a la economía de los productores, subraya.

El esquema de trabajo del Conasipro está en función de la cercanía de los molinos donde se procesan las oleaginosas, con el fin de optimizar los costos de los productores y los industriales.

El organismo proyecta acercar a los agricultores a este producto, desde dar a conocer el cultivo, las técnicas del paquete tecnológico, la asistencia técnica, el acercamiento de los elementos de siembra y de cosecha adecuados, que son similares a los demás pero sí requieren algunas adecuaciones para obtener un mejor rendimiento.

Al final del día, el mercado de oleaginosas es amplio y vasto, y la oferta queda corta frente a la demanda. Además, con la participación cada vez mayor de la mujer en el mercado laboral, el consumo tradicional de aceites en botella está migrando hacia el consumo industrial, restaurantes o fabricación de alimentos preparados. Estos mercados también se están desarrollando y son variables importantes para pensar hacia el futuro en las oleaginosas.

Si se logra dar una amplia difusión al proyecto que el Conasipro tiene para estas semillas, podríamos estar frente a una excelente oportunidad para el campo mexicano. Un aumento en la producción implicaría además de satisfacer la demanda nacional, reactivar la industria de aceites y pastas proteínicas, así como diversificar el mosaico productivo en diversas regiones, puntualiza Amadeo Ibarra.

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Oleaginosas, insumo múltiple…

La molienda de las semillas es el primer eslabón de la actividad, de este proceso se obtienen pastas oleaginosas para la alimentación animal y aceites crudos.  Éstos últimos se refinan para obtener aceites comestibles y para la fabricación de conservar alimenticias y otros productos industriales. Con un mayor procesamiento, los aceites se emplean en la industria de botanas o para la elaboración de margarinas.

 

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